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  <title>Jesus Dueñas Becerra's blog</title>
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  <updated>2010-01-28T22:15:23+01:00</updated>
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    <title>&quot;... la Revista es parte de nuestra vida&quot;</title>
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    <published>2011-06-12T07:42:48+02:00</published>
    <updated>2011-06-12T07:42:48+02:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><font color="#000066">Araceli García-Carranza y Marta Beatriz Armenteros: la Revista es parte de nuestra vida</font><br />
<font color="#000066">Por Jesús Dueñas Becerra, crítico y periodista</font></p>
<p align="center"><img src="http://librinsula.bnjm.cu/secciones/288/desde_adentro/imagenes/portada1.jpg" width="142" height="228" alt="" /></p>
<p><font color="#000066"></p>
<p align="center">No hay nada más efectivo que cuando alguien<br />
[…] trabaja por algo en lo que cree y ama<br />
María Martínez López</p>
<p></font></p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p><font color="#000066">Araceli García-Carranza y Marta Beatriz Armenteros: la Revista es parte de nuestra vida</font><br />
<font color="#000066">Por Jesús Dueñas Becerra, crítico y periodista</font></p>
<p align="center"><img src="http://librinsula.bnjm.cu/secciones/288/desde_adentro/imagenes/portada1.jpg" width="142" height="228" alt="" /></p>
<p><font color="#000066"><br />
<p align="center">No hay nada más efectivo que cuando alguien<br />
[…] trabaja por algo en lo que cree y ama<br />
María Martínez López</p>
<p></font><br />
<!--break--></p>
<div align="justify">La doctora Araceli García-Carranza Bassetti y la licenciada Marta Beatriz Armenteros Toledo, jefa de redacción y editora –respectivamente– de la centenaria Revista de la Biblioteca Nacional José Martí,son sin duda alguna las alas que hacen remontar vuelo hacia la cima de la montaña al complejo proceso editorial de la publicación insignia de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM), dirigida por el doctor Eduardo Torres-Cuevas.</p>
<p>Destacar la función clave desempeñada por Araceli y Marta Beatriz en el seno de esa enciclopedia de la cultura cubana y universal, es el objetivo fundamental de esta crónica…; pero estono quiere decir, en modo alguno, que subestimemos u olvidemos la encomiable labor desarrollada por los insignes hombres y mujeres (directores incluidos), que las antecedieron en esa titánica tarea, emprendida –con amor y razón– en la primera década del pasado siglo por don Domingo Figarola-Caneda (1852-1926). (1)</p>
<p>Ahora, dejemos que sean ellas mismas quienes les expliquen a nuestros lectores lo que  significa la Revista…  </p>
<p>En una entrevista periodística realizada a la jefa de redacción de ese emblemático medio de prensa, con motivo del otorgamiento del Premio Nacional de Investigación Cultural 2003, y publicada en la revista Mujeres (versión impresa), me reveló:</p>
<p> “Durante diez años suspiré por poder publicar en [la Revista…], y eso al fin sucedió en 1972 cuando logré [dar a la estampa] la bio-bibliografía del doctor Ramiro Guerra, para mí fue un apreciable logro, pues como decía su sabio director, doctor Juan Pérez de la Riva, en la Revista… no publicaba cualquiera. Después, [verían la luz de la publicidad] otras colaboraciones […]. Y pasaron los años, y un águila sobre el mar, y en 1998 [hace exactamente trece años], el director [y hoy doctor] Eliades Acosta Matos, me hizo su jefa de redacción; nada, que peldaño a peldaño, he tenido la satisfacción de publicar en la Revista… y ahora la de ser su redactora-jefa”. (2)    </p>
<p>La Revista…, al igual que la BNCJM, precisa Araceli, han sido definitorias, son “[…] mi vida misma, aquí conocí [al escritor y periodista] Julito [Domínguez García], mi esposo [y leal compañero de labores, al igual que lo fuera mi hermana Josefina hasta su lamentable deceso], y con [ellos] y en [la BNCJM] he vivido más años que sin [su vivificante compañía], y por supuesto, me he desarrollado desde la vertiente intelectual, porque [tanto la BNCJM, como la jefatura de redacción de nuestro órgano de prensa…], bien trabajadas [son] una rigurosa universidad, y espiritualmente también, porque la BNCJM [así como la lectura crítica de los materiales periodístico-literarios que configurarán el próximo número que entrará a la imprenta], refina y desarrolla los mejores valores del ser humano. Enfrentarse cada día, de una u otra manera [a esas responsabilidades], ha ido construyendo y transformando mi personalidad, y aunque no soy perfecta, creo –como el Apóstol– en el ‘[…] mejoramiento humano [y] en la utilidad de la virtud’, y la BNCJM [así como la Revista… constituyen] una vía indiscutible para [llevar a la práctica ese aforismo martiano; referente ético ineludible en mi casi medio siglo de vida profesional consagrada por entero a ese templo de sabiduría y espiritualidad y a esa enciclopedia de la cultura cubana e iberoamericana]”. (3)</p>
<p>La editora, en su testimonio “Mi revista”, escrito especialmente para el número cien de nuestra publicación, comentó entre otras cosas:</p>
<p>“Han pasado [exactamente dos décadas] desde que tuve en mis manos el primer número de la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, en el cual trabajé como redactora, y aún me parece un sueño que eso me hubiera sucedido. Siempre le agradeceré al doctor Rafael Acosta de Arriba, entonces jefe del Departamento de Edición y Conservación […], que me propusiera para ocupar dicha plaza. Desde ese momento, mis conocimientos han ido in crescendo, no solo en el plano editorial [gracias a mi venerado maestro, Esteban Llorach, Premio Nacional de Edición], sino mucho más en el intelectual, pues los disímiles temas [desarrollados en cada número], me han impulsado a investigar sobre ellos”. (4)</p>
<p>En ese contexto profesional, Marta Beatriz evoca el fascinante mundo de la computación, donde no solo ha tenido que incursionar, sino también dominar, con el objetivo de optimizar el proceso editorial…, para que ese tesoro de saber, que es la Revista…, pueda ver la luz a tiempo y en forma.</p>
<p>Tampoco puede olvidar –precisa– “[…] que en 1991, inicio del Período especial, fue un momento de inquietudes para nosotros, pues pensábamos que la Revista… dejaría de editarse [como aconteció con otras publicaciones impresas, que –lamentablemente– desaparecieron para siempre del amplio espectro editorial cubano], pero gracias a la defensa a ultranza que hizo Acosta de Arriba ante las autoridades del [Ministerio de] Cultura, no dejó de aparecer durante un tiempo (el último fue el número 1 de 1993)”. (5)</p>
<p>A partir de esa fecha, la entonces octogenaria revista estuvo sumida en el silencio y la oscuridad hasta 1999, fecha en que cumplió el aniversario noventa de su fundación, y en que –por obra y gracia de las fructíferas gestiones realizadas por Acosta Matos, ex director de la institución– resurgió de sus cenizas como el ave fénix.</p>
<p>Al respecto, Marta Beatriz refiere que:</p>
<p>“A partir de 1991, muchos han sido los compañeros [vivos y fallecidos], que he tenido y con quienes he vivido momentos de angustias e incertidumbres, [alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, pero], muy importante para mí ha sido trabajar desde 1999 con Araceli García- Carranza como jefa de redacción, cuyos conocimientos, desvelos y consejos han sido de mucho valor para mí, así como los de su hermana Josefina, quien [con afecto y ternura] me asesoró en mis inicios […]”. (6)</p>
<p>Y finaliza afirmando:</p>
<p>“Estoy segura de que me quedan muchos recuerdos [agradables o no] de esa etapa, pero serían interminables; por ello, solo me queda expresar mis deseos de que […] mi Revista… una de las primeras, si no la primera, dedicada a las humanidades en [Nuestra] América, permanezca llevando a estudiantes e investigadores sus textos llenos de sabiduría [y espiritualidad]”. (7)</p>
<p>Para concluir me agradaría citar una frase que resume magistralmente cuánto ha representado la Revista… para ambas intelectuales. En una crónica publicada hace algunos años en la página Web de la revista Mujeres,y dedicada a homenajear a Araceli, y en una entrevista periodística que le hiciera a Marta Beatriz y que publicara en Librínsula, pesquisé cuál era el “secreto” de su consagración en cuerpo, mente y alma a la Revista…</p>
<p>“Muy fácil –respondieron de inmediato– tener sentido de pertenencia y amar con todas las fuerzas de nuestro ser racional y espiritual lo que hacemos, porque –al decir del poeta, cantante y compositor, Silvio Rodríguez– ‘solo el amor engendra la maravilla’.” (8-9)</p>
<p>Notas</p>
<p>(1) Domingo Figarola-Caneda. Diccionario de la Literatura Cubana.La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1980: pp. 343-345. Tomo I.</p>
<p>(2) Dueñas Becerra, Jesús. “Encuentro con la sabiduría”. Mujeres. 2; 2005: pp. 62-3 (entrevista a la doctora Araceli García-Carranza Bassetti, Premio de Investigación Cultural 2003).</p>
<p>(3) Ibídem: p. 62.</p>
<p>(4) Armenteros, Marta B. “Mi revista”. Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. 100 (1-4); enero-diciembre, 2009: p. 76.</p>
<p>(5) Ídem.</p>
<p>(6) Ibídem: p. [p. 77].</p>
<p>(7) Ídem.</p>
<p>(8) Dueñas Becerra, Jesús. “De filóloga a bibliotecóloga y editora”. Librínsula. 4 (183); 6 de julio de 2007 <a href="www.librinsula.bnjm.cu">www.librinsula.bnjm.cu</a> (entrevista a la licenciada Marta Beatriz Armenteros Toledo, editora de la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí).</p>
<p>(9) “Doctora Araceli García-Carranza: pasión por la Bibliotecología”. <a href="http://www.mujeres.co.cu/">www.mujeres.co.cu </a>(Protagonistas).  </div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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  <entry>
    <title>Doctora Lucila Montes Borroto: una vida dedicada a la praxis rorscharchiana</title>
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    <published>2011-03-22T07:08:20+01:00</published>
    <updated>2011-03-22T07:08:20+01:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><i><br />
<font color="#000066">Para aprender Rorschach hay que amar con<br />
pasión la vida y la obra de su ilustre creador<br />
Lucila Montes Borroto</font></i></p>
<p align="center"><img src="http://3.bp.blogspot.com/_uNtRY46JYSI/SKbRIXRRs5I/AAAAAAAAAVM/MUoZcSk2ZIY/s400/Hospital+Psiquiatrico+de+La+Habana.jpg" alt="" /></p>
<p><font color="#003300">La doctora Lucila Montes Borroto (1935-2011), psicóloga (jubilada) del Departamento de Tratamientos Especializados (DTE), dependencia del Hospital Psiquiátrico de La Habana Cdte. Dr. Eduardo Bernabé Ordaz, falleció el 17 de marzo de 2011, en Oviedo, Asturias, como consecuencia de una afección maligna que tronchó su fructífera existencia terrenal, dedicada en cuerpo, mente y alma a cultivar la psicología como ciencia y profesión y el Psicodiagnóstico Rorschach como método de investigación de la personalidad, diseñado científica y artísticamente por el genial psiquiatra suizo.</font></p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p><i><br />
