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  <title>Eduardo Persico's blog</title>
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  <updated>2009-11-22T21:52:22+01:00</updated>
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    <title>Renovada barbarie contra las inmigraciones</title>
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    <published>2010-03-28T00:48:47+01:00</published>
    <updated>2010-03-28T00:48:47+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://www.telecinco.es/informativos/content/maincontent/410.$plit/C_4_maincontent_5391_mediumimage.jpg" width="300" height="220" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Siempre la tarea literaria incide en el pensamiento colectivo; de perfil o con artilugios verbales  distante de la realidad que comenta, igual todo escriba aporta a la tarea de historiadores y sociólogos</font></font></i>. </p>
<p>En un contexto de ficción es fiable navegar por la nostalgia del amor ausente o la comarca lejana en nuestro exilio, y eso que tantas veces pareciera tan ficticio como un sueño, igual nunca es una mentira. </p>
<p>Como tampoco son las perpetuas inmigraciones por hambre de tantas multitudes exigidas a cambiar su lugar en el mundo. Mucho se ha novelado que lejos del terruño toda alienación se contamina y se  profundizan hábitos que quizá nunca antes fueron ejercitados; y esa tal vez sea una de las ‘grandes molestias’ que las sociedades estables soportan con las inmigraciones. Qué vamos, ¿cómo ese tipo anda aquí con esa ropa colorinche?</p>
<p>La humanidad se entrama y reconoce gracias a que cada palabra arrastra su propia memoria, pero entre sus dirigentes es común no aceptar pertenecer a nuestra especie y sectariamente actúan  según etnia, categoría social o condición económica. </p>
<p>Más demás causas tan banales como esas ante la inevitable condición de hombre, que igual a cualquier ejemplar de otras especies conocidas, si no come se muere y sin aparearse se extingue; dos categóricas certezas que ningún personaje xenófobo del primer o último mundo puede ignorar. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://www.telecinco.es/informativos/content/maincontent/410.$plit/C_4_maincontent_5391_mediumimage.jpg" width="300" height="220" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Siempre la tarea literaria incide en el pensamiento colectivo; de perfil o con artilugios verbales  distante de la realidad que comenta, igual todo escriba aporta a la tarea de historiadores y sociólogos</font></font></i>. </p>
<p>En un contexto de ficción es fiable navegar por la nostalgia del amor ausente o la comarca lejana en nuestro exilio, y eso que tantas veces pareciera tan ficticio como un sueño, igual nunca es una mentira. </p>
<p>Como tampoco son las perpetuas inmigraciones por hambre de tantas multitudes exigidas a cambiar su lugar en el mundo. Mucho se ha novelado que lejos del terruño toda alienación se contamina y se  profundizan hábitos que quizá nunca antes fueron ejercitados; y esa tal vez sea una de las ‘grandes molestias’ que las sociedades estables soportan con las inmigraciones. Qué vamos, ¿cómo ese tipo anda aquí con esa ropa colorinche?</p>
<p>La humanidad se entrama y reconoce gracias a que cada palabra arrastra su propia memoria, pero entre sus dirigentes es común no aceptar pertenecer a nuestra especie y sectariamente actúan  según etnia, categoría social o condición económica. </p>
<p>Más demás causas tan banales como esas ante la inevitable condición de hombre, que igual a cualquier ejemplar de otras especies conocidas, si no come se muere y sin aparearse se extingue; dos categóricas certezas que ningún personaje xenófobo del primer o último mundo puede ignorar. <!--break--></p>
<p>Igualmente y desinformados de todo eso, muchos líderes de los países centrales, europeos o no, se agrandan ante sus seguidores aplicando sesgadas miradas a esa  realidad, entreverando frases y argumentos tribales en el rechazo a los congéneres que ‘invaden’ su lugar. Con el palabrerío patriótico infaltable en cada arenga, los funcionarios políticos más destacado sirven al elitismo económico más cruel en cualquier geografía, a pesar que no pocas veces el mismo Poder los considera un servicio doméstico.       </p>
<p>La historia humana bien podría explicarse por sus constantes migraciones; masas de seres vagaron por territorios desconocidos huyendo del hambre final. Esa inequívoca imbecilidad que padece un tercio de la humanidad debería escandalizarnos ‘por la continuidad de la especie’, por mucho que suene presuntuoso. </p>
<p>Y vale comentar que un pueblo como el español, ante el decaído bienestar de sus últimos años exige aplicar  políticas de Retorno Voluntario a unos cinco millones de nuevos residentes en el país, llegados por la ilusión siempre transitoria del bienestar definitivo. </p>
<p>En cualquier pueblo esa actitud puede desbarrancar en una riesgosa xenofobia más explícita que la habitual, algo que registró una reciente encuesta entre miles de españoles donde más del setenta por ciento reclamaron una legislación perentoria y más severa con los inmigrantes. </p>
<p>Sin notarlo, una toma de partido que sin advertirlo los reubica en el franquismo más espeluznante que hayan vivido. Eso visto desde lejos aunque mejor apreciado el asunto,  esa tendencia al rechazo ya resulta una infatuación desmemoriada - o al menos amnésica- de los desembarcos de europeos en  América. </p>
<p>Principalmente en área latina, donde tantos italianos y españoles, que en Buenos Aires por 1910 sumaban dos extranjeros por cada nativo, solían bromear en las comilonas a las que tuvieron acceso ‘acá no vinimos a civilizar sino a comer’. Textual.  </p>
<p>No pocos traslados a veces generacionales explicarían las pérdidas culturales y las asimilaciones más ocurrentes, pero es agobiante esta ‘contradicción’ de la actualidad que los políticos transfieren al gentío principalmente en los países centrales. </p>
<p>De presidentes o primeros ministros hacia abajo los personeros del Poder en las naciones más favorecidas por el reparto de bienes, - no siempre lícitos ni bien habidos-  exhiben mapas, dan cursos de cooperación y construyen muros inviolables en busca de ‘soberanías culturales’ que si no eliminan el hambre no sirven de nada.</p>
<p>Sobran personajes de la primera línea política desmesurados, o donjuanes chaplinescos, discurseando planes que al otro día rectifican amenazando con naufragar a todos los indocumentados, por ejemplo, o tipos que gobiernan agitando temores y desprecio contra los inmigrantes por atrapar a la clientela política de mejor nivel. </p>
<p>Al mismo ritmo la trama de los países ganadores a pura fuerza bruta, operan intrigas y atentados para impedir la llegada de nuevos invitados a la mesa y proseguir una dominación en la que  además de muros, misiles y campamentos de refugio, el Poder acciona dioses, demonios y supersticiones con sus ‘fabricantes de opinión’, según nos advirtiera Vance Packard hace unas décadas. </p>
<p>Allí están sus  monopolios informáticos de televisoras y medios impresos, indicando cómo y qué pensar para temer y despreciar a lo diferente; bárbaro puntal de la supervivencia del Poder planetario.     </p>
<p>Los desplazamientos del gentío hacia Europa llegan desde lejos o de algún vecino a los Estados Unidos, pero renacen al mismo tiempo crecen las multitudes que reclaman su lugar en el propio país,  ‘Esos imprevistos intrusos’ que le crean arduos dilemas a una dirigencia de fórmulas perimidas. </p>
<p>A estos  enviones de la humanidad nadie los detendrá a discurso o trampa jurídica. No existen el retorno ni el olvido, ‘siempre el hambre nos conduce y explica, atraviesa montañas, facilita los mares’. </p>
<p>Entonces, en cuanto a nuestra especie comer le resulta tan natural y divertido como aparearse, si los financieros rabinos papas y ayatolas saben que así el mundo sigue andando, Gardel dixit, literariamente les decimos que nos dejen de joder.<br />
<i><font color="#000066"><font size="1">___________________________________________________________________________<br />
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font>
</div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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    <title>Evita en el Club de los Ingleses</title>
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    <published>2010-03-18T12:56:33+01:00</published>
    <updated>2010-03-18T12:56:33+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes4/evita-original.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">-  Señora, si usted viene de España a estudiar nuestra historia se supone que algo de nosotros ya conoce y yo no puedo agregarle demasiado. Recuerdo la llegada de Perón en el ‘45, cuando Evita visitó mi barrio, que mucho de cuanto ocurrió me confunde y para empezar le recito ‘Evita murió el 26 de julio de 1952 a las veinte y veinticinco’, y ese sábado no hubo baile ni en las reuniones familiares. </font></font></i></p>
<p>Toda la gente respetó aquella muerte ‘aunque esta noche a los Bomberos vendría D’Arienzo y la entrada valía diez pesos’, protestamos en el café y el dueño nos gritó ‘menos broma, pendejos, que esto es algo serio’. Así que nos fuimos a tomar mate y pasar la noche en grupo y aburrirnos de escuchar que había muerto la Jefa Espiritual de la Nación. </p>
