blog de Vulcano
Uno menos
Enviado por Vulcano el 12 Diciembre, 2006 - 16:32.
Vamos a dejar de lado por un rato la odiosa moral de la neutralidad. Vamos a saltearnos momentáneamente la prudencia del decoro. Vamos a dejar que nazca, que crezca y no se ahogue la puteada. La franca, la abierta, la noble puteada clamadora. Una buena puteada nunca viene mal.
Distiende, baja la ansiedad, genera cierto bienestar. Como gritar un gol.
Porque la muerte de un asesino se parece a un gol de la vida. Los invito a gritar este gol desde el alma
Ustedes dirán que esto no es serio, tal vez tengan razón, lo sé. Dirán que alegrarse por la muerte ajena habla de la propia miseria. Tal vez tengan, quizás, un poco de razón, es cierto. Dirán que la altura moral de una persona se reconoce por su capacidad de perdonar. Tal vez tengan, quizás, otro poco de razón, aunque no tanto.
Ha muerto el Señor de la Muerte
Enviado por Vulcano el 11 Diciembre, 2006 - 13:04.
Ha muerto el Señor de la Muerte.
Ha muerto el peor delincuente que ha conocido la historia de Chile. Pero SOBREVIVE LA VERGÜENZA.
La vergüenza de una clase política y un país que abrió las puertas para que un criminal se instalara en la historia de nuestras vidas.
La vergüenza de un sistema judicial que fué cómplice de los atropellos a los derechos humanos.
La vergüenza de una élite empresarial que se enriqueció al amparo de la represión brutal y el saqueo del Estado.
Reencuentro
Enviado por Vulcano el 26 Septiembre, 2006 - 06:07.
El día que caminando juntos la misma huella nuestra mirada encuentre la altura de la tuya. El día que este pálpito de vida resuene con tu capacidad de amar al olvidado, de ofrecerte entero por su causa, ese día será que habremos sabido romper el marco en el que te encerraron cuando te consideraron subversivo y peligroso.
Allí les gustas, en el cuadrito; te ves tranquilo y estático como un recuerdo inofensivo; y así, así te mostraron a generaciones de compatriotas que avizoraste dignificados.
Continuaron batallándote luego de la ausencia de tus ojos; ¡Ilusos!, ese cuerpo amigo que te acompaño hasta el último anhelo de tu conciencia esclarecida y luminosa, asumió el descanso del guerrero y tú te fundiste en el corazón de los visionarios populares, anidaste por largo tiempo en nuestras esperanzas y anhelos puros de amaneceres.
























































