<font color="#000066">Para aprender Rorschach hay que amar con<br />
pasión la vida y la obra de su ilustre creador<br />
Lucila Montes Borroto</font></i></p>
<p align="center"><img src="http://3.bp.blogspot.com/_uNtRY46JYSI/SKbRIXRRs5I/AAAAAAAAAVM/MUoZcSk2ZIY/s400/Hospital+Psiquiatrico+de+La+Habana.jpg" alt="" /></p>
<p><font color="#003300">La doctora Lucila Montes Borroto (1935-2011), psicóloga (jubilada) del Departamento de Tratamientos Especializados (DTE), dependencia del Hospital Psiquiátrico de La Habana Cdte. Dr. Eduardo Bernabé Ordaz, falleció el 17 de marzo de 2011, en Oviedo, Asturias, como consecuencia de una afección maligna que tronchó su fructífera existencia terrenal, dedicada en cuerpo, mente y alma a cultivar la psicología como ciencia y profesión y el Psicodiagnóstico Rorschach como método de investigación de la personalidad, diseñado científica y artísticamente por el genial psiquiatra suizo.</font><br />
<!--break--></p>
<div align="justify">Montes Borroto era doctora en Pedagogía por la Universidad de La Habana, y posteriormente, estudió la carrera de Psicología en la Universidad Masónica José Martí, que —al igual que la Universidad Católica de Villanueva— desapareció del espectro educacional cubano hace exactamente medio siglo, como consecuencia de la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, dictada por el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba.</p>
<p>En ese contexto académico por excelencia, fue discípula —entre otros insignes educadores— del doctor Juan A. Portuondo, director del Centro Internacional de Psicología y Psicoanálisis de Barcelona hasta su lamentable deceso, acaecido en dicha urbe hispana, en agosto del 2005.<br />
El ex profesor de Psicodiagnóstico de Rorschach en ese plantel educacional privado inoculó en la mente y en el alma de la joven pedagoga el “virus” rorscharchiano con orientación analítica ortodoxa; “virus” que ella alimentó con avidez cognoscitiva y espiritual… hasta el final de su vida laboral activa.<br />
Conocí a la destacada psicóloga y rorscharchista cubana en la Consulta Externa del Hospital Psiquiátrico de La Habana (hoy DTE), cuando comencé a trabajar en esa institución de salud mental, en el año 1975. En esa época, alternaba mi quehacer profesional con las clases de Psicodiagnóstico Rorschach, que me impartía el doctor Gilberto Gumá Plá, mi inolvidable maestro, a quien le debo lo que sé y lo que soy —hoy por hoy— en el campo rorscharchiano, de cuya docencia posgraduada y ejercicio clínico- investigativo estoy jubilado desde 1999, pero —en modo alguno— retirado, porque los grandes amores no desaparecen cual relámpago en un cielo cuajado de estrellas.    </p>
<p>Con la doctora Montes Borroto establecí una estrecha relación profesional y afectiva, cuyo núcleo fundamental o eje central era —sin ningún género de duda— el Rorschach.</p>
<p>Ahora que evoco aquellas pláticas inolvidables que sosteníamos en el salón de actos del DTE o en las sesiones científico-médicas mensuales, celebradas en el capitalino Hospital Psiquiátrico, acuden a mi memoria sensible sus sabias palabras acerca de los “secretos” que no solo se debían conocer en teoría, sino también llevar a la práctica rorscharchiana sistemática. Al respecto, afirmaba con serenidad, pero muy segura de sí misma: </p>
<p>  «Para dominar el Psicodiagnóstico hay que aplicarlo hasta la extenuación física y psíquica, ya que un verdadero rorscharchista no puede considerarse como tal […] hasta que no haya administrado y calificado, por lo menos, 100 protocolos Rorschach».</p>
<p>Entre los inagotables temas de conversación desarrollados entre Lucila y yo, era leitmotiv referirse al conocimiento conceptual, teórico-  metodológico y práctico, que el rorscharchista debía tener no solo de la psicología normal y la psicopatología, sino también de los factores socio-culturales y educacionales que influyen en el intelecto y en el espíritu del examinando (sano o enfermo).<br />
Para mi entrañable colega y amiga del alma, «el Rorschach deviene un rompecabezas, que el investigador debe armar con mucha paciencia y hasta que todas las piezas no estén perfectamente encajadas y confrontadas con la clínica (lex suprema), no se debe llegar a un diagnóstico de personalidad, nosográfico o pronóstico evolutivo, para evitar desaciertos o confusiones que, en un contexto eminentemente clínico, puedan ir en perjuicio del paciente, nuestra principal y sagrada razón de ser […]».</p>
<p>Si bien admitía la validez de la frase antológica del escritor Julio Verne de que «la ciencia se compone de errores, que a su vez, son los pasos hacia la verdad», recomendaba —insistentemente— no aplicarla al uso clínico del Psicodiagnóstico, por el daño que un error de calificación o interpretación psicodinámica de una respuesta a las láminas del Rorschach podía ocasionarle al paciente; actitud que era legítima expresión del marcado enfoque ético-humanista que le impregnara a su saber-hacer rorscharchiano, que era ancho y lejano.<br />
Lo que recuerdo con mayor afecto de Lucy era la afabilidad, la dulzura, la sencillez y la humildad, que matizaran un carácter franco y abierto al otro o no yo, así como la consagración al estudio y a la labor clínico-asistencial y docente-educativa (dirigida esta última a estudiantes de técnico medio en Psicometría); rasgos —entre otros no menos relevantes— que configuraran su personalidad, única e irrepetible.</p>
<p>Y lo que más lamento es el hecho de que cuando se fundara, en 1997, el Centro Provincial de Psicodiagnóstico de Rorschach, en el DTE, ya la doctora Montes Borroto se había jubilado, y por ende, no pudo incorporarse a él, y en consecuencia, participar en los ateneos clínicos docentes o en los posgrados y talleres impartidos a psicólogos y psiquiatras que mostraban interés en el aprendizaje de esa eficaz herramienta de evaluación psicológica; actividades académicas, en las que —estoy más que convencido— hubiera brillado como el Astro Rey que baña las playas de nuestra exuberante geografía insular, porque sapiencia y talento le sobraban para ello, no obstante su sincero deseo de pasar desapercibida… a como diera lugar.</p>
<p>No me asiste la más mínima duda de que el tránsito terrenal de la doctora Lucila Montes Borroto estuvo mediatizado por el proverbio oriental que invita al homo sapiens a vivir « […] el presente de manera tal, que el futuro sea una esperanza y el pasado una gran lección».</p>
<p>No te digo adiós, Lucy, te digo ¡hasta pronto!     </p>
<p>Por Jesús Dueñas Becerra* </div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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    <title>Historiadores cubanos rinden tributo a José Martí</title>
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    <published>2011-02-01T09:41:55+01:00</published>
    <updated>2011-02-01T09:41:55+01:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p><font color="#000066">Honrar, honra<br />
José Martí</font></p>
<p align="center"><img src="http://lapolillacubana.blogcip.cu/files/2011/02/CIMG0230-300x203.jpg" width="300" height="203" alt="" /></p>
<p><font color="#003300"><i>Agasajaron al escritor Enrique Cirules, Premio Casa de las Américas y al psicólogo, crítico y periodista, Jesús Dueñas Becerra.</i></font></p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p><font color="#000066">Honrar, honra<br />
José Martí</font></p>
<p align="center"><img src="http://lapolillacubana.blogcip.cu/files/2011/02/CIMG0230-300x203.jpg" width="300" height="203" alt="" /></p>
<p><font color="#003300"><i>Agasajaron al escritor Enrique Cirules, Premio Casa de las Américas y al psicólogo, crítico y periodista, Jesús Dueñas Becerra.</i></font><br />
<!--break--><br />
Los historiadores e investigadores cubanos, Adys Cupull y Froilán González, estudiosos de la vida y la obra de José Martí, también autores de obras puntuales para conocer la estatura ética y revolucionaria de Julio Antonio Mella y Ernesto Guevara de la Serna, evocaron este viernes la legendaria figura del Apóstol con motivo del aniversario ciento cincuenta y ocho de su natalicio en la Villa de San Cristóbal de La Habana, el 28 de enero de 1853.</p>
<p>En ese contexto, y junto a estudiantes de la Escuela Primaria República de Bolivia, en el Municipio de Centro Habana, agasajaron al escritor Enrique Cirules, Premio Casa de las Américas y al psicólogo, crítico y periodista, Jesús Dueñas Becerra, miembros de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y grandes conocedores de la obra poético-literaria y periodística de Martí.  </p>
<p>El laureado narrador, en su intervención, destacó que el Señor del verso y de la prosa conocía al dedillo los fundamentos sobre los cuales se estructura el alma infantil, y por ende, se entregaba en cuerpo y alma a alimentar el intelecto y estimular la imaginación y la fantasía de los príncipes enanos. Para establecer comunicación con los niños, empleaba el mismo lenguaje y los mismos códigos utilizados por los ismaelillos en su universo, donde realidad y fantasía, mito y leyenda, se funden en cálido abrazo. El Maestro –según Cirules- dedica a la niñez, época privilegiada en la vida de las personas, las más bellas páginas de su obra poética, literaria y periodística, que conservan plena vigencia: la revista ilustrada La Edad de Oro es expresión genuina del amor inmenso que la infancia le inspirara al espíritu más libre y puro que ha conocido la historia.</p>
<p>Y. por otra parte, nos dice: “los niños se identifican con la obra martiana, porque en ella se reflejan sus vivencias, pensamientos, emociones y sentimientos, al adueñarse de la pluma del escritor el precioso niño que hay en él,  dejando correr su imaginación y su fantasía creadora, para nutrir el intelecto y el espíritu de esas personitas únicas, especiales, tan indispensables a la familia humana”. </p>
<p>Martí deja a la infancia de todas las épocas y de todos los tiempos un precioso legado ético: «Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud y en ti». [1]</p>
<p>Por último, el doctor Dueñas Becerra impartió una charla acerca del humorismo en José Martí, en la que destacó que nuestro Héroe Nacional es conocido -a escala universal- como poeta, escritor, periodista, pensador, político, diplomático y uno de los artífices principales en la preparación y organización de la Guerra Necesaria para liberar a Cuba del colonialismo español y de las incipientes garras imperiales del poderoso vecino del norte; sin embargo, nos dice “hay una faceta de su personalidad poco explorada y mucho menos divulgada: ‘él sabía reír con ganas cada vez que se prestaba la ocasión propicia’, [2] si bien en su vastísima no utilizó jamás el humorismo, ya que, al decir del doctor Jorge Mañach, uno de sus biógrafos más eminentes, ‘la palabra era el instrumento [idóneo] que usaba en la sagrada función de servir y defender la patria’ [3] por la que ofrendó su preciosa vida en Dos Ríos, aquel fatídico 19 de mayo de 1895”.</p>