<p>‘Se sabía, estaba muy enferma’ dijimos y sin notarlo fuimos hablando del asunto. ¿Usted sabe que al morirse Evita, las obreras de las textiles que se llenaban los pulmones de pelusa, o las explotadas fosforeras de Avellaneda que trabajaban once horas por día lloraron a Evita con lágrimas verdaderas? </p>
<p>Esa mujer las hizo respetar, ella, tan joven, treinta y tres años, a quien muchos la nombraban Esa Puta Mujer del Látigo y escribieran en una pared ‘viva el cáncer’. Un deseo que al fin, usted sabe, es un buen dato sobre los argentinos…  </p>
<p>Ya le digo, esa noche pasó y luego ya cansados de música sacra  las cosas derivaron en ser un casino gigante. Meta póker, truco y dados sin diferencias entre peronistas y Contreras, y  en tanto al velatorio acudieran millones de personas otros apostaban guita a lo que fuera. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes4/evita-original.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">-  Señora, si usted viene de España a estudiar nuestra historia se supone que algo de nosotros ya conoce y yo no puedo agregarle demasiado. Recuerdo la llegada de Perón en el ‘45, cuando Evita visitó mi barrio, que mucho de cuanto ocurrió me confunde y para empezar le recito ‘Evita murió el 26 de julio de 1952 a las veinte y veinticinco’, y ese sábado no hubo baile ni en las reuniones familiares. </font></font></i></p>
<p>Toda la gente respetó aquella muerte ‘aunque esta noche a los Bomberos vendría D’Arienzo y la entrada valía diez pesos’, protestamos en el café y el dueño nos gritó ‘menos broma, pendejos, que esto es algo serio’. Así que nos fuimos a tomar mate y pasar la noche en grupo y aburrirnos de escuchar que había muerto la Jefa Espiritual de la Nación. </p>
<p>‘Se sabía, estaba muy enferma’ dijimos y sin notarlo fuimos hablando del asunto. ¿Usted sabe que al morirse Evita, las obreras de las textiles que se llenaban los pulmones de pelusa, o las explotadas fosforeras de Avellaneda que trabajaban once horas por día lloraron a Evita con lágrimas verdaderas? </p>
<p>Esa mujer las hizo respetar, ella, tan joven, treinta y tres años, a quien muchos la nombraban Esa Puta Mujer del Látigo y escribieran en una pared ‘viva el cáncer’. Un deseo que al fin, usted sabe, es un buen dato sobre los argentinos…  </p>
<p>Ya le digo, esa noche pasó y luego ya cansados de música sacra  las cosas derivaron en ser un casino gigante. Meta póker, truco y dados sin diferencias entre peronistas y Contreras, y  en tanto al velatorio acudieran millones de personas otros apostaban guita a lo que fuera. <!--break--></p>
<p>Nosotros monedas pero en el Club Social reapareció la ruleta de colorados, negros y docena de jugar fuerte y de verdad. Y aún nadie se preguntaba si Evita  era más peronista que Perón. ¿Usted se enteró que  debatir ‘lo revolucionario’ aquí fue una idea que instaló el Poder, y así nos fue?  </p>
<p>En fin, le cuento. Antes, por el año ’48, yo iba al primario y pude ver de cerca a la señora María Eva Duarte de Perón en el Club de los Ingleses de la estación Escalada. Ese lugar nos era ajeno y algún sábado había señoras de pollerita blanca porfiando en embocar una bocha en unos arcos de alambre.</p>
<p>También a veces entrenaban unos grandotes del rugby que no entendíamos cómo los tipos no terminaban a las piñas, y allí fuimos de guardapolvo blanco almidonado a escuchar a María Eva Duarte de Perón al decirnos que los ferrocarriles eran nuestros, que el Club no sería más de los ingleses y se llamaría Club Ferroviario General Perón, y también que en ese campito tan bien cuidado jugaríamos al fútbol y así fue. </p>
<p>Todavía hacía frío en noviembre y no era numeroso el sexto grado de la escuela dieciséis, de pie frente a la Señora Evita; y no le abundo porque ahora creo imaginarla como luego supe que era ella. Delgada, de piel transparente y cuando crecí me gustaron mucho sus piernas. Sin duda Evita era muy linda mujer y bastante inteligente, dos condiciones que no perdona la clase alta en ninguna parte. </p>
<p>Después de bautizar al Club Ferroviario comimos un sánguche y al cruzar la avenida que estaban reconstruyendo, la Ñata, una modista amiga de mi vieja me pidió ‘decile a tu mamá que Evita tenía unas medias de vidrio que valen un dineral’. Y es raro porque  yo a mi vieja ni media palabra pero en esa memoria hay personas subiendo a un camión no muy grande, para irse detrás de Evita a otro festejo por ahí cerca. </p>
<p>Entonces no había bombos ni cornetas que llegaron más tarde, pero aquella gente disfrutaría nacionalizar la flota, los ferrocarriles y los aviones sin imaginar que más tarde algunos festejarían en  Plaza de Mayo la venta de los teléfonos, el petróleo y los adoquines. Sí señora, esos misterios de la política son universales, aunque Evita al cambiarle el nombre al Club de los Ingleses pronunciando ‘independencia y soberanía’, lograba llenar de gente cualquier plaza del país. ‘Una actitud, no una idea’ se dijo, pero juntarse a gritar sintiéndose mayoría es la mayor dicha de la multitud. </p>
<p>Donde sea es inigualable gritar la vida por esto o por aquello, y luego llegar a derrumbarse en la cama cansado pero feliz. Le repito señora, cualquier gentío se siente imprescindible y más si viene de los barrios y ‘del subsuelo de la patria’, - como dijo un escritor nuestro-  y hombro con hombro es sentirse iguales para gritar Viva Viva sin pedirle permiso a nadie. </p>
<p>Y le ruego recordar cuando reescriba sus papeles, que esos encuentros fueron asunto muy serios para descalificar. Gritar a pulmón lleno Perón Evita produjo ahí mismo la liberación psicológica del obrero ante el patrón, que no es poco. Y claro, lo demás, aquello de ‘embestir contra el enemigo vendepatria que nunca se rinde’, es más difícil.</p>
<p>-	- Sí, no lo dudo. Pero, ¿qué hicieron ustedes, los dirigentes, al heredar aquella euforia por la justicia social y todo eso? </p>
<p>-	Bueno señora, explicar eso nos llevaría mucho tiempo.  </p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.</font></font></i> </p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font>
</div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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    <title>“Zona de miedo” y un Óscar (in)esperado</title>
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    <published>2010-03-14T21:59:41+01:00</published>
    <updated>2010-03-14T21:59:41+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes4/zzzz.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">La ceremonia número 82 de entrega de los premios de la Academia, el pasado domingo 7 de marzo, estaba marcada, sin duda, por la competencia entre dos películas radicalmente distintas entre sí: “Avatar” y “Zona de miedo”. </font></font></i></p>
<p>Por eso se habló de la lucha de David contra Goliat y de las posibilidades de la costosa producción de James Cameron frente al trabajo independiente de su ex esposa Kathryn Bigelo.</p>
<p>Al final, el filme de Bigelow se llevó seis estatuillas y dejó en el ridículo a “Avatar”, tan mencionada, requerida e “inflada” por la crítica debido a sus logros tecnológicos, muy a pesar de su historia morosa y redundante. Lo cierto es que ambos filmes reproducían una competencia entre cierta formalidad y cierto afán por la aventura.</p>
<p>De “Zona de miedo” se puede decir que es un producto no digamos “riesgoso” pero que acude a una experiencia de veras traumática: la vida de un soldado norteamericano en Irak cuyo trabajo es desactivar bombas, una actividad que lo sitúa en un constante borde y que, como vemos en algún momento de la película, está ligada a la propia disfuncionalidad de su familia. </p>
<p>Con justicia, habría que preguntarse por qué, en esta muestra de un hecho tan duro, sin embargo quienes han sido víctimas de una invasión -es decir los pobladores de Irak- aparecen desde el silencio y la clandestinidad o son mostrados sólo como enemigos o seres peligrosos. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes4/zzzz.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">La ceremonia número 82 de entrega de los premios de la Academia, el pasado domingo 7 de marzo, estaba marcada, sin duda, por la competencia entre dos películas radicalmente distintas entre sí: “Avatar” y “Zona de miedo”. </font></font></i></p>
<p>Por eso se habló de la lucha de David contra Goliat y de las posibilidades de la costosa producción de James Cameron frente al trabajo independiente de su ex esposa Kathryn Bigelo.</p>
<p>Al final, el filme de Bigelow se llevó seis estatuillas y dejó en el ridículo a “Avatar”, tan mencionada, requerida e “inflada” por la crítica debido a sus logros tecnológicos, muy a pesar de su historia morosa y redundante. Lo cierto es que ambos filmes reproducían una competencia entre cierta formalidad y cierto afán por la aventura.</p>
<p>De “Zona de miedo” se puede decir que es un producto no digamos “riesgoso” pero que acude a una experiencia de veras traumática: la vida de un soldado norteamericano en Irak cuyo trabajo es desactivar bombas, una actividad que lo sitúa en un constante borde y que, como vemos en algún momento de la película, está ligada a la propia disfuncionalidad de su familia. </p>
<p>Con justicia, habría que preguntarse por qué, en esta muestra de un hecho tan duro, sin embargo quienes han sido víctimas de una invasión -es decir los pobladores de Irak- aparecen desde el silencio y la clandestinidad o son mostrados sólo como enemigos o seres peligrosos. <!--break--></p>