<p>Esa consagración a lo que consideraba su principal misión en la tierra, es seguro de que no era obstáculo para que el fundador del periódico Patria valorara el humor. Por otra parte, no debemos olvidar, en modo alguno, que José Martí es, junto al presbítero Félix Varela y Enrique José Varona, uno de los padres de la caribeña ciencia del espíritu, de ahí, que estuviera consciente de que la risa espontánea es una señal de que todo marcha sobre ruedas y de que no hay motivo alguno para preocuparse o inquietarse. El más universal de los cubanos percibía, sin ningún género de dudas -nos expresa el Doctor Dueñas- “el efecto terapéutico de la risa sana, que estremece silenciosamente el esquema corporal, favorece el bienestar propio y ajeno, expresa la pulcritud de la mente y el alma y torna transparente el espíritu humano”.</p>
<p>Y continúa diciendo el psicólogo devenido periodista: “De acuerdo con la periodista santiaguera, Isabel A. Hernández Cuéllar, ‘pocas cosas hay que mejor revelen la personalidad y el carácter de una persona que su sentido del humor’, [4] y Martí era un joven de genio alegre, según lo evoca Blanche Z. de Baralt, mientras que, para la ciencia psicológica con orientación ético-humanista, si el sentido del humor ‘está bien desarrollado, suele ir aparejado a una personalidad equilibrada’. [5] por lo que no creo que exista duda alguna acerca del equilibrio bio-psico-socio-cultural y espiritual en que se estructurara la recia, pero sensible personalidad del genial poeta de la patria grande latinoamericana: ‘ni la prisión escarnecedora, ni el exilio, ni la separación de los seres más amados, ni discrepancias, traiciones o fracasos lo apartaron jamás de la senda libertaria que se había trazado. No permitió que el odio embargara su alma; por el contrario, solo nos dejó mensajes de amor y esperanza’”. [6]</p>
<p>Por lo tanto, la sonrisa del mayor general del Ejército Libertador nos transmite un mensaje vivificante: “por muchos que sean los abrojos del camino, por punzantes que sean las saetas de la discriminación y la traición, no perdamos la fe en la bondad del hombre” [7]… ni en el poder sanador de la risa, aun en las más adversas u hostiles circunstancias.</p>
<p>Notas<br />
1.Valdés Galarraga, Ramiro. Diccionario del pensamiento martiano. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 2002: p. 323.<br />
2.Hernández Cuéllar, Isabel A. La sonrisa del maestro. Viña Joven (Santiago de Cuba). 4 (19); enero-febrero, 2004: p. 26.<br />
3.Mañach, Jorge. Citado por Isabel A. Hernández Cuellar. Ídem.<br />
4.Hernández Cuellar. Ob. Cit.: p. 27<br />
5.Ídem.<br />
6.Ídem.<br />
7.Ídem.</p>
<p>  Foto: cortesía de Adys Cupull</p>
<p>Por Rosa C. Báez</p>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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    <title>Jesús Dueñas Becerra: psicólogo, crítico y periodista</title>
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    <published>2010-12-09T23:30:32+01:00</published>
    <updated>2010-12-09T23:30:32+01:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p>"...el periodista debe poseer un gran poder de observación, así como de captación del hecho que va a transmitir de forma ágil y descriptiva a través de un lenguaje claro, conciso y correcto para ser entendido por todo tipo de lector".</p>
<p align="center"><img src="http://lapolillacubana.blogcip.cu/files/2010/12/JDue%C3%B1as-249x300.jpg" width="200" height="250" alt="" /></p>
<p><font color="#000066">Un periodista debe ser un lector y un estudioso infatigable […].<br />
Juan Sánchez</font></p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p>"...el periodista debe poseer un gran poder de observación, así como de captación del hecho que va a transmitir de forma ágil y descriptiva a través de un lenguaje claro, conciso y correcto para ser entendido por todo tipo de lector".</p>
<p align="center"><img src="http://lapolillacubana.blogcip.cu/files/2010/12/JDue%C3%B1as-249x300.jpg" width="200" height="250" alt="" /></p>
<p><font color="#000066">Un periodista debe ser un lector y un estudioso infatigable […].<br />
Juan Sánchez</font><br />
<!--break--></p>
<div align="justify">
<div align="justify">En 1875, José Martí escribió: «No es el oficio de la prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen […]. Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir; tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado […]».1 </p>
<p>Como se desprende de la afirmación del Apóstol, el periodista debe poseer un gran poder de observación, así como de captación del hecho que va a transmitir de forma ágil y descriptiva a través de un lenguaje claro, conciso y correcto para ser entendido por todo tipo de lector; características que pueden apreciarse en los dos libros del psicólogo, crítico y periodista, Jesús Dueñas Becerra, un fervoroso martiano y amante apasionado del arte de las puntas: La danza vista por un psicólogo (La Habana: Ediciones Vivarium, 2004) y La danza vista por un crítico teatral. Arte danzario y periodismo cultural (La Habana: Ediciones Vivarium, 2006), títulos prologados por la doctora Ivette Fuentes de la Paz, investigadora titular del Instituto de Literatura y Lingüística.</p>
<p>Los dos son un compendio de su quehacer periodístico y muestran la labor del Ballet Nacional de Cuba y de sus bailarines (en especial de su directora y prima ballerina absoluta, Alicia Alonso), reflejada en emisoras como Radio Reloj y Radio Habana Cuba, y en publicaciones periódicas como la revista Mujeres.</p>
<p>El autor colabora —además— con la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, el boletín electrónico Librínsula, la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana, de la cual forma parte del consejo de redacción, y la Revista Cubana de Psicología, entre otros medios locales de prensa. Él es miembro activo del Consejo Internacional de la Danza (CID-UNESCO), con sede en París, Francia, así como de la sección de Crítica e Investigación de la Asociación de Medios Audiovisuales y Radio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). </p>
<p>Los trabajos de Dueñas se enriquecen porque en ellos siempre está presente su condición de psicólogo, como él expresara en La danza vista por un crítico teatral:</p>
<p>No quisiera finalizar […] sin antes advertirle al lector que he hecho un titánico esfuerzo para que prevalezca el yo periodístico sobre el yo psicológico, pero, en ocasiones [yo diría siempre], no he podido reprimir la necesidad, más sentida que pensada, de «cederle» la pluma al psicólogo para que hiciera análisis subjetivos que el profesional de la prensa no haría, o sencillamente, no tendría por qué hacer.<br />
Lograr esa separación tajante no fue en modo alguno posible, por el simple hecho de que psicólogo y periodista son la misma persona y, por ende, integran una unidad indivisible.2</p>
<p>Su primer libro, La danza vista por un psicólogo, fue presentado el 27 de octubre de 2004 en el Museo Nacional de la Danza por los doctores Ivette Fuentes de la Paz y Pedro Simón Consuegra, y contiene veinte trabajos, casi todos cortos por su carácter noticioso, escritos entre el año 2000 y el 2002, y estructurados en cuatro partes: La primera sección incluye una «Introducción», donde el autor se refiere a sus primeros contactos con el mundo de la danza, y el artículo «Psicología y ballet: una reflexión histórico-filosófica», en el cual Dueñas expone la relación existente entre el cuerpo, la mente y el alma; unidad presente en el arte, y en particular, en el ballet.</p>
<p>La segunda sección «Alicia Alonso: reflexiones sobre la danza», tiene cuatro trabajos dedicados a la prima ballerina absoluta que muestran sus inicios, maestría artística y los reconocimientos recibidos por ella en el 2002, tanto en Cuba como en el extranjero.</p>
<p>«Secretos del ballet» es la tercera parte en la cual evidencia cómo el estado psicológico del bailarín influye en el buen desenvolvimiento de su labor danzaria. También se refiere a la talentosa familia Carreño, la que ha aportado a la danza cubana y universal figuras de la talla de Lázaro, José Manuel, Alihaydée y Joel; además el autor se cuestiona si dicha familia lleva la danza en sus genes.</p>
<p>Once trabajos componen la cuarta parte: «Danza y memoria histórica», donde Dueñas refleja las puestas en escena de ballets como Giselle, Cascanueces, Don Quijote, Las sílfides, El lago de los cisnes…, así como la labor desempeñada por sus intérpretes.</p>
<p>Su segundo libro: La danza vista por un crítico teatral. Arte danzario y periodismo cultural, presentado por la doctora Ivette Fuentes de la Paz, en la Sala Lecuona del Gran Teatro de La Habana el 3 de noviembre de 2006, durante el XX Festival Internacional de Ballet de La Habana, tiene setenta y seis páginas, divididas en dos acápites principales. El primero, «Arte danzario y periodismo cultural», contiene el artículo «Algunas reflexiones conceptuales y teórico-metodológicas», donde Dueñas define los vocablos arte, danza, ballet, periodismo, ética y cultura para establecer la relación entre arte danzario y periodismo cultural.</p>
<p>El segundo, «Crónicas, artículos y entrevistas», tiene dos secciones: la primera, «Acerca de figuras» que, como expresa su título, reseña distintos aspectos sobre personalidades de la compañía cubana de ballet: Alicia Alonso, Josefina Méndez, Loipa Araújo, Mirta Plá, Marta García, Carlos Acosta, José Manuel Carreño, Linnet González y la artista del lente, de la plástica y arquitecta, Nancy Reyes.</p>
<p>La sección «Acerca de funciones, galas, obras coreográficas» se refiere a los quehaceres del XIX Festival Internacional de Ballet de La Habana efectuado del 28 de octubre al 6 de noviembre de 2004. Además incorpora una entrevista realizada el 10 de diciembre de 2003 a los primeros bailarines Alihaydée Carreño y Rolando Sarabia y publicada en la revista Mujeres.</p>
<p>En ambos libros siempre está presente su admiración por Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba y recogen información sobre esa manifestación danzaria que será de utilidad a investigadores. Sólo quisiera hacer dos recomendaciones: que las notas no aparezcan al final de los libros, pues las partes en que se dividen, no son tan extensas como para que ello se haga necesario, además ubicarlas al final de las páginas o de cada sección facilitaría encontrar la información con más rapidez, y sería bueno poner la fecha y publicación o emisora radial donde aparecieron los trabajos, así el lector tendría acceso a esos datos sin necesidad de realizar una búsqueda informativa adicional.</p>
<p>Sólo me resta felicitar a Dueñas y desear que continúe siempre con su labor periodística unida a la psicología, así como con su sonrisa y carisma que logra hacer que nos sintamos felices junto a él.
</div>
</div>
<p>Notas<br />
1 Valdés Galarraga, Ramiro. Diccionario del pensamiento martiano. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2002. p. 515.<br />
2 Dueñas Becerra, Jesús. La danza vista por un crítico teatral. Arte danzario y periodismo cultural. La Habana: Ediciones Vivarium, 2006. p. 17.</p>
<p>* Marta Beatriz Armenteros Toledo; Editora de la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí</p>
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    <title>Profesor Carlos Acosta Nodal: psicoanalista ortodoxo hasta el último aliento</title>
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    <published>2010-04-16T07:14:13+02:00</published>
    <updated>2010-04-16T07:14:13+02:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://promociondeeventos.sld.cu/psicohabana2010/files/2009/01/hospital-recortadafinal.jpg" width="391" height="274" alt="" /></p>
<p><font color="#000066">“Era de los hombres […] que  legan, generosos, lo mejor de sí a millares de hombres”.<br />
Pablo de la Torriente Brau</font></p>
<p><font color="#003300"><i>No creo que haya frase más elocuente que la del escritor, periodista y combatiente internacionalista, Pablo de la Torriente Brau, para sintetizar -con pocas palabras- la herencia ética, científica, humana y espiritual, legada por el profesor, doctor en Ciencias Médicas, Carlos Acosta Nodal, a las actuales y futuras generaciones de profesionales de la salud mental. Y en especial, a quienes tuvimos el honroso privilegio histórico de ser sus discípulos en el infatigable quehacer docente-educativo del finado maestro en el campo del psicoanálisis ortodoxo, al que nunca renunció…, ni siquiera cuando hablar de psicoanálisis en nuestra geografía insular era expresión de “diversionismo ideológico”; macabra interpretación dada al genial aporte de Sigmund Freud y Hermann Rorschach al desarrollo de las neurociencias por los “revisionistas” (léase extremistas, o mejor, oportunistas) del marxismo-leninismo, que tanto daño hicieron no sólo al materialismo dialéctico e histórico como doctrina filosófica, sino también a la Revolución Cubana.</i></font></p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://promociondeeventos.sld.cu/psicohabana2010/files/2009/01/hospital-recortadafinal.jpg" width="391" height="274" alt="" /></p>
<p><font color="#000066">“Era de los hombres […] que  legan, generosos, lo mejor de sí a millares de hombres”.<br />
Pablo de la Torriente Brau</font></p>
<p><font color="#003300"><i>No creo que haya frase más elocuente que la del escritor, periodista y combatiente internacionalista, Pablo de la Torriente Brau, para sintetizar -con pocas palabras- la herencia ética, científica, humana y espiritual, legada por el profesor, doctor en Ciencias Médicas, Carlos Acosta Nodal, a las actuales y futuras generaciones de profesionales de la salud mental. Y en especial, a quienes tuvimos el honroso privilegio histórico de ser sus discípulos en el infatigable quehacer docente-educativo del finado maestro en el campo del psicoanálisis ortodoxo, al que nunca renunció…, ni siquiera cuando hablar de psicoanálisis en nuestra geografía insular era expresión de “diversionismo ideológico”; macabra interpretación dada al genial aporte de Sigmund Freud y Hermann Rorschach al desarrollo de las neurociencias por los “revisionistas” (léase extremistas, o mejor, oportunistas) del marxismo-leninismo, que tanto daño hicieron no sólo al materialismo dialéctico e histórico como doctrina filosófica, sino también a la Revolución Cubana.</i></font><br />
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<div align="justify">
Conocí al profesor Acosta Nodal hace tantos años que ya perdí la cuenta exacta del tiempo que disfruté de sus sabias enseñanzas y de su sincera amistad, que siempre nos unió desde la vertiente cognitivo-afectiva  (amábamos -con todas las fuerzas de nuestro ser- el psicoanálisis ortodoxo…, si bien al final de mi vida profesional en el campo rorscharchiano me incliné por la orientación analítico-humanista)…, aunque debo aclarar que no fue en Santa Clara (su ciudad natal), donde nos conocimos, sino en La Habana, cuando él -en la década de los 70 del pasado siglo- comenzó a ejercer como profesor principal la docencia médica superior (pre y postgrado) en el hoy Hospital Psiquiátrico de La Habana (HPH) “Cdte. Dr. Eduardo Bernabé Ordaz”.</p>
<p>Si algo me fascinaba de la carismática personalidad del doctor Acosta Nodal no era sólo su fidelidad a la escuela psicoanalítica ortodoxa y a su ilustre fundador, sino también la cultura general que poseía y la innata capacidad como polemista 	que lo caracterizara. Todavía mi memoria sensible conserva -con meridiana claridad- aquellas discusiones desarrolladas en las sesiones científico-médicas mensuales, donde se enfrentaba a los doctores Allan Rosell Anido y Pedro García Fleites (fallecidos) para defender -“a capa y espada”- los indiscutibles valores del psicoanálisis ortodoxo en el contexto de la terapéutica psiquiátrica, y específicamente, en el terreno de la psicoterapia, una de sus grandes pasiones, sin negar -nada más lejos de la realidad ni de su verdadera intención- el valor de los tratamientos biológicos (psicofarmacoterapia, terapia electroconvulsivante, insulinoterapia u otros recursos al alcance del especialista).</p>
<p>Otra de las más notables contribuciones del profesor Acosta Nodal al desarrollo de la psiquiatría cubana e iberoamericana, y en particular a la taxonomía psiquiátrica, fue el hecho indiscutible de haber sido el principal artífice de los dos primeros Glosarios Cubanos (GC 1 y 2) a la Clasificación Internacional de Enfermedades Mentales (CIEM), y ya jubilado desde 1986, desempeñar la importante función de asesor en la confección del GC-3 y en el I Glosario Latinoamericano de Psiquiatría.</p>
<p>Ahora bien, el doctor Acosta Nodal no solo se consagró en cuerpo, mente y alma al ejercicio de la psiquiatría, a la enseñanza de dicha especialidad y a la formación integral de centenares de especialistas en esa rama de las ciencias biomédicas, sino también incursionó -como sólo un psicoanalista de su estatura científico-cultural podía hacerlo- en el periodismo científico-literario en la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana (versión impresa), así como en otros medios especializados de prensa (cubanos y foráneos), y fue autor principal o coautor de varios textos dedicados a la docencia superior (pre y postgrado) en las universidades de Ciencias Médicas de la mayor de las Antillas.<br />
En 1989, el director artístico y los actores y actrices que hace más de 20 años componían el elenco de la compañía teatral “Rita Montaner” me pidieron que les hablara del psicoanálisis ortodoxo para facilitarles la labor relacionada con el montaje psicológico y espiritual de los personajes que debían representar en el seno de la obra “Arriba, Corazón”, del laureado dramaturgo argentino, Osvaldo Dragum (fallecido).</p>
<p>Una vez seleccionados los esenciales mínimos indispensables que sobre esa materia debía transmitirles a los miembros de dicho colectivo artístico, le llevé el manuscrito a mi venerado maestro, quien me dijo: “todo lo que vas a decir está muy bien escogido, porque es el ABC del método psicoanalítico ortodoxo aplicado al quehacer artístico […], pero debes utilizar un lenguaje que esté al alcance de ellos, porque, de lo contrario, los actores y tú perderán el tiempo”.<br />
Así era el profesor Acosta Nodal: directo, sin rodeos inútiles ni frases huecas, pero sus dardos -siempre bien dirigidos- iban al centro mismo de la diana. Mi humilde intervención fue grabada por el director artístico de esa puesta en escena y le obsequié el casete para que la oyera y me diera su opinión al respecto. Cuando la escuchó, sólo me comentó: “seguiste al pie de la letra mis recomendaciones; por lo tanto, estoy muy orgulloso de ti”.  </p>
<p>Tuve la suerte de participar activamente en casi todos los talleres que sobre psicoanálisis ortodoxo organizó el doctor Acosta Nodal en el hospital universitario “Gral. Calixto García”, en el hospital de día del hospital docente “Cdte. Manuel Fajardo” y en los salones del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), en la capital cubana; y en una de esas inolvidables sesiones -donde presentaba casos clínicos para que los asistentes hicieran las interpretaciones psicodinámicas pertinentes- tuvo la deferencia, que siempre le agradeceré, de pedirme que fuera el coordinador de un equipo de trabajo, integrado por psiquiatras y psicólogos del HPH que mostraran interés por el psicoanálisis, y que tuvo por sede -durante un breve lapso- el salón de actos del Dpto. de Tratamientos Especializados (DTE), dependencia de nuestro centro asistencial.</p>
<p>El profesor Acosta Nodal era Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Psiquiatría, de la Sociedad Internacional de Psicoanálisis, con sede en Viena, Austria, la cuna de Sigmund Freud, y de otras sociedades científicas nacionales y extranjeras, a las que honrara con su membresía.<br />
 No creo necesario expresar aquí cuánta tristeza originó en mi alma (adolorida y lastimada por tantas pérdidas irreparables), la infausta noticia relacionada con el lamentable deceso el 26 de marzo de 2010 del profesor, doctor Carlos Acosta Nodal, psicoanalista ortodoxo de pura cepa, que vivía, amaba, soñaba y creaba -no obstante su avanzada edad- en la patria de Varela, Martí y Fidel.<br />
¡En paz descanse, maestro, porque ya usted cumplió -con creces- la obra de la vida!    </p>
<p>Dr. Jesús Dueñas Becerra, Profesor-asesor y periodista del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Socio Honorario Scuola Romana Rorschach</p>
</div>
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    <title>Profesor Luis San Juan Pérez (1916-2004)</title>
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    <published>2010-01-27T20:30:38+01:00</published>
    <updated>2010-01-28T22:31:07+01:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://www.juventudrebelde.cu/file/img/fotografia/2009/11/1874-fotografia-g.jpg" width="318" height="192" alt="" /><br /><font color="#000066"><i><font size="1">“[...] No hay gusto mayor, no hay delicia más grande, que la vida de un hombre que cumple [...] su deber”. José Martí.</font></i></font></p>