<p>Bigelow, la directora de este filme, enfoca su trabajo en la crisis personal de un soldado y en lo riesgoso de su trabajo, pero desgraciadamente no cubre el espectro más amplio e igualmente importante de una guerra que Irak no inició y que sigue soportando, a pesar de que se hable, hasta hoy, de democracia, elecciones, y demás eufemismos.</p>
<p>Con todo, “Zona de miedo” constituye un trabajo que se acerca constantemente al sufrimiento y desesperación de las tropas norteamericanas que son destinadas a Irak y del verdadero temor que los soldados sufren y sienten al constatar el despropósito de la misión a la que han sido destinados. </p>
<p>El actor Jeremy Renner, en su frialdad, y en los gestos de un rostro que parecen no deberle nada a la vida y al mundo, nos está diciendo que desactivar bombas o incluso tratar de enfrentarse a “hombres bomba” puede ser incluso un oficio lamentablemente “necesario” en una guerra que no tiene cuando terminar.</p>
<p>La entrega de los Óscar sirvió para destacar también a Sandra Bullock y su rol en “The blindside”, con el que constatamos que una actriz que ha dedicado casi toda su carrera a participar en comedias, finalmente recibe un premio por un drama de “integración” social. </p>
<p>Aunque, dicho sea de paso, se trata este, otra vez, del viejo cuento de la siempre “unida” y sólida familia norteamericana. Candidatas como “Precious”, “Bastardos sin gloria”, “An education”, “Amor sin escalas” y “A serious man” apenas fueron consideradas y una película que recomendamos, “The young Victoria”, obviamente se llevó los premios por mejor vestuario.</p>
<p>La conclusión es que los Óscar en su edición 82 han mantenido el conservadurismo de una Academia que no mira más allá, que se mira el ombligo, que hace de sus presentadores Alec</p>
<p>Baldwin y Steve Martin francotiradores que, nada ingenuamente, se muestran racistas e intolerantes, disfrazados de cómicos libertarios y bonachones. Pero ese es el esquema, y no otro, que lamentablemente el poderoso Hollywood entrega al mundo y con el que lo bombardea todo el año. </p>
<p>El glamour y encanto que exhiben actrices como Demi Moore, Charlize Theron, Jennifer Lopez, Michele Pfeiffer o Julianne Moore apenas es un pretexto, que de todos modos se agradece, a pesar de la idea reaccionaria y, también ella, del “pensamiento único” que guía a la meca del cine y la vuelve incólume y autosuficiente.</p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Jorge Zavaleta Balarezo</font></font></i> </p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font>
</div>
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    <title>El odio</title>
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    <published>2010-02-23T01:04:46+01:00</published>
    <updated>2010-02-23T01:04:46+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes4/na04fo01.jpg" width="300" height="220" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Sí, el tema de estas líneas es el odio. Planteado así, de manera tan seca y contundente, quizás y ante todo deba reconocerse que es más propio de cientistas sociales que de un simple periodista u opinólogo</font></font></i>. </p>
<p>Pero, precisamente porque uno es esto último, registra que su razonamiento respecto del clima político y social de la Argentina desemboca en algo que ya excede a la mera observación periodística.</p>
<p>Hay –es probable– una única cosa con la que muy difícilmente no nos pongamos todos de acuerdo, si se parte de una básica honestidad intelectual. Con cuantos méritos y deficiencias quieran reconocérsele e imputarle, desde 2003 el kirchnerismo reintrodujo el valor de la política, como ámbito en el que decidir la economía y como herramienta para poner en discusión los dogmas impuestos por el neoliberalismo. </p>
<p>Ambos dispositivos habían desaparecido casi desde el mismo comienzo del menemismo, continuaron evaporados durante la gestión de la Alianza y, obviamente, el interregno del Padrino no estaba en actitud ni aptitud para alterarlos. Fueron trece años o más (si se toman los últimos del gobierno de Alfonsín, cuando quedó al arbitrio de las “fuerzas del mercado”) de un vaciamiento político portentoso. </p>
<p>El país fue rematado bajo las leyes del Consenso de Washington y la rata, con una audacia que es menester admitirle, se limitó a aplicar el ordenamiento que, por cierto, estaba en línea con la corriente mundial. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes4/na04fo01.jpg" width="300" height="220" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Sí, el tema de estas líneas es el odio. Planteado así, de manera tan seca y contundente, quizás y ante todo deba reconocerse que es más propio de cientistas sociales que de un simple periodista u opinólogo</font></font></i>. </p>
<p>Pero, precisamente porque uno es esto último, registra que su razonamiento respecto del clima político y social de la Argentina desemboca en algo que ya excede a la mera observación periodística.</p>
<p>Hay –es probable– una única cosa con la que muy difícilmente no nos pongamos todos de acuerdo, si se parte de una básica honestidad intelectual. Con cuantos méritos y deficiencias quieran reconocérsele e imputarle, desde 2003 el kirchnerismo reintrodujo el valor de la política, como ámbito en el que decidir la economía y como herramienta para poner en discusión los dogmas impuestos por el neoliberalismo. </p>
<p>Ambos dispositivos habían desaparecido casi desde el mismo comienzo del menemismo, continuaron evaporados durante la gestión de la Alianza y, obviamente, el interregno del Padrino no estaba en actitud ni aptitud para alterarlos. Fueron trece años o más (si se toman los últimos del gobierno de Alfonsín, cuando quedó al arbitrio de las “fuerzas del mercado”) de un vaciamiento político portentoso. </p>
<p>El país fue rematado bajo las leyes del Consenso de Washington y la rata, con una audacia que es menester admitirle, se limitó a aplicar el ordenamiento que, por cierto, estaba en línea con la corriente mundial. <!--break--></p>
<p>También de la mano con algunos aires de cambio en ese estándar, y así se concediera que no quedaba otra chance tras la devastación, la etapa arrancada hace siete años volvió a familiarizarnos con algunos de los significados que se creían prehistóricos: intervención del Estado en la economía a efectos de ciertas reparaciones sociales; apuesta al mercado interno como motor o batería de los negocios; reactivación industrial; firmeza en las relaciones con varios de los núcleos duros del establishment. </p>
<p>Y a esa suma hay que agregar algo a lo cual, como adelanto de alguna hipótesis, parecería que debe dársele una relevancia enorme. Son las acciones y gestos en el escenario definido como estrictamente político, desde un lugar de recategorización simbólica: impulso de los juicios a los genocidas; transformación de la Corte Suprema; enfriamiento subrayado con la cúpula de la Iglesia Católica; Madres y Abuelas resaltadas como orgullo nacional y entrando a la Casa Rosada antes que los CEO de las multinacionales; militancia de los ’70 en posiciones de poder. </p>
<p>En definitiva, y –para ampliar– aun cuando se otorgara que este bagaje provino de circunstancias de época, sobreactuaciones, conciencia culposa o cuanto quisiera argüirse para restarles cualidades a sus ejecutores, nadie, con sinceridad, puede refutar que se trató de un “reingreso” de la política. </p>
<p>Las grandes patronales de la economía ya no eran lo único habilitado para decir y mandar. Hasta acá llegamos. </p>
<p>Adelante de esta coincidencia que a derecha e izquierda podría presumirse generalizada, no hay ninguna otra. Se pudre todo. Pero se pudre de dos formas diferentes. Una que podría considerarse “natural”. Y otra que es el motivo de nuestros desvelos. O bien, de una ratificación que no quisiéramos encontrar.</p>
<p>La primera nace en el entendimiento de la política como un espacio de disputa de intereses y necesidades de clase y sector. Por lo tanto, es un terreno de conflicto permanente, que ondula entre la crispación y la tranquilidad relativa según sean el volumen y la calidad de los actores que forcejean. </p>
<p>Este Gobierno, está claro, afectó algunos intereses muy importantes. Seguramente menos que los aspirables desde una perspectiva de izquierda clásica, pero eso no invalida lo anterior. Tres de esos enfrentamientos en particular, debido al tamaño de los bandos conmovidos, representan un quiebre fatal en el modo con que la clase dominante visualiza al oficialismo. </p>
<p>Las retenciones agropecuarias, la reestatización del sistema jubilatorio y la ley de medios audiovisuales. Ese combo aunó la furia. Una mano en el bolsillo del “campo”; otra en uno de los negociados públicos más espeluznantes que sobrevivían de los ’90, y otra en el del grupo comunicacional más grande del país, con el bonus track de haberle quitado la televisación del fútbol. </p>
<p>De vuelta: no vienen al caso las motivaciones que el kirchnerismo tenga o haya tenido y no por no ser apasionante y hasta necesario discutirlas, sino porque no son aquí el objeto de estudio. </p>