<div align="justify"><font color="#003300"><i>El profesor Luis San Juan Pérez, figura cimera de las ciencias médicas y psicológicas caribeñas, falleció en la ciudad de Santa Clara el día 20 de abril de 2004, como consecuencia de una afección maligna, que tronchó la vida de quien dedicara más de seis decenios de su fecunda existencia al ejercicio de la medicina  en el Hospital Psiquiátrico Provincial Docente de Santa Clara, así como a la enseñanza de la psicología y la psiquiatría en la Universidad Central de Las Villas y en la Universidad Médica de Villaclara, respectivamente.</i></font></p>
<p>l doctor San Juan fue uno de los dos profesionales de la medicina que integraron el claustro docente de la Escuela de Psicología, fundada en 1961 en el Alma Mater villareña, en cuyas aulas aprendí a amar y respetar a quien fuera médico por vocación, psicólogo por devoción, educador ejemplar y excelente persona humana. </p>
<p>El profesor San Juan era un hombre de carácter apacible, pausado en el hablar y  cuidadoso en el decir, mientras que su discurso académico, en tanto acariciaba el intelecto y el espíritu de los alumnos dejaba en la memoria sensible de los futuros médicos y psicólogos gran cantidad de incógnitas que debían despejar a través de toda la vida.</p>
<p>Con suavidad, pero con firmeza, el doctor San Juan les advertía a quienes se lamentaban de las dificultades inherentes al estudio de la Neuroanatomía y la Neurofisiología (disciplinas incluidas en el diseño curricular de la carrera), que era inconcebible que un psicólogo no conociera las bases neurobiológicas del psiquismo humano. </p>
<p>Y en cuanto al Psicodiagnóstico de Rorschach, que debían percibir ese método de investigación de la personalidad, diseñado por el genio único e irrepetible del eminente psiquiatra suizo, como un “rompecabezas”, en el que cada pieza desempeña una función específica, pero en íntima y estrecha relación con las demás piezas y con el todo. [1]</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://www.juventudrebelde.cu/file/img/fotografia/2009/11/1874-fotografia-g.jpg" width="318" height="192" alt="" /><br /><font color="#000066"><i><font size="1">“[...] No hay gusto mayor, no hay delicia más grande, que la vida de un hombre que cumple [...] su deber”. José Martí.</font></i></font></p>
<div align="justify"><font color="#003300"><i>El profesor Luis San Juan Pérez, figura cimera de las ciencias médicas y psicológicas caribeñas, falleció en la ciudad de Santa Clara el día 20 de abril de 2004, como consecuencia de una afección maligna, que tronchó la vida de quien dedicara más de seis decenios de su fecunda existencia al ejercicio de la medicina  en el Hospital Psiquiátrico Provincial Docente de Santa Clara, así como a la enseñanza de la psicología y la psiquiatría en la Universidad Central de Las Villas y en la Universidad Médica de Villaclara, respectivamente.</i></font></p>
<p>l doctor San Juan fue uno de los dos profesionales de la medicina que integraron el claustro docente de la Escuela de Psicología, fundada en 1961 en el Alma Mater villareña, en cuyas aulas aprendí a amar y respetar a quien fuera médico por vocación, psicólogo por devoción, educador ejemplar y excelente persona humana. </p>
<p>El profesor San Juan era un hombre de carácter apacible, pausado en el hablar y  cuidadoso en el decir, mientras que su discurso académico, en tanto acariciaba el intelecto y el espíritu de los alumnos dejaba en la memoria sensible de los futuros médicos y psicólogos gran cantidad de incógnitas que debían despejar a través de toda la vida.</p>
<p>Con suavidad, pero con firmeza, el doctor San Juan les advertía a quienes se lamentaban de las dificultades inherentes al estudio de la Neuroanatomía y la Neurofisiología (disciplinas incluidas en el diseño curricular de la carrera), que era inconcebible que un psicólogo no conociera las bases neurobiológicas del psiquismo humano. </p>
<p>Y en cuanto al Psicodiagnóstico de Rorschach, que debían percibir ese método de investigación de la personalidad, diseñado por el genio único e irrepetible del eminente psiquiatra suizo, como un “rompecabezas”, en el que cada pieza desempeña una función específica, pero en íntima y estrecha relación con las demás piezas y con el todo. [1]<br />
  <!--break--><br />
Con base en su sólido saber-hacer rorscharchiano, el profesor San Juan 1 escribió un manual de Psicodiagnóstico de Rorschach, verdadero aporte a la bibliografía especializada, que los estudiantes utilizaron como libro de texto mientras se enseñó ese método de investigación de la personalidad en la villareña Escuela de Psicología.</p>
<p>No obstante haber sido formado en el psicoanálisis ortodoxo, el doctor San Juan interiorizó e incorporó a su praxis pedagógica el enfoque marxista dado a la enseñanza de la ciencia del espíritu en las escuelas de psicología de las universidades cubanas, luego del triunfo revolucionario. </p>
<p>Tanto fue así, que en los artículos publicados en la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana [2, 3, 4] y en Medicentro, [5] se destaca su orientación materialista; referente filosófico y teórico-metodológico adoptado por el profesor San Juan para el estudio e investigación de temas tan complejos como la relación conciencia-lenguaje, conciencia individual-conciencia social, materia-mente-espíritu, 3 entre otros que despertaron su atención e interés.</p>
<p>Ahora bien, el doctor San Juan jamás cometió el desafortunado error de reducir la psicología a la neurofisiología, la neuroanatomía o la neurobioquímica, sino que fue un apasionado defensor de que la psicología, por derecho propio, tiene un nivel de desarrollo cualitativamente superior al de esas disciplinas biomédicas. </p>
<p>Para el finado psiquiatra villaclareño, las neurociencias son, sin discusión alguna, el substrato material del psiquismo humano, pero las ciencias neurales, por sí solas, no pueden explicar las leyes, categorías y principios sobre los cuales se estructura la vida psíquica y espiritual del hombre. De ahí, la independencia y la soberanía que siempre le otorgó a la venerada ciencia del espíritu.</p>
<p>El profesor San Juan participó como experto en la confección de los glosarios cubanos I, II y III a la Clasificación Internacional de Enfermedades Psiquiátricas, y como delegado-ponente en los eventos nacionales e internacionales convocados por las sociedades cubanas de Psiquiatría (de la que fuera Miembro Titular) y Psicología de la Salud. </p>
<p>En la III Conferencia Internacional de Psicología de la Salud (PSICOSALUD’2000), celebrada del 29 de noviembre al 1 de diciembre del 2000, en el capitalino hotel “Habana Libre Tryp”, fue la última vez que hablé con el doctor San Juan, quien me confesó que estaba enfermo, pero que no se jubilaría, porque él prefería que Tanatos fuera a su encuentro en las salas de su querido Hospital Psiquiátrico Provincial Docente de Santa Clara o en las aulas de la Universidad Médica de Villaclara.</p>
<p>El profesor San Juan, quien se distinguió por el enfoque ético-humanista dado a su infatigable quehacer asistencial y docente-educativo, era Doctor en Ciencias Médicas, especialista de II Grado en Psiquiatría, Profesor Consultante de la Universidad Médica de Villaclara y miembro de varias sociedades científicas, tanto nacionales como internacionales.</p>
<p>Doctor Luis San Juan Pérez, maestro, colega, amigo, le decimos “hasta mañana”, lo que, según el Apóstol, “se debe decir al morir, y no ¡adiós!”  [6].</p>
<p><i><font color="#003300"><font size="1">REFERENCIAS</p>
<p>1. San Juan, L. Psicodiagnóstico de Rorschach. Santa Clara: Universidad Central de Las Villas, 1970 (monografía).<br />
2. San Juan, L. “Los mecanismos mediante los cuales el cerebro refleja la realidad”. Rev. Hosp. Psiquiat. Hab. 1978; 19 (1): 63-74.<br />
3. San Juan, L. “Algunas consideraciones sobre la conciencia”. Rev. Hosp. Psiquiat. Hab. 1997; 38 (1): 36-40.<br />
4. San Juan, L, RC. Mendoza. “La personalidad en Psiquiatría”. Rev. Hosp. Psiquiat. Hab. 1990; 31 (2): 207-15.<br />
5. San Juan, L, S. González, C. Caballero, RC. Mendoza, N. Rojas, A. Pérez. “Investigación de la memoria verbal de los esquizofrénicos”. Medicentro. 1989; 5 (2): 278-85.<br />
6. Valdés, R. (2002). Diccionario del pensamiento martiano. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, p. 446.</font></font></i></p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1"> Dr. Jesús Dueñas Becerra, Profesor-asesor y periodista del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Socio Honorario Scuola Romana Rorschach</p>
<p>Foto de la Universidad Central de Las Villas, donde ejerciera la docencia</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></p>
</div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
  </entry>
  <entry>
    <title>Profesor Fidel Ilizástigui Dupuy (1924-2005)</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://viejoblues.com/Bitacora/node/10436" />
    <id>http://viejoblues.com/Bitacora/node/10436</id>
    <published>2010-01-27T20:24:50+01:00</published>
    <updated>2010-01-28T22:28:13+01:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://www.bvs.sld.cu/revistas//his/his_99/f12his99.jpg" width="300" height="222" alt="" /><br /><font color="#000066"><i><font size="1">“[...] Es hombre digno, [...] el que [...] merece al morir elogios del pueblo en que nació”. José Martí.</font></i></font></p>
<div align="justify">
<font color="#003300"><i><font size="2">El Doctor en Ciencias Fidel Ilizástigui Dupuy, quien fuera Vicerrector Docente de la Universidad Médica de La Habana, falleció el día 14 de febrero del 2005, en el capitalino Centro Ibero-latinoamericano de la Tercera Edad, donde se hallaba recluido desde hacía algún tiempo debido a su precario estado de salud.</font><br />
</i></font><br />
Durante más de medio siglo, el también Profesor Emérito de esa emblemática institución de educación médica superior se entregó en cuerpo, mente y alma al ejercicio de la medicina y el magisterio; profesiones que honró con su recto proceder y percibió como fuentes inagotables de humanismo y espiritualidad.</p>
<p>Desde el triunfo de enero de 1959, el eminente médico y profesor interiorizó e incorporó a su conducta ética y profesional, que “el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”.  </p>
<p>Por ende, dedicó su preclara inteligencia y noble espíritu a la enseñanza de la ciencia y el arte de curar, así como a la cálida defensa de la Revolución Cubana.</p>
<p>El doctor Ilizástigui Dupuy fue uno de los grandes cultores del método clínico, principio rector que guía, tanto la sacrosanta práctica médica como la actividad pedagógica en el contexto de la docencia médica superior. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://www.bvs.sld.cu/revistas//his/his_99/f12his99.jpg" width="300" height="222" alt="" /><br /><font color="#000066"><i><font size="1">“[...] Es hombre digno, [...] el que [...] merece al morir elogios del pueblo en que nació”. José Martí.</font></i></font></p>