<p>Es irrebatible que ese trío de medidas –y algunas acompañantes– desató sobre el Gobierno el ataque más fanático de que se tenga memoria. Hay que retroceder hasta el segundo mandato de Perón, o al de Illia, para encontrar –tal vez– algo semejante. Potenciados por el papel aplastante que adquirieron, los medios de comunicación son un vehículo primordial de esa ira. </p>
<p>El firmante confiesa que sólo la obligación profesional lo mueve a continuar prestando atención puntillosa a la mayoría de los diarios, programas radiofónicos, noticieros televisivos. No es ya una cuestión de intolerancia ideológica sino de repugnancia, literalmente, por la impudicia con que se tergiversa la información, con que se inventa, con que se apela a cualquier recurso, con que se bastardea a la actividad periodística hasta el punto de sentir vergüenza ajena. </p>
<p>Todo abonado, claro está, por el hecho de que uno pertenece a este ambiente hace ya muchos años, y entonces conoce los bueyes y no puede creer, no quiere creer, que caigan tan bajo colegas que hasta ayer nomás abrevaban en el ideario de la rigurosidad profesional. Ni siquiera hablamos de que eran progresistas. </p>
<p>La semana pasada se pudo leer que los K son susceptibles de ser comparados con Galtieri. Se pudo escuchar que hay olor a 2001. Hay un límite, carajo, para seguir afirmando lo que el interés del medio requiere. Gente de renombre, además, que no se va a quedar sin trabajo. Gente –no toda, desde ya– de la que uno sabe que no piensa políticamente lo que está diciendo, a menos que haya mentido toda su vida.</p>
<p>Sin embargo, más allá de estas disquisiciones, todavía estamos en el campo de batalla “natural” de la lucha política; es decir, aquel en el que la profundidad o percepción de unas medidas gubernamentales, y del tono oficialista en general, dividieron las aguas con virulencia. Son colisiones con saña entre factores de poder, los grandes medios forman parte implícita de la oposición (como alternativamente ocurre en casi todo el mundo) y no habría de qué asombrarse ni temer. </p>
<p>Pero las cosas se complican cuando nos salimos de la esfera de esos tanques chocadores, y pasamos a lo que el convencionalismo denomina “la gente” común. Y específicamente la clase media, no sólo de Buenos Aires, cuyas vastas porciones –junto con muchas populares del conurbano bonaerense– fueron las que el 28-J produjeron la derrota electoral del kirchnerismo. </p>
<p>¿Hay sincronía entre la situación económica de los sectores medios y su bronca ya pareciera que crónica? Por fuera de la escalada inflacionaria de las últimas semanas, tanto en el repaso del total de la gestión como de la coyuntura, los números dan a favor. </p>
<p>En cotejo con lo que ocurría en 2003, cuando calculado en ingresos de bolsillo pasó a ser pobre el 50 por ciento del país, o con las marquesinas de esta temporada veraniega, en la que se batieron todos los records de movimiento turístico y consumo, suena inconcebible que el grueso de la clase media pueda decir que está peor o que le va decididamente mal. Pero eso sería lo que en buena medida expresaron las urnas, y lo que en forma monotemática señalan los medios.</p>
<p>Veamos las graduaciones con que se manifiesta ese disconformismo. Porque podría conferirse la licencia de que, justamente por ir mejor las cosas en lo económico, la “gente” se permite atender otros aspectos en los que el oficialismo queda muy mal parado, o apto para las acusaciones. </p>
<p>Ya se sabe: autoritarismo, sospechas de corrupción, desprecio por el consenso, ausencia de vocación federalista, capitalismo de amigotes y tanto más por el estilo. Nada distinto, sin ir más lejos, a lo que recién sobre su final se le endilgó a Menem y su harén de mafiosos. </p>
<p>¿Qué habrá sucedido para que, de aquel tiempo a hoy, y a escalas tan similares de bonanza económica real o presunta, éstos sean el Gobierno montonero, la puta guerrillera, la grasa que se enchastra de maquillaje, los blogs rebosantes de felicidad por la carótida de Kirchner, los ladrones de Santa Cruz, la degenerada que usa carteras de 5 mil dólares, la instalación mediática de que no llegan al 2011, el olor al 2001, el uso del avión presidencial para viajes particulares? </p>
<p>¿Cómo es que la avispa de uno sirvió para que se cagaran todos de la risa y las cirugías de la otra son el símbolo de a qué se dedica esta yegua mientras el campo se nos muere? </p>
<p>¿Cómo es que cuando perpetraron el desfalco de la jubilación privada nos habíamos alineado con la modernidad, y cuando se volvió al Estado es para que estos chorros sigan comprándose El Calafate? Pero sobre todo, ¿cómo es que todo eso lo dice tanta gente a la que en plata le va mejor?</p>
<p>Uno sospecharía principalmente de los medios. De sus maniobras. De que es un escenario que montan. Pues no. </p>
<p>Por mucho que haya de eso, de lo que en verdad sospecha es de que el odio generado en las clases altas, por la afectación de algunos de sus símbolos intocables, ha reinstalado entre la media el temor de que todo se vaya al diablo y pueda perder algunas de las parcelas pequebú que se le terminaron yendo irremediablemente ahí, al diablo, cada vez que gobernaron los tipos a los que les hace el coro.</p>
<p>Debería ser increíble, pero más de 50 años después parece que volvió el “Viva el Cáncer” con que los antepasados de estos miserables festejaron la muerte de Eva.</p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Eduardo Aliverti</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></div>
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    <title>El instituto Cervantes se caga en el castellano</title>
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    <published>2010-01-30T23:31:13+01:00</published>
    <updated>2010-01-30T23:31:13+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/alberto_buela3.jpg" alt="" width="240" height="280" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Parece ser que todos los veranos los diarios tienen que ocuparse del tema del castellano, llamado también español. Y siempre los que hablan del tema son, casualmente, los españoles. Nosotros lo hemos hecho un par de veces con artículos que tuvieron cierta resonancia, al menos en los ámbitos académicos y de difusión de ideas.</font></font></i></p>
<p>Es sabido desde Aristóteles que la virtud es un término medio entre dos extremos opuestos, así frente a la vanidad - el creerse y hablar más de lo que realmente se es- está la pusilanimidad -esto es, echarse tierra encima, hablar forma peyorativa sobre los méritos propios-. Pues bien, esto último ocurre con los supuestos defensores de la lengua castellana desde el Instituto Cervantes.</p>
<p>Este año le tocó el turno a la directora del Instituto Carmen Cafarell quien muy suelta de cuerpo afirmó al presentar el Anuario el español en el mundo que “en Brasil el español ocupa el cuarto puesto como lengua extranjera en dura competencia con el italiano y el chino mientras que el francés y el alemán retroceden en sus posiciones”. ¿Pero quién asesora a esta señora, los ingleses? Esto es una mentira ex profeso, es una mentira a designio.</p>
<p>Vamos a responderle palabra por palabra para que no queden dudas. En primer lugar el español es un sustantivo que designa a los ciudadanos de España, nuestra lengua es la lengua castellana o el castellano. Así nos lo enseñaron a nosotros desde la escuela primaria. </p>
<p>En Brasil el castellano no es considerado una lengua extranjera sino una lengua cohabitante con el portugués. La cohabitación de ambas lenguas se prueba y se ve en el hecho que en las universidades del Brasil no exista profesor que no hable el castellano. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/alberto_buela3.jpg" alt="" width="240" height="280" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Parece ser que todos los veranos los diarios tienen que ocuparse del tema del castellano, llamado también español. Y siempre los que hablan del tema son, casualmente, los españoles. Nosotros lo hemos hecho un par de veces con artículos que tuvieron cierta resonancia, al menos en los ámbitos académicos y de difusión de ideas.</font></font></i></p>
<p>Es sabido desde Aristóteles que la virtud es un término medio entre dos extremos opuestos, así frente a la vanidad - el creerse y hablar más de lo que realmente se es- está la pusilanimidad -esto es, echarse tierra encima, hablar forma peyorativa sobre los méritos propios-. Pues bien, esto último ocurre con los supuestos defensores de la lengua castellana desde el Instituto Cervantes.</p>
<p>Este año le tocó el turno a la directora del Instituto Carmen Cafarell quien muy suelta de cuerpo afirmó al presentar el Anuario el español en el mundo que “en Brasil el español ocupa el cuarto puesto como lengua extranjera en dura competencia con el italiano y el chino mientras que el francés y el alemán retroceden en sus posiciones”. ¿Pero quién asesora a esta señora, los ingleses? Esto es una mentira ex profeso, es una mentira a designio.</p>
<p>Vamos a responderle palabra por palabra para que no queden dudas. En primer lugar el español es un sustantivo que designa a los ciudadanos de España, nuestra lengua es la lengua castellana o el castellano. Así nos lo enseñaron a nosotros desde la escuela primaria. </p>
<p>En Brasil el castellano no es considerado una lengua extranjera sino una lengua cohabitante con el portugués. La cohabitación de ambas lenguas se prueba y se ve en el hecho que en las universidades del Brasil no exista profesor que no hable el castellano.<br />
<!--break--><br />
Incluso en bastas regiones del sur del país – estado de Río grande do Sul – se lo habla popularmente, ningún turista tiene necesidad de traductor. Lo hemos dicho en un artículo anterior(1): En Brasil lo hablan bien 12 millones de brasileños.</p>
<p>La tercera observación es que el castellano no está cuarto en la enseñanza de lenguas extranjeras sino primero puesto que es obligatoria su enseñanza en todas las escuelas del país, tal como lo estableció el gobierno de Lula en el 2007 reemplazando los acuerdo que había firmado Francois Mitterand con Sarney privilegiando la enseñanza del francés allá por los años 80 por sobre las otras lenguas. </p>
<p>Se acaba de crear la Universidad del Mercosul/sur cerca de la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay donde la enseñanza no sólo es obligatoriamente impartida en portugués-castellano o viceversa, sino que es, además, indistintamente impartida en ambos idiomas.</p>
<p>La directora Cafarell tendría que tomar nota de lo que está ocurriendo en Brasil y sus planes de proyección suramericana para luego emitir un juicio medianamente serio. El esfuerzo ciclópeo del gobierno de Lula para transformase en el representante del los intereses de la América del Sur lo llega a privilegiar la enseñanza del castellano por sobre cualquier otra lengua. </p>
<p>Le lleva incluso a proponer a la Academia brasileña de letras la eliminación de los idiotismos del portugués (por ejemplo, la cerilla) que lo alejan del castellano para que se haga más comprensible nuestra lengua por parte de ellos.</p>
<p>Hace dos años tuvimos que salir al cruce de la mentira a designio que sostenía que el castellano era la cuarta lengua más hablada del mundo para mostrar que era la primera: la suma un total de 550 millones de hispano parlantes con lo cual se desmienten totalmente las cifras divulgadas por el artículo de marras.</p>
<p>El castellano, patrimonio común a españoles, americanos y a algunos africanos, es la primera de las lenguas habladas en el mundo, pues el inglés no llega a 500 millones y el chino no es un idioma sino 129 a la vez, de los que se destacan el mandarín, idioma oficial desde la revolución cultural de 1966, el wu, el cantonés o yué, el min, el jin, el xiang, etc.) cuyas diferencias entre sí son mayores de las que existen entre el castellano y el portugués. Pues si a sumar fuéramos nosotros contabilizaríamos juntos la bicoca de 788 millones. (Brasil: 190 millones; Mozambique: 21 millones; Angola: 16 millones; Portugal: 11 millones).(2)</p>
<p>Si poco sabemos qué es lo que sucede en Argentina menos podemos conocer sobre aquello que sucede en España, pero todo indica, y ya van varios años que venimos siguiendo esa política pusilánime sobre el castellano, que a las autoridades del Instituto Cervantes mas valdría tenerlas de enemigas que de amigas.</p>
<p>Es de lamentar, es una verdadera pena que las escuálidas arcas del Estado español se vean menguadas por funcionarios que no cumplen con su tarea, o lo que es peor aún, realizan una tarea a la inversa de la propuesta.</p>
<p>Si viviera Rubén Darío les diría: Tened cuidado funcionarios. ¡Vive la América española!. Hay mil cachorros sueltos del León Español.</p>
<p>(1) El castellano, mal llamado español, dic. 2008 en internet<br />
(2) Art. cit. ut supra</p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Alberto Buela</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></p>
</div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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    <title>Aparición de la Otra</title>
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    <published>2010-01-21T02:24:20+01:00</published>
    <updated>2010-01-21T02:24:20+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/6616331391729626.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Aquel viernes la mujer cerró su estudio contable y viajaría a la costa sin manejar su auto. Ya saliendo de Buenos Aires en el último asiento de un ómnibus, a media tarde presintió el fin del verano.</font></font></i></p>
<p>Ella andaba cerca de cumplir cincuenta años,  temible divisoria entre mujeres, y aquello también rondaría la inevitable  discusión que tendría con su marido en la casa de veraneo.  Algo nada agradable.</p>
<p>Unos  futbolistas en los asientos cercanos quizá le aturdirían el viaje pero el hombre a su lado, sobre el pasillo, le sonrió que los muchachos viajaban cerca y le ofreció acomodarle el bolso en el portaequipaje. ‘Sí, gracias’ dijo y no sospechó nada en la tibia demora sobre su mano. </p>
<p>Por una hora larga fueron cambiando frases de ocasión: ella habló de su hija de veinte años y no mencionó  estar casada con un político ‘siempre en campaña’, y el hombre, algo menor, reconoció ser un perpetuo viajante  ‘por ahora en seguros’ y divorciado hacía mucho tiempo.  </p>
<p>El ómnibus iba a buen ritmo hacia cuando el día cae plomizo sobre el campo, y al descender el grupo futbolero y acallado el murmullo, los dos quedaron en el último asiento lejos y apartados del resto. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/6616331391729626.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Aquel viernes la mujer cerró su estudio contable y viajaría a la costa sin manejar su auto. Ya saliendo de Buenos Aires en el último asiento de un ómnibus, a media tarde presintió el fin del verano.</font></font></i></p>
<p>Ella andaba cerca de cumplir cincuenta años,  temible divisoria entre mujeres, y aquello también rondaría la inevitable  discusión que tendría con su marido en la casa de veraneo.  Algo nada agradable.</p>
<p>Unos  futbolistas en los asientos cercanos quizá le aturdirían el viaje pero el hombre a su lado, sobre el pasillo, le sonrió que los muchachos viajaban cerca y le ofreció acomodarle el bolso en el portaequipaje. ‘Sí, gracias’ dijo y no sospechó nada en la tibia demora sobre su mano. </p>
<p>Por una hora larga fueron cambiando frases de ocasión: ella habló de su hija de veinte años y no mencionó  estar casada con un político ‘siempre en campaña’, y el hombre, algo menor, reconoció ser un perpetuo viajante  ‘por ahora en seguros’ y divorciado hacía mucho tiempo.  </p>
<p>El ómnibus iba a buen ritmo hacia cuando el día cae plomizo sobre el campo, y al descender el grupo futbolero y acallado el murmullo, los dos quedaron en el último asiento lejos y apartados del resto. <!--break-->  </p>
<p>Al rato y tal vez no de improviso, el hombre le tomó una mano con decisión y le habló sonriendo ‘al fin solos’. Acaso ella fingió distraerse pero más bien nadie vería cuando él musitó ‘permiso’ al quitarle los anteojos. </p>
<p>Ni apenas atinó al usual ‘¿qué hace?’ sin convicción al ablandar los labios al imprudente beso y como si obrara  por reflejo, aflojó una mano hacia el pecho del hombre debajo la camisa. Se apartaron a mirarse en los ojos y ya retomaron el juego que les conmovería más allá de la boca, creciente impulso tras ocultos fervores que refrena la especie. </p>
<p>‘Nuestra pasión también somos nosotros’, le recordó esa otra mujer que contuviera ella. </p>
<p>- Carlos-  pronunció él al separarse y rozar suave sus ojos con dos dedos.<br />
- Daniela- pronunció por primera vez en tanto él ambulaba su mano infructuosa en destrabarle un cierre.  Y de haber sabido eso,  la otra, Daniela, hubiera vestido una falda liviana en lugar de ese incómodo pantalón vaquero, sonrió…</p>
<p>Bajaron en el primer pueblo y entraron a una hostería donde él solía dormir. Sin demasiado preámbulo, en la habitación Carlos se adelantó a moderar el agua para bañarse juntos y al quitarse íntegramente la ropa, ella se alegró que ‘la otra’ le dispusiera esa  libertad. </p>
<p>Y juntos derivaron a linderos con incitaciones que en sus sueños ella anhelaría traspasar. Sin apremios cada uno ahondaría la intimidad sin límite o precepto, hasta culminar en el primer temblor tan ajeno a misa y confesiones, y gloria de compartir aquel desborde entre desconocidos.  </p>
<p>Desde empezar el viaje hubo horas en un tiempo sin medida relojera, y no por ser llamada diferente se sintió feliz. Ella o aquella imaginaria recién aparecida, amada con la intensidad que prometen los sueños, se convirtió en hembra plena con más gemidos que palabras en aquel regodeo de explorar socavones de su cuerpo. Y quizá tan sólo descubrieras eso, le diría Daniela…  </p>
<p>Al anochecer pidieron algo de comer, coincidieron en dos copas  ‘del mejor vino blanco frío’  y charlando con alguna ternura al paso, se durmieron. Tal vez abrazados por un rato. </p>
<p>A la mañana el hombre prometió ver a un cliente y volver pronto, la besó al salir y le puso en la mano sus datos y teléfonos ‘por cualquier cosa’. Ella dobló la tarjeta sin leerla y al verlo irse la dejó por ahí. Después recompuso su maquillaje, acomodó sin apuro el bolso de mano y dejó la habitación. </p>
<p>- ¿A qué hora hay micro a Buenos Aires? –preguntó.<br />
- En veinte minutos – le dijeron. Así que tuvo tiempo para un jugo de fruta y subir al ómnibus que llegó puntual. </p>
<p>E<i><font color="#000066"><font size="1">duardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina</font></font></i>. </p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></div>
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    <title>Aborto y pederastia</title>