<div align="justify">
<font color="#003300"><i><font size="2">El Doctor en Ciencias Fidel Ilizástigui Dupuy, quien fuera Vicerrector Docente de la Universidad Médica de La Habana, falleció el día 14 de febrero del 2005, en el capitalino Centro Ibero-latinoamericano de la Tercera Edad, donde se hallaba recluido desde hacía algún tiempo debido a su precario estado de salud.</font><br />
</i></font><br />
Durante más de medio siglo, el también Profesor Emérito de esa emblemática institución de educación médica superior se entregó en cuerpo, mente y alma al ejercicio de la medicina y el magisterio; profesiones que honró con su recto proceder y percibió como fuentes inagotables de humanismo y espiritualidad.</p>
<p>Desde el triunfo de enero de 1959, el eminente médico y profesor interiorizó e incorporó a su conducta ética y profesional, que “el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”.  </p>
<p>Por ende, dedicó su preclara inteligencia y noble espíritu a la enseñanza de la ciencia y el arte de curar, así como a la cálida defensa de la Revolución Cubana.</p>
<p>El doctor Ilizástigui Dupuy fue uno de los grandes cultores del método clínico, principio rector que guía, tanto la sacrosanta práctica médica como la actividad pedagógica en el contexto de la docencia médica superior.<br />
<!--break--><br />
Por una curiosa asociación libre, mi memoria evoca el postgrado “La Clínica como actividad científica”, impartido en el Hospital Psiquiátrico de La Habana hace casi tres decenios, por el profesor Ilizástigui Dupuy y dos jóvenes internistas formados en el paradigmático hospital universitario “General Calixto García”, donde él les inculcó el amor a la clínica (suprema lex) y a la ética médica,</p>
<p>Elementos básicos indispensables en los que descansa el acto humano de curar, aliviar o consolar a la persona que padece alguna afección física o mental. </p>
<p>Para el finado maestro de la clínica médica caribeña, “el facultativo debe ser inteligente, sensible, culto, y además, un buen observador” (Ilizástigui Dupuy, F. La Clínica como actividad científica. La Habana, Hospital Psiquiátrico de La Habana, 1977).   </p>
<p>Luego de varios años de total consagración al estudio y al trabajo, el profesor Ilizástigui Dupuy alcanzó la excelencia profesional y la maestría pedagógica, e incursionó, con éxito, en el periodismo científico: publicó una docena de libros de texto para estudiantes de ciencias médicas y residentes de Medicina Interna y Medicina General Integral y cerca de medio centenar de artículos en revistas especializadas, nacionales y extranjeras, así como veintiséis monografías sobre medicina interna y pedagogía médica.</p>
<p>El destacado internista caribeño fue asesor de más de cincuenta instituciones estatales cubanas y uno de los artífices del revolucionario plan del Médico y la Enfermera de la Familia, así como de la especialidad de Medicina General Integral. Y en representación del Ministerio de Salud Pública y de la Universidad Médica de La Habana, cumplió más de treinta misiones en el exterior del país.</p>
<p>El profesor Ilizástigui Dupuy participó, en calidad de Delegado-ponente, en innumerables eventos científico-médicos, celebrados tanto en la mayor de las Antillas como en América Latina, Canadá, Europa y Asia, a donde llevó el mensaje de amor, paz y solidaridad que identifica a la Revolución Cubana en los campos de la salud, la educación, la cultura y el deporte, entre otros.</p>
<p>El doctor Ilizástigui Dupuy era Miembro de Honor de la Asociación de Pedagogos de Cuba, de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología y de la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina; Académico de la Academia de Ciencias de Cuba; Miembro de la Sociedad Cubana de Medicina y de la Sociedad Internacional de Medicina Interna. Y entre otras muchas distinciones, recibió la Orden Nacional “Frank País” (I y II Grados), Medalla Aniversario 250 de la Universidad de La Habana, Condecoración “Carlos J. Finlay”, Medalla “Manuel Fajardo Rivero”, Medalla “Rafael María de Mendive”, Medalla Conmemorativa XX y XXX Aniversarios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y la Medalla Combatiente de la Clandestinidad.</p>
<p>El profesor Fidel Ilizástigui Dupuy es, sin ningún género de duda, parte de la historia de la medicina cubana revolucionaria, y su ilustre nombre está registrado, con letras indelebles, en la memoria poética de quienes reconocen en él a un hombre que vivió honrando el Juramento Hipocrático y murió sirviendo a la Patria que lo vio nacer y crecer.</p>
<p><i><font color="#003300"><font size="1">REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</p>
<p>1. Martí, J. Obras completas. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1975: p. 247, tomo IV.</p>
<p>Dr. Jesús Dueñas Becerra, Profesor-asesor y periodista del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Socio Honorario Scuola Romana Rorschach</p>
<p>Foto del Hospital General Docente “Gral. Calixto García”, donde ejerció la docencia médica superior el Dr. Ilizástigui.</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></p>
</div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
  </entry>
  <entry>
    <title>Master en Ciencias Leonardo García Pérez (1957-2004)</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://viejoblues.com/Bitacora/node/10435" />
    <id>http://viejoblues.com/Bitacora/node/10435</id>
    <published>2010-01-27T19:56:40+01:00</published>
    <updated>2010-01-28T22:24:15+01:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://psicopsi.com/files/u1/Psicolog__a__Universidad_de_La_Habana__Cuba_.jpg" width="400" height="259" alt="" /><br /><font color="#000066"><i><font size="1">“Maestro y discípulo establecen una relación sagrada [...]”. Proverbio Oriental </font></i></font></p>
<div align="justify">
<font color="#003300"><i><font size="2">El master en Ciencias Leonardo García Pérez, destacado educador, logopeda y psicólogo cubano, falleció en Asunción, capital de Paraguay, el día 28 de octubre de 2004, como consecuencia de una grave afección pulmonar, que cegó la preciosa vida de quien, en el primer semestre del 2005, defendería el grado científico de Doctor en Ciencias Psicológicas en la Facultad de Psicología de la bicentenaria Universidad de La Habana; caro anhelo que, lamentablemente, no pudo ver convertido en realidad.</font></i></font></p>
<p>En 1979, conocí a García Pérez en el Consejo Científico del Ministerio de Salud Pública, en la sesión solemne en que se les otorgó el título de Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Psiquiatría a los doctores Eduardo Bernabé Ordaz, director fundador del Hospital Psiquiátrico de La Habana, y Elsa Gutiérrez Baró, directora fundadora de la Clínica del Adolescente. </p>
<p>La impresión inicial que me produjo ese joven, caracterizado por su madurez y amplitud de miras, fue la de una persona con grandes intereses cognoscitivos y una espiritualidad poco común, que a tan temprana edad ya era maestro primario, licenciado en Educación, y acariciaba la idea de ingresar a la Facultad de Psicología para graduarse de psicólogo y especializarse en clínica. </p>
<p>No cabía duda alguna de que estaba en presencia de un ser humano emprendedor, que con esfuerzo y sacrificio, trabajo y estudio, logró materializar en la práctica (criterio de la verdad), la mayoría de sus sueños juveniles.               </p>
<p>En 1983, cuando cursaba el tercer año de la carrera de Psicología en la capitalina Alma Mater, García Pérez y yo nos re-encontramos, y a partir de ese momento, maestro y alumno establecieron una cálida relación profesional y afectiva, que sólo Tanatos pudo interrumpir, pero no destruir, porque su grato recuerdo dejó, tanto en mi memoria poética como en el componente espiritual de mi inconsciente, una huella indeleble que me acompañará… hasta que pueda “seguir viaje” y reunirme con él en el espacio infinito, a donde van los buenos que aman y crean.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://psicopsi.com/files/u1/Psicolog__a__Universidad_de_La_Habana__Cuba_.jpg" width="400" height="259" alt="" /><br /><font color="#000066"><i><font size="1">“Maestro y discípulo establecen una relación sagrada [...]”. Proverbio Oriental </font></i></font></p>
<div align="justify">
<font color="#003300"><i><font size="2">El master en Ciencias Leonardo García Pérez, destacado educador, logopeda y psicólogo cubano, falleció en Asunción, capital de Paraguay, el día 28 de octubre de 2004, como consecuencia de una grave afección pulmonar, que cegó la preciosa vida de quien, en el primer semestre del 2005, defendería el grado científico de Doctor en Ciencias Psicológicas en la Facultad de Psicología de la bicentenaria Universidad de La Habana; caro anhelo que, lamentablemente, no pudo ver convertido en realidad.</font></i></font></p>
<p>En 1979, conocí a García Pérez en el Consejo Científico del Ministerio de Salud Pública, en la sesión solemne en que se les otorgó el título de Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Psiquiatría a los doctores Eduardo Bernabé Ordaz, director fundador del Hospital Psiquiátrico de La Habana, y Elsa Gutiérrez Baró, directora fundadora de la Clínica del Adolescente. </p>
<p>La impresión inicial que me produjo ese joven, caracterizado por su madurez y amplitud de miras, fue la de una persona con grandes intereses cognoscitivos y una espiritualidad poco común, que a tan temprana edad ya era maestro primario, licenciado en Educación, y acariciaba la idea de ingresar a la Facultad de Psicología para graduarse de psicólogo y especializarse en clínica. </p>
<p>No cabía duda alguna de que estaba en presencia de un ser humano emprendedor, que con esfuerzo y sacrificio, trabajo y estudio, logró materializar en la práctica (criterio de la verdad), la mayoría de sus sueños juveniles.               </p>
<p>En 1983, cuando cursaba el tercer año de la carrera de Psicología en la capitalina Alma Mater, García Pérez y yo nos re-encontramos, y a partir de ese momento, maestro y alumno establecieron una cálida relación profesional y afectiva, que sólo Tanatos pudo interrumpir, pero no destruir, porque su grato recuerdo dejó, tanto en mi memoria poética como en el componente espiritual de mi inconsciente, una huella indeleble que me acompañará… hasta que pueda “seguir viaje” y reunirme con él en el espacio infinito, a donde van los buenos que aman y crean.<!--break-->  </p>