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    <published>2009-12-03T02:58:04+01:00</published>
    <updated>2009-12-03T02:58:04+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/curas-1.gif" width="250" height="270" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Estos días se habla de los más de 160 millones de euros que los obispos de Irlanda van a pagar por los abusos deshonestos, cometidos por curas, frailes y monjas, contra niños y niñas de aquel país.</font></font></i> </p>
<p>Este vergonzoso asunto da más que hablar entre nosotros precisamente ahora, cuando en España se discute lo del aborto, sabiendo que  Irlanda es un país donde el aborto está prohibido. </p>
<p>Irlanda ha sido tradicionalmente muy católica y en ella las decisiones de la Iglesia católica se han hecho notar con fuerza durante siglos. Lo cual da pie para sospechar que la jerarquía católica ha presionado, sobre conciencias y autoridades, para conseguir dos cosas: mantener la prohibición del aborto y conseguir el ocultamiento de la pederastia de los clérigos. </p>
<p>Señal, según parece, de que en las altas instancias de la Iglesia católica se considera que es más grave interrumpir un embarazo que abusar deshonestamente de un niño. </p>
<p>Si lo primero se castiga con excomuniones y lo segundo se oculta con amenazas (para que no se sepa) y otros oscuros procedimientos, la cosa está clara: el Vaticano es implacable con el pecado del aborto y tolerante (hasta donde puede) en lo que se refiere al delito de pederastia.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/curas-1.gif" width="250" height="270" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Estos días se habla de los más de 160 millones de euros que los obispos de Irlanda van a pagar por los abusos deshonestos, cometidos por curas, frailes y monjas, contra niños y niñas de aquel país.</font></font></i> </p>
<p>Este vergonzoso asunto da más que hablar entre nosotros precisamente ahora, cuando en España se discute lo del aborto, sabiendo que  Irlanda es un país donde el aborto está prohibido. </p>
<p>Irlanda ha sido tradicionalmente muy católica y en ella las decisiones de la Iglesia católica se han hecho notar con fuerza durante siglos. Lo cual da pie para sospechar que la jerarquía católica ha presionado, sobre conciencias y autoridades, para conseguir dos cosas: mantener la prohibición del aborto y conseguir el ocultamiento de la pederastia de los clérigos. </p>
<p>Señal, según parece, de que en las altas instancias de la Iglesia católica se considera que es más grave interrumpir un embarazo que abusar deshonestamente de un niño. </p>
<p>Si lo primero se castiga con excomuniones y lo segundo se oculta con amenazas (para que no se sepa) y otros oscuros procedimientos, la cosa está clara: el Vaticano es implacable con el pecado del aborto y tolerante (hasta donde puede) en lo que se refiere al delito de pederastia.<!--break--></p>
<p>¿Por qué esta doble vara de medir? La gente anticlerical dirá enseguida: el aborto es cosa de mujeres, mientras que la pederastia clerical es cosa de curas. Así las cosas, lo lógico es que los obispos castiguen los pecados de las mujeres, al tiempo que ocultan los delitos de los curas. </p>
<p>¿La cosa es realmente así? El problema no es tan simple, ni mucho menos. Porque hay un hecho evidente: el aborto es matar una vida, cosa que no ocurre en el caso de la pederastia. </p>
<p>Sin embargo, siendo honestos y sinceros, hay que reconocer que la afirmación genérica “el aborto es matar una vida”, no es toda la verdad. Porque, hablando del aborto, no es lo mismo interrumpir el embarazo cuando la madre tiene en sus entrañas sólo un embrión que cuanto ya tiene un feto. </p>
<p>Yo no soy experto en estas cuestiones. Por eso prefiero no hablar de lo que no sé. Lo único que todos sabemos es que, sobre este espinoso asunto, no existe unanimidad de criterios ni entre los biólogos, ni entre los juristas, ni siquiera entre los especialistas en cuestiones éticas y morales. Por supuesto, sabemos que la doctrina del magisterio eclesiástico es la más estricta y exigente en la defensa de la vida. </p>
<p>La Iglesia está en su derecho cuando defiende su postura, la más segura. Y si así lo considera, la Iglesia hace bien en predicar su doctrina y exigirla a los católicos. Pero con tal que no pretenda hacer del “pecado” un “delito”. Porque, si los pecados son asunto de la religión, los delitos son responsabilidad de los poderes del Estado.</p>
<p>Yo sé muy bien que todo esto necesita muchas más precisiones. Como sé que sobre estos asuntos nunca se va a llegar a un acuerdo compartido por todos. Pero también sé que, en contraste con el tema del aborto, en España todo el mundo está de acuerdo en que abusar deshonestamente de un niño es, no sólo un pecado, sino además un delito. </p>
<p>Y un delito grave. Pero resulta que la misma Iglesia, que es tan exigente con el aborto, no es lo mismo de exigente con la pederastia. Y prueba de ello es que el aborto se denuncia, mientras que la pederastia se oculta. </p>
<p>El problema no está en que a la jerarquía católica no le importen los abusos deshonestos que cometen determinados clérigos. Yo sé que eso preocupa. Y preocupa mucho en la Iglesia.  Porque es un delito que, si se descubre, se convierte en escándalo. Y porque, si el asunto se denuncia en el juzgado, cuesta mucho dinero con el peligro añadido de que el clérigo pederasta termine en la cárcel. </p>
<p>Que yo sepa, desde hace más de cincuenta años, la Santa Sede envía avisos, advertencias y amenazas a obispos y superiores religiosos para que vigilen severamente  a quienes son sospechosos de este tipo de conductas aberrantes. Como es lógico, si desde hace tantos años, hay preocupación y amenazas, es que hay casos de clérigos que abusaban de niños. </p>
<p>Y tengo la sospecha fundada de que estos casos eran y son bastante más frecuente de lo que imaginamos. Lo que siempre ha ocurrido es que, mientras la Iglesia tuvo poder para condicionar las decisiones de la autoridades civiles a su favor, estos hechos escandalosos se ocultaban. </p>
<p>Con lo cual se conseguían dos cosas: 1) los clérigos aparecían como personas respetables y su imagen pública difícilmente quedaba dañada. 2) las víctimas de los abusos quedaban humilladas y seguramente destrozadas para el resto de sus días, pero está visto que eso no le quietaba el sueño a los “hombres de Iglesia”.</p>
<p>De todo esto se pueden sacar muchas consecuencias. Yo aquí sólo quiero fijarme en una cosa: la jerarquía eclesiástica produce la impresión de que le interesa más asegurar su buena imagen ante la gente, que garantizar el respeto a la dignidad y a los derechos de las personas, sobre todo cuando se trata de criaturas indefensas e inocentes. Los que han perdido la inocencia se van al juzgado de guardia. Los niños y sus padres prefieren aguantar su humillación y su vergüenza.</p>
<p>Estando así las cosas, es evidente que la Iglesia asegura una imagen ejemplar, ante grandes sectores de la opinión pública, tomando la postura intransigente que ha tomado en el asunto del aborto. Si ese respeto a la vida de los más débiles es limpio y coherente, esperamos y pedimos que la Iglesia muestre la misma decisión con todos los pederastas que estén a su alcance. </p>
<p>A la Iglesia se la puede querer ocultando sus miserias. Pero también se la quiere denunciando los males que hace. A una madre se la denuncia cuando maltrata a un hijo. A mí me parece que, si en la Iglesia hubiera más trasparencia, su imagen sería más atrayente. Por eso digo estas cosas.  </p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">José M. Castillo</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font>
</div>
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  </entry>
  <entry>
    <title>La imbecilidad nunca será operable</title>
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    <published>2009-11-26T13:51:11+01:00</published>
    <updated>2009-11-26T13:51:11+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/gran_prensa-1-1.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">En América Latina no parece casual el trato que los medios de comunicación le aplican a cada gobierno que contradice su interés. </font></font></i></p>
<p>No es novedad que al menos los grandes diarios y cadenas televisivas se vinculan económicamente con algún monopolio de la información y así son los resultados: no entrelinean ni un renglón de la instalación de bases norteamericanas en Colombia, el presidente de Bolivia es ‘el indio Morales’, el de Venezuela es el ‘dictador’ Chávez, cada funcionarios brasilero o argentino es ‘polémico’ y ese ignoto fulano que derrocó al gobierno constitucional de su país, es santificado como  ‘el presidente de Honduras en ejercicio’. </p>
<p>Y hasta ahí sus calificaciones, sin mucho desgaste, de quienes últimamente se pavonean y exhiben en las cámaras por estos pagos sudamericanos.</p>
<p>En principio, la primera víctima ha sido la objetividad de los medios, que deambula herida de muerte por cuanta empresa difusora que fabrica impúdicamente su versión interesada en cada asunto. </p>
<p>Esto que por siempre fuera menos estridente pero nunca novedosa, hoy denota una parcialidad que antes luciera menos ofensiva, menor y hasta diluida, que por esta década ha tomado impulsos de comedieta barata. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/gran_prensa-1-1.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">En América Latina no parece casual el trato que los medios de comunicación le aplican a cada gobierno que contradice su interés. </font></font></i></p>
<p>No es novedad que al menos los grandes diarios y cadenas televisivas se vinculan económicamente con algún monopolio de la información y así son los resultados: no entrelinean ni un renglón de la instalación de bases norteamericanas en Colombia, el presidente de Bolivia es ‘el indio Morales’, el de Venezuela es el ‘dictador’ Chávez, cada funcionarios brasilero o argentino es ‘polémico’ y ese ignoto fulano que derrocó al gobierno constitucional de su país, es santificado como  ‘el presidente de Honduras en ejercicio’. </p>
<p>Y hasta ahí sus calificaciones, sin mucho desgaste, de quienes últimamente se pavonean y exhiben en las cámaras por estos pagos sudamericanos.</p>
<p>En principio, la primera víctima ha sido la objetividad de los medios, que deambula herida de muerte por cuanta empresa difusora que fabrica impúdicamente su versión interesada en cada asunto. </p>
<p>Esto que por siempre fuera menos estridente pero nunca novedosa, hoy denota una parcialidad que antes luciera menos ofensiva, menor y hasta diluida, que por esta década ha tomado impulsos de comedieta barata.<br />
<!--break--><br />
Sin hurguetear mucho en lo internacional, los dudosos atentados a las torres gemelas, las esquivas armas químicas atesoradas en Irak más los improbables atacantes suicidas en aviones y trenes, aunque tuvieran poco recorrido en los millares de ‘flashes informativos’ contaron con inusitados despliegues mundiales de papel y pantalla que los tornaron hasta hechos indiscutibles. </p>
<p>Porque tan constante palabrerío efímero y borroso sin duda obtuvo sus cinco minutos de celebridad,  así como hoy nos ilustra la falacia de este estilo de información corporativa la intervención ‘del especialista en economía’ en cada noticioso de televisión, un acopiador de números que intenta modelar las volteretas explicativas del Poder financiero ante el tembladeral que ellos mismos provocaron. </p>
<p>Un negocio que al pasar los del Poder también aprovecharon en todo el espectro, incluyendo las quiebras y desapariciones de empresas estimadas incorruptibles y eternas dentro del sistema. </p>
<p>Pero como todo cambia y hubo situaciones despreciadas por la venalidad informativa, dicen que igual la economía real aguardaría sólo un pequeño empujón para esta caída, que no pocos entienden como indefectible y a corto plazo. </p>
<p>Y otros, tal vez más precavidos y menos pesimistas, hablan de aterrizajes controlados y sin finales de cataclismo bíblico. Quién sabe… </p>
<p>De todas maneras muchos vaticinan que la movilidad social y el relevo de los poderes mandantes ya es inevitable, y ante semejante cambio sería bueno ver qué aspecto asumirán los mediocres servidores de la fabricación de opinión, al fin empleados del grupo mandante y nada más.  </p>
<p>Porque  entre nosotros, latinoamericanos, ha proliferado cierto periodismo que pocos años atrás sería vergonzante para el dicente y para el receptor, y hoy mismo no pocos se avergüenzan oyendo a la CNN y los informes de escribas latinoamericanos desde Miami. </p>
<p>Con sus sonrientes editoriales que exhiben una reverencia tan genuflexa con el amo del norte que sin agregar níngún concepto de valor, nos afirma que la apreciada profesión periodística en América Latina está infectada por muchísimos temerarios ajenos al quehacer. </p>
<p>Y que además la juegan de intelectuales estos audaces, algo evidente en los editoriales de los diarios tradicionales de los domingos en Argentina: allí escriben y denostan  todos juntos a la vez y a un solo efecto… </p>
<p>Sugestivamente surgió un gentío recién venido que incursiona en la tarea de analizar, calificar y difundir información, nunca como ahora gente sin el mínimo exigible a todo  emisor para ser conceptual, ameno y si lo consigue, creíble. </p>
<p>Hoy esa condición no exigiría más que ciertas cualidades de física atracción persona porque quizá el mundo cambió tanto, que la secular actividad del escriba recae en personas de poca experiencia en redacciones, donde recordamos que al menos era inevitable pergeñar de corrido el copete de cada noticia y así ir aprendiendo a desbrozar lo principal de lo accesorio. </p>
<p>Algo que según sepamos ahora no cuenta mucho, en tanto los actuales decidores de la opinión son ‘personalidades’ a menudo vinculadas al quehacer artístico, o según sea ese negocio, y no brinda sospechas la promocionada actividad de coristas, veteranas señoras de la escena más otras de ignota actuación, revulsivos escandalizadores del chimento, entrevistadores que putean divertidamente más el infaltable y  decadente exégeta de Platón, todos unidos para triunfar a pura ramplonería descalificante.</p>
<p>Eso sí, sin hacer con ellos ninguna distinción, intuimos que estos conocidos hombres y mujeres viven adheridos a la estética del trasplante y la cirugía; esos ingenuos recursos para derrotar al tiempo que no perdona y al final, siempre advierte que la imbecilidad no es operable.</p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Eduardo Pérsico, escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></div>
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    <title>A propósito de ‘Lunfardo en el Tango y la Poética Popular’</title>
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    <published>2009-11-25T23:34:05+01:00</published>
    <updated>2009-11-25T23:34:05+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes/varios/arcordeon.jpg" width="240" height="240" alt="" /><br /><i><font color="#000066"><font size="1">Lunfardo en el Tango y la Poética Popular, un libro de  Eduardo Pérsico.</font></font></i></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">No abundan los intelectuales que nos hablen con el conocimiento de Eduardo Pérsico sobre el Tango, el Lunfardo y otros perfiles de nuestra manifiesta identidad. </font></font></i></p>
<p>         Al comienzo habrán sido dos hombres en una calle del suburbio, o la necesidad de pasar un secreto de modo que ningún otro pueda entenderlo. Una frase oída y luego cambiada o modificar un nombre porque la palabra usada no servía o alcanzaba. </p>
<p>Los orígenes pueden haber sido muchos y que las expresiones después se confundieran y formaran ese lenguaje marginal  no en los libros pero sí en las palabras cotidiana Con el paso del tiempo los eruditos las aceptarían y serían corrientes en el comercio lingüístico de nuestra tierra, si al fin el lenguaje está en la calle y no sólo en los diccionarios y enciclopedias. </p>
<p>	Aquí el autor define al Lunfardo como “un código entre dos sin que se entere un tercero”, y esta definición sugiere un juego de dobles significados, el de escabullir y mostrar otra moneda para que alguien se lleve la equivocada. </p>
<p>Y de esto sabe mucho el autor, ya que su largo ejercicio en el cuento y la novela se basa en decir lo que no digo, falsificar y confundir al lector; para llevarlo por otro camino y también darle testimonio de una vida y un tiempo del que no podemos escabullirnos. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes/varios/arcordeon.jpg" width="240" height="240" alt="" /><br /><i><font color="#000066"><font size="1">Lunfardo en el Tango y la Poética Popular, un libro de  Eduardo Pérsico.</font></font></i></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">No abundan los intelectuales que nos hablen con el conocimiento de Eduardo Pérsico sobre el Tango, el Lunfardo y otros perfiles de nuestra manifiesta identidad. </font></font></i></p>
<p>         Al comienzo habrán sido dos hombres en una calle del suburbio, o la necesidad de pasar un secreto de modo que ningún otro pueda entenderlo. Una frase oída y luego cambiada o modificar un nombre porque la palabra usada no servía o alcanzaba. </p>
<p>Los orígenes pueden haber sido muchos y que las expresiones después se confundieran y formaran ese lenguaje marginal  no en los libros pero sí en las palabras cotidiana Con el paso del tiempo los eruditos las aceptarían y serían corrientes en el comercio lingüístico de nuestra tierra, si al fin el lenguaje está en la calle y no sólo en los diccionarios y enciclopedias. </p>
<p>	Aquí el autor define al Lunfardo como “un código entre dos sin que se entere un tercero”, y esta definición sugiere un juego de dobles significados, el de escabullir y mostrar otra moneda para que alguien se lleve la equivocada. </p>
<p>Y de esto sabe mucho el autor, ya que su largo ejercicio en el cuento y la novela se basa en decir lo que no digo, falsificar y confundir al lector; para llevarlo por otro camino y también darle testimonio de una vida y un tiempo del que no podemos escabullirnos. <!--break--></p>
<p>En última instancia, de ser nosotros mismos, porque más allá de los disensos y los apremios, el Lunfardo es todo eso: pasión por las máscaras, devoción por las palabras heredadas para luego traficarlas o deformarlas, ejercicio de transgresión basada en una profunda exaltación del individuo, su derecho a decir que no y poner mala cara. </p>