<p>En 1987, García Pérez me pidió que fuera el asesor de su tesis de grado “Evaluación neuropsicológica de los trastornos del aprendizaje en niños escolares”, en opción al título de licenciado en Psicología. </p>
<p>El futuro profesional de la ciencia vareliana y martiana del espíritu defendió con brillantez académica su trabajo de diploma; bien fundamentada defensa que le valió la calificación de EXCELENTE (*), otorgada nemine discrepante por los miembros del Tribunal que lo examinó. Casi un decenio después, obtuvo el grado científico de master en Ciencias en el Centro de Referencia Latinoamericano y del Caribe para la Educación Especial (CELAEE).</p>
<p>A principios de los años 90 del pasado siglo, García Pérez fue alumno nuestro en el postgrado “Psicodiagnóstico de Rorschach”, coordinado por el profesor (y hoy doctor en Ciencias Psicológicas) Jorge Pardillo Palomino, e impartido en el policlínico docente “Luis Galván Soca” (Centro Habana) durante 2 cursos (1991-1993). Método de investigación de la personalidad que el recién estrenado rorscharchista llegó a dominar con asombrosa rapidez e indiscutida profesionalidad.      </p>
<p>El master en Ciencias García Pérez fue Profesor Invitado de la Universidad Columbia de la República de Paraguay, así como de varias universidades ibéricas y latinoamericanas, donde impartió varios postgrados y maestrías en Educación Especial.</p>
<p>Profesor Titular Adjunto del Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”; jefe de los departamentos de Logopedia y Psicología del Centro Provincial de Diagnóstico y Orientación (CDO) de Ciudad de La Habana, así como metodólogo-inspector provincial de los CDO en Ciudad de La Habana; Vicepresidente del Consejo Científico del CELAEE, donde también desempeñó la función de Asesor del Laboratorio de Trastornos Emocionales y de la Conducta; y  colaborador del Hospital Psiquiátrico de La Habana, al que solicitó asesoría para llevar a cabo la investigación “Normalización de las pruebas de clasificación de objetos, jerarquizada por el CDO de la provincia de Ciudad de La Habana. </p>
<p>Era, además, Miembro Titular de la Asociación de Pedagogos de Cuba, así como Miembro Numerario de la Sociedad de Psicólogos de Cuba y de la Liga Cubana contra la Epilepsia.</p>
<p>El finado educador, logopeda y psicólogo desarrolló 24 líneas de investigación en los más disímiles campos de la ciencia psicológica y de la educación especial (sus dos grandes pasiones desde el punto de vista profesional); participó en 17 eventos científicos (nacionales e internacionales), en los que presentó los resultados de sus pesquisas en esas ramas del conocimiento humano; y publicó 16 artículos en revistas especializadas (cubanas y extranjeras), así como 2 capítulos de libros, editados por una universidad brasileña.</p>
<p>En una de nuestras últimas conversaciones, me informó que estaba dándole los toques finales a un libro de texto que escribió para sus alumnos paraguayos, y que se lo dedicaría a su “padre intelectual y espiritual” como él cariñosamente le decía al autor de esta semblanza. </p>
<p>Y me confesó al oído, que aunque él residía fuera de la patria de Varela, Martí y Fidel nunca renunciaría al inmenso placer de ser caribeño de pura cepa, y que si la muerte lo sorprendía fuera de Cuba, la tierra que lo vio nacer y crecer, quería que sus restos mortales descansaran en el habanero municipio de Alquízar, donde hoy duermen el sueño eterno.</p>
<p>En mi modesta opinión, el master en Ciencias Leonardo García Pérez cumplió al pie de la letra la antológica frase de Séneca “la vida, si se sabe utilizar, es bastante larga”. [1]</p>
<p><i><font color="#003300"><font size="1">REFERENCIAS</p>
<p>Goicochea Romano, C. Diccionario de citas. Barcelona: Editorial Labor, S.A.: p. 47.</p>
<p>Dr. Jesús Dueñas Becerra, Profesor-asesor y periodista del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Socio Honorario Scuola Romana Rorschach</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></p>
</div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
  </entry>
  <entry>
    <title>Doctora Margarita Prendes Varela (1922-2004)</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://viejoblues.com/Bitacora/node/10434" />
    <id>http://viejoblues.com/Bitacora/node/10434</id>
    <published>2010-01-27T19:49:43+01:00</published>
    <updated>2010-01-28T22:19:59+01:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://3.bp.blogspot.com/_uNtRY46JYSI/SKbRIXRRs5I/AAAAAAAAAVM/MUoZcSk2ZIY/s400/Hospital+Psiquiatrico+de+La+Habana.jpg" width="400" height="209" alt="" /><br /><i><font color="#000066"><font size="1">“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida (…)”. José Martí.</font></font></i></p>
<div align="justify">
<p><font color="#003300"><i><font size="2">La salud mental caribeña ha sufrido una sensible pérdida con el deceso de la doctora Margarita Prendes Varela, quien falleció en La Habana el día 11 de junio de 2004, luego de una fecunda vida dedicada al ejercicio profesional de la psiquiatría; especialidad a la que se consagró en cuerpo, mente y espíritu durante más de medio siglo.</font></i></font></p>
<p>La doctora Prendes Varela pertenecía, por derecho propio, a esa generación de psiquiatras y psicólogos, integrada -entre otros- por los doctores Gerardo Nogueira Rivero, José Pérez Villar, René Vega Vega, Noemí Pérez Valdés y Rafael Crespo,  quienes al triunfo de la Revolución Cubana desempeñaron una meritoria función en el campo de la salud mental infanto-juvenil.</p>
<p>La doctora Prendes Varela laboró en el servicio de Psiquiatría Infantil del Hospital Psiquiátrico de La Habana durante los años 60 del pasado siglo. Posteriormente, el doctor Eduardo Bernabé Ordaz, director-fundador de nuestra institución, la designó jefa de la Consulta Externa, y luego, Vicedirectora del Departamento de Tratamientos Especializados, donde la doctora Prendes Varela concluyó su vida laboral activa unos años antes de decir “hasta mañana”, lo que, según José Martí, “se debe decir al morir, y no ¡adiós!” [1]</p>
<p>La destacada psiquiatra caribeña fue miembro del Consejo de Dirección y de la Comisión Editora de la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana, en cuyas páginas publicó los resultados de sus pesquisas teórico-prácticas, tanto en el terreno de la salud mental infanto-juvenil como en el de la psiquiatría general, entre otras responsabilidades encomendadas por el doctor Bernabé Ordaz, y que siempre cumplió con amor, firmeza y eticidad.  </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://3.bp.blogspot.com/_uNtRY46JYSI/SKbRIXRRs5I/AAAAAAAAAVM/MUoZcSk2ZIY/s400/Hospital+Psiquiatrico+de+La+Habana.jpg" width="400" height="209" alt="" /><br /><i><font color="#000066"><font size="1">“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida (…)”. José Martí.</font></font></i></p>
<div align="justify">
<p><font color="#003300"><i><font size="2">La salud mental caribeña ha sufrido una sensible pérdida con el deceso de la doctora Margarita Prendes Varela, quien falleció en La Habana el día 11 de junio de 2004, luego de una fecunda vida dedicada al ejercicio profesional de la psiquiatría; especialidad a la que se consagró en cuerpo, mente y espíritu durante más de medio siglo.</font></i></font></p>
<p>La doctora Prendes Varela pertenecía, por derecho propio, a esa generación de psiquiatras y psicólogos, integrada -entre otros- por los doctores Gerardo Nogueira Rivero, José Pérez Villar, René Vega Vega, Noemí Pérez Valdés y Rafael Crespo,  quienes al triunfo de la Revolución Cubana desempeñaron una meritoria función en el campo de la salud mental infanto-juvenil.</p>
<p>La doctora Prendes Varela laboró en el servicio de Psiquiatría Infantil del Hospital Psiquiátrico de La Habana durante los años 60 del pasado siglo. Posteriormente, el doctor Eduardo Bernabé Ordaz, director-fundador de nuestra institución, la designó jefa de la Consulta Externa, y luego, Vicedirectora del Departamento de Tratamientos Especializados, donde la doctora Prendes Varela concluyó su vida laboral activa unos años antes de decir “hasta mañana”, lo que, según José Martí, “se debe decir al morir, y no ¡adiós!” [1]</p>
<p>La destacada psiquiatra caribeña fue miembro del Consejo de Dirección y de la Comisión Editora de la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana, en cuyas páginas publicó los resultados de sus pesquisas teórico-prácticas, tanto en el terreno de la salud mental infanto-juvenil como en el de la psiquiatría general, entre otras responsabilidades encomendadas por el doctor Bernabé Ordaz, y que siempre cumplió con amor, firmeza y eticidad.  <!--break-->  </p>
<p>Por otra parte, militó en el núcleo del Partido Comunista de Cuba con sede en nuestro centro laboral e integró todas y cada una de las comisiones organizadoras de los eventos científico-médicos auspiciados por el Hospital Psiquiátrico de La Habana, así como por la Sociedad Cubana de Psiquiatría, de la que fuera Miembro Titular.</p>
<p>Conocí a la doctora Prendes Varela en la década de los 70 del pasado siglo cuando comencé a trabajar en la antigua Consulta Externa, y años después, en la  Consulta de Epileptología, que desde 1988 funciona en el Departamento de Tratamientos Especializados del Hospital Psiquiátrico de La Habana.</p>
<p>En un principio, mi relación con la doctora Prendes Varela fue estrictamente profesional, o sea, de jefe a subordinado, pero cuando en enero de 1997 el doctor Bernabé Ordaz funda el Centro Provincial de Psicodiagnóstico de Rorschach, donde me desempeñé como profesor-asesor por espacio de dos años, esa relación se hizo mucho más estrecha, más cercana…, hasta convertirse en un verdadero encuentro en el espíritu, que me permitió descubrir, entre otras muchas virtudes, cuánta bondad, belleza y sabiduría había en su alma noble y pura.  Los defectos, inconsistencias y debilidades que como persona pudo tener la doctora Prendes Varela no hicieron más que agigantar su dimensión humana y espiritual. Ella no sólo fue vice-directora, sino también colega y amiga entrañable.</p>
<p>La doctora Prendes Varela era una ferviente admiradora de la vida y la obra de Hermann Rorschach (1884-1922). Tanto era así, que cuando se le solicitó su consentimiento para bautizar el salón de actos del Departamento de Tratamientos Especializados con el ilustre nombre del psiquiatra suizo aceptó la propuesta sin vacilación alguna, y además, fue una entusiasta organizadora de los dos talleres provinciales de Psicodiagnóstico de Rorschach celebrados en los meses de marzo y diciembre de 1997, y a los que asistieron profesionales de la salud mental interesados en el método de investigación de la personalidad más complejo y completo que se conoce, hasta hoy, en el contexto de las neurociencias. [2]</p>
<p>Ahora que cumplo un triste deber de amistad y compañerismo caigo en cuenta de que esa pasión que sentía la doctora Prendes Varela por el Psicodiagnóstico de Rorschach no era algo coyuntural o fortuito, sino que ella, nacida en el mismo año en que Rorschach fallece, recibió en pleno rostro uno de esos haces de luz que los grandes hombres dejan tras sí cuando se despiden de la vida terrenal y van a encontrarse con el Espíritu Universal, tantas veces citado en la obra literaria y periodística del Apóstol.</p>
<p>Me agradaría finalizar esta semblanza de la doctora Margarita Prendes Varela con una frase recogida por el escritor hispano Camilo Goicochea en su Diccionario de citas:</p>
<p>“No siempre de las cosas que pensamos, lo más bello es aquello que decimos; pero, si queremos expresar lo que sentimos, lo más bello es aquello que callamos”. [3]</p>
<p><i><font color="#003300"><font size="1">REFERENCIAS</p>
<p>1. Valdés, R. Diccionario del pensamiento martiano. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 2002: 446.<br />
2. Dueñas, J. “Psicodiagnóstico de Rorschach: antecedentes científicos y artísticos”. Rev. Cub. Psicol. 2002; 19 (3): 205-8.<br />
3. Goicochea, C. Diccionario de citas. Barcelona: Editorial Labor, S.A., 1952: 225.</p>
<p>Por Dr. Jesús Dueñas Becerra, Profesor-asesor y periodista del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Socio Honorario Scuola Romana Rorschach</font></font></i></p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Imagen del Hosp. Psiquiatrico de la Habana</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></p>
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  <entry>
    <title>Doctor Juan A. Portuondo (1927-2009)</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://viejoblues.com/Bitacora/node/10433" />
    <id>http://viejoblues.com/Bitacora/node/10433</id>
    <published>2010-01-27T19:13:23+01:00</published>
    <updated>2010-01-28T22:15:23+01:00</updated>
    <author>
      <name>Jesus Dueñas Becerra</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://1.bp.blogspot.com/_ErUB0PwMKO4/Su14TDOZDbI/AAAAAAAAAFA/sTX-T5boVFw/S220/Portuondo+y+Jordi+3.jpg" width="170" height="123" alt="" /><br /><font color="#000066"><font size="1">“El cubano ama [...] a los que pasean por el mundo la gloria de su patria”. José Martí.</font></font></p>
<div align="justify">
<font color="#003300"><i<font size="2">>El doctor Juan A. Portuondo, uno de los más prestigiosos rorscharchistas y psicoanalistas de Iberoamérica en el pasado siglo, falleció en Barcelona el 17 de agosto último.</font> </i></font></p>
<p>El doctor Portuondo fue profesor de Psicodiagnóstico de Rorschach en la Escuela de Psicología de la Universidad Masónica “José Martí” [1, 2, 3, 4] desde que ese plantel privado de educación superior abrió sus puertas en 1956, hasta que desapareció del sistema educacional caribeño, como consecuencia de la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, promulgada en 1961 por el Gobierno Revolucionario. [2]</p>
<p>Después del triunfo de la Revolución Cubana, el doctor Portuondo integró la recién estrenada nómina de psicólogos que comenzaron a prestar sus servicios profesionales en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, donde fue jefe del Servicio de Psicología hasta 1970 y aplicó el Psicodiagnóstico de Rorschach a una cantidad considerable de pacientes recluidos en ese centro,</p>
<p>Valiosa información que el doctor Portuondo [5, 6, 7, 8] utilizó como “materia prima” para escribir no sólo los artículos publicados en la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana, sino también los más de veinte libros editados en España, y que recogen su vasta experiencia clínico-docente con ese método de investigación de la personalidad, científica y artísticamente diseñado por el ilustre psiquiatra suizo.</p>
<p>Lamentablemente, no pude conocer en persona al doctor Portuondo, porque cuatro años antes de mi llegada al Hospital Psiquiátrico de La Habana, él ya residía en Barcelona, donde fundó y dirigió, poco tiempo después de su arribo a la Península Ibérica, el Centro Internacional de Psicología y Psicoanálisis, donde se dedicó a trabajar, enseñar y escribir sobre Rorschach y Psicoanálisis clásico, directo, actual, individual y de grupo. </p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://1.bp.blogspot.com/_ErUB0PwMKO4/Su14TDOZDbI/AAAAAAAAAFA/sTX-T5boVFw/S220/Portuondo+y+Jordi+3.jpg" width="170" height="123" alt="" /><br /><font color="#000066"><font size="1">“El cubano ama [...] a los que pasean por el mundo la gloria de su patria”. José Martí.</font></font></p>
<div align="justify">
<font color="#003300"><i<font size="2">>El doctor Juan A. Portuondo, uno de los más prestigiosos rorscharchistas y psicoanalistas de Iberoamérica en el pasado siglo, falleció en Barcelona el 17 de agosto último.</font> </i></font></p>
<p>El doctor Portuondo fue profesor de Psicodiagnóstico de Rorschach en la Escuela de Psicología de la Universidad Masónica “José Martí” [1, 2, 3, 4] desde que ese plantel privado de educación superior abrió sus puertas en 1956, hasta que desapareció del sistema educacional caribeño, como consecuencia de la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, promulgada en 1961 por el Gobierno Revolucionario. [2]</p>
<p>Después del triunfo de la Revolución Cubana, el doctor Portuondo integró la recién estrenada nómina de psicólogos que comenzaron a prestar sus servicios profesionales en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, donde fue jefe del Servicio de Psicología hasta 1970 y aplicó el Psicodiagnóstico de Rorschach a una cantidad considerable de pacientes recluidos en ese centro,</p>
<p>Valiosa información que el doctor Portuondo [5, 6, 7, 8] utilizó como “materia prima” para escribir no sólo los artículos publicados en la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana, sino también los más de veinte libros editados en España, y que recogen su vasta experiencia clínico-docente con ese método de investigación de la personalidad, científica y artísticamente diseñado por el ilustre psiquiatra suizo.</p>
<p>Lamentablemente, no pude conocer en persona al doctor Portuondo, porque cuatro años antes de mi llegada al Hospital Psiquiátrico de La Habana, él ya residía en Barcelona, donde fundó y dirigió, poco tiempo después de su arribo a la Península Ibérica, el Centro Internacional de Psicología y Psicoanálisis, donde se dedicó a trabajar, enseñar y escribir sobre Rorschach y Psicoanálisis clásico, directo, actual, individual y de grupo.<br />
<!--break--><br />
No obstante, en la memoria histórica de los psicólogos, psiquiatras y demás profesionales del capitalino Hospital Psiquiátrico quedaban las encendidas polémicas que el ex profesor de la Universidad Masónica “José Martí” y apasionado defensor del psicoanálisis ortodoxo estableció con los psiquiatras soviéticos D. N. Isaiev e I. T. Victorov, quienes, a principios de los años 60 del extinto siglo XX, impartieron un ciclo de conferencias sobre psiquiatría con enfoque marxista; polémicas que el doctor Edmundo A. Gutiérrez Agramonte, editor de la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana, publicó íntegramente en las páginas de ese órgano de prensa.</p>
<p>Luego de más de 20 años sin establecer contacto con el doctor Portuondo, una feliz circunstancia me vinculó a esa figura emblemática del universo rorscharchiano contemporáneo: en el XX Congreso de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL), celebrado en el contexto de la II Conferencia Internacional del Hospital Psiquiátrico de La Habana (PSICOHABANA’98), dos jóvenes psicólogos mexicanos presentaron una ponencia sobre Rorschach, en la que mencionaron al doctor Portuondo como un rorscharchista de nacionalidad hispana.</p>
<p>Una vez que los colegas aztecas terminaron de exponer su trabajo, pedí la palabra para aclararles que el doctor Portuondo, si bien vivía en España desde la década de los 70, para gloria de la mayor de las Antillas, es cubano de pura cepa, porque no sólo nació en la patria de Varela, Martí y Varona, padres fundadores de la ciencia psicológica caribeña, sino también la enalteció con sus indiscutidos aportes al desarrollo del Rorschach y el Psicoanálisis.</p>
<p>Esa anécdota se la relaté al doctor Portuondo en una carta que le envié con la M.Sc. Rosa López Fernández, quien visitó el Centro Internacional de Psicología y Psicoanálisis, donde participó en una discusión diagnóstica rorscharchiana, especialmente invitada por su Director, quien, muy emocionado, me contestó:<br />
<i>“[...]<br />
Mi querido [...] hermano cubano:<br />
No sé qué decirte. Al recibir tu carta de hermano, se me escaparon lágrimas de amor y de recuerdos. Claro que soy 100% Cubano. Si no fuera así: ¿Quién c… sería yo? Tú tienes la suerte de vivir en nuestra Cuba. Yo (sueño) con ella [...], pero siempre Cubano.<br />
Un abrazo requetefuerte a mi querido y siempre respetado [...], Comandante, Dr. Eduardo Bernabé Ordaz, y otro para ti.<br />
Tu hermano,<br />
Dr. Juan A. Portuondo” (Carta al autor de esta semblanza. Barcelona, 17 de noviembre de 1998).</i></p>
<p>Una vez finalizada la lectura de esa breve, pero elocuente misiva, mi memoria evocó una frase antológica de Tomás de Aquino: </p>
<p><i>“[...] es verdadero signo de amistad que el amigo revele a su amigo los secretos de su alma, porque, como los amigos tienen un solo corazón y una sola alma, no parece que un amigo ponga fuera de su corazón lo que revela al amigo”. [9]</i></p>
<p>La doctora María de los Ángeles Soler, viuda del doctor Portuondo, me notificó por correo electrónico la triste noticia relacionada con el deceso del eminente rorscharchista y psicoanalista hispanocubano, como consecuencia de una súbita enfermedad que tronchó la vida de quien legara a las nuevas y futuras generaciones de psicólogos iberoamericanos una sólida obra en los campos del Rorschach y el Psicoanálisis; disciplinas científico-humanistas a las que el doctor Juan A. Portuondo se entregó en cuerpo, mente y alma… hasta que Tanatos interrumpió su infatigable actividad.  </p>
<p><i><font color="#003300"><font size="1">REFERENCIAS</p>
<p>1. Alonso A, M Colli. “Técnica de Rorschach: antecedentes, situación actual y perspectivas”. Rev. Cub. Psicol. 2001; 18 (1): pp. 57-62.<br />
2. Dueñas J, M Colli “La enseñanza del Rorschach