<p>Y si a esto se agrega la frecuentación personal y de los textos de Jorge Luis Borges, -a   quien Pérsico le dedicó un cuento ambiguo y delicioso, ‘Laberinto de Gardel y el Inglesito’- bien  se explicaría porqué escribió este ensayo al que agrega un glosario con más de mil vocablos de la lunfardía.</p>
<p>	Las demás razones tienen que ver con su fascinación por el tango y tanto que al final de su prólogo remeda el ‘chanchán’ de nuestra música ciudadana. La experiencia es muy simple: basta con pedirle a cualquiera que haga la onomatopeya musical del dos por cuatro y repetirá el mismo chanchán como final. </p>
<p>Signo valioso en una época  en la que al tango lo deforma la gente que viene de otra música, o que quiere modernizar a Mozart o a Bach, “hacerla fácil” como diría algún entusiasta olvidando que entre otras virtudes, los tangueros ya tomaron la precaución de que su música fuera inmortal. </p>
<p>Y cualquiera que se acercó alguna vez al lunfardo sabe muy bien que esa música, el tango, y ese lenguaje fueron siempre juntos como una pareja que mueve airosamente las “tabas” al mismo tiempo. </p>
<p>Eduardo Pérsico recuerda una anécdota de Nicolás Olivari, que también se le atribuye a Roberto Arlt: a los dos se les adjudica que por haber crecido en un suburbio fabril no tuvieron tiempo de aprender el lunfardo. La respuesta es sutil, ingeniosa y no exenta de justificaciones. </p>
<p>Y aclara además que el lunfardo no es apenas una forma de decir y de nombrar la realidad para que sólo los iniciados la reconozcan, o sólo un lenguaje marginal secreto y grosero unido a lugares y conductas de mala fama, sino también una forma de vida. A esto se debe su permanencia en el tiempo y su empecinamiento en convivir con la vida cotidiana de los argentinos. </p>
<p>En este terreno son y somos muchos los iniciados que antaño provenían del malevaje, del mundo marginal, de la vida rea y prostibularia que se resistía a ser absorbida, porque hoy el lunfardo está en todos nosotros como la sangre y los huesos. </p>
<p>Y hasta en esa forma de amar, tener y sentir que poseemos todos sin saber de donde nos viene y se apodera de nosotros. </p>
<p>	La razón puede ser también el absurdo de querer hacer un país y una ciudad que se parezca y no se parezca a ese país de la imaginación, sobre una pampa sin límites ni orillas visibles. Este afán de exiliados y nostálgicos de otras tierras que quisieron que ésta fuera la suya, y de su esfuerzo por recordar una patria que habían perdido y que al paso del tiempo ya no era la misma. Y hasta con cierta rebeldía a ser devorados por los hombres que todavía se dicen mejores y más cultos...</p>
<p>	Calle, suburbio, marginalidad son algunos de estos rostros. La tentación de un lenguaje secreto de hacer que el tercero no entienda porque el asunto es entre nosotros dos y el deseo de ser quienes somos en la forma de nombrar las cosas de todos los días. </p>
<p>De todo ello está hecho el lenguaje que Pérsico recoge en este estudio casi informal y nada presuntuoso, pero seriamente ilustrativo. Las palabras de su minucioso Ensayo nos acercan a un intelectual en la materia, consciente que ese perfil  arrabalero es inherente a los habitantes de este país y no sería fructuoso ni soportable desechar semejante valor cultural. </p>
<p>           Un valioso libro que se une a la nutrida obra literaria de Eduardo Pérsico en poesía y narrativa, y para apreciar mejor a este excelente escritor argentino.  ____________________________________________________________<br />
<i><font color="#000066"><font size="1"><br />
Doctor José Andrés Rivas, (UBA), Académico Correspondiente de la  Academia Argentina de Letras.</font></font></i> </p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font>
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    <title>Un emotivo encuentro</title>
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    <published>2009-11-22T21:52:22+01:00</published>
    <updated>2009-11-22T21:52:22+01:00</updated>
    <author>
      <name>Eduardo Persico</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes3/AJUSTE.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Si Atlanta jugaba con Rácing no sería bueno atropellarse con la multitud y habían decidido juntarse en el bar cercano a la cancha. </font></font></i></p>
<p>El Ruso llegó un poco atrasado, entretenido por un amigo que le regalara una entrada, dijo, y los tres salieron caminando por Dorrego.</p>
<p>-Hoy ganamos, Ruso - dijo el Bebe palmeándole el hombro.<br />
-Dios te oiga, pero Racing viene primero – agregó Alberto cuando del subterráneo de Corrientes surgió un malón flameando una bandera.<br />
- ¿Así que vos ya tenés la entrada, Ruso?<br />
- Sí.</p>
<p>En la puerta del edificio donde vivía el Bebe un remolino de gente los separó y al cruzar la vía, Alberto preguntó.</p>
<p>- Che Bebe, ¿y el Ruso?<br />
    - No sé, andará por ahí adelante.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/imagenes3/AJUSTE.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Si Atlanta jugaba con Rácing no sería bueno atropellarse con la multitud y habían decidido juntarse en el bar cercano a la cancha. </font></font></i></p>
<p>El Ruso llegó un poco atrasado, entretenido por un amigo que le regalara una entrada, dijo, y los tres salieron caminando por Dorrego.</p>
<p>-Hoy ganamos, Ruso - dijo el Bebe palmeándole el hombro.<br />
-Dios te oiga, pero Racing viene primero – agregó Alberto cuando del subterráneo de Corrientes surgió un malón flameando una bandera.<br />
- ¿Así que vos ya tenés la entrada, Ruso?<br />
- Sí.</p>
<p>En la puerta del edificio donde vivía el Bebe un remolino de gente los separó y al cruzar la vía, Alberto preguntó.</p>
<p>- Che Bebe, ¿y el Ruso?<br />
    - No sé, andará por ahí adelante.<!--break--></p>
<p>Siguieron por Humboldt, retrocedieron a la barrera del ferrocarril y al no verlo el Bebe suspendió la búsqueda. </p>
<p>- Vamos, ya empieza y este Ruso boludo ya vendrá.<br />
- ¿Dónde se habrá metido? – se dijo Alberto y entraron.</p>
<p>En los primeros minutos no sucedió nada interesante, salvo un derechazo del nueve de Atlanta por encima del travesaño y el Ruso metiendo con delicadeza la mano bajo la blusa de Nora. Ninguno de los equipos se preocupaba por atacar, en cambio Nora estiró una mano y dejó el dormitorio a media luz. </p>
<p>El inicio prometía: el diez de Racing se apresuró  en un contragolpe y el Ruso se quitó despacio la camisa mientras Nora cumplía el rito de acariciarle el pecho. En Atlanta, el medio campo era luchado, pero al abandonar el Ruso sus mocasines, Nora, descalza, se subió sobre sus pies y  trastabilló en la alfombra riendo como una chiquilina. </p>
<p>El encuentro siguió sin variantes hasta la media hora, cuando Alberto reclamó un foul en el área de Racing y el Bebe lo secundó puteando al referí que pitaba siempre en contra de Atlanta. Sin reclamar ningún penal Nora y el Ruso se devoraban y la mujer levantó las piernas al infinito en un gemido cuando el Ruso se venía se venía y en la misma jugada ella cruzaba la línea del gol del alma y de todos los sentidos... </p>
<p>En tanto Racing hacía valer su mejor condición física, luego de la primera emoción de la tarde Nora pegadita al Ruso le murmuraba en el oído, ya que los del departamento contiguo no eran sordos ni ciegos como ese referí hijo de puta que durante el primer tiempo cero a cero pitó siempre en contra de Atlanta y ni cobró un penal evidente al revolcarse los dos sobre la alfombra del área chica. </p>
<p>En el entretiempo Alberto y el Bebe estiraron la cabeza pero no vieron al Ruso  que se perdía el partido por tener sus ojos entornados y echando humo al cielorraso, el tarado. Con el clima algo fresco los jugadores tomaron agua natural, Alberto y el Bebe manotearon dos vasitos de Pichi Cola y Nora, contrariando el reglamento de su casa, sirvió dos traguitos de whisky sin hielo. </p>
<p>Al principio del segundo tiempo no hubo nada interesante, salvo dos cruces hacia ka  izquierda del ocho de Atlanta y las manos del Ruso recorriendo minucioso el cuerpo de Nora, recostados en la cama al cambiar de arco. Pero cuando Racing abrió el marcador tras un tiro libre que desvió un defensor, hubo un griterío y ahí Nora y el Ruso se preguntaron  la hora aunque el juego seguía  emocionante como en la primera etapa. </p>
<p>Faltando cinco minutos para terminar Alberto y el Beto no hallaban consuelo si no empataban, el Ruso y Nora se besaron en una arremetida final antes de abrir sigilosos la puerta del departamento por donde se filtró un delantero de Atlanta para anotar el justiciero uno a uno... </p>
<p>El Ruso se apuró en llegar, averiguar cómo fueron los goles y todavía ver el final cansino bajo un sol en retirada. Todo dicho, y al reencontrarse en la vereda con sus amigos Alberto le preguntó.</p>
<p>-¿Qué te pareció, Ruso?<br />
-Que el referí nos robó el partido -soltó la remanida frase que el Bebe no le creyó.<br />
-Callate traidor; te fuiste a la tribuna visitante. Con hinchas como vos nos vamos al descenso – se despidió riendo el Bebe ya entrando al edificio donde su esposa estaría mirando televisión. (nov.2009)<br />
_______________________________________________________________<br />
Eduardo Pérsico, escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina</p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font>
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<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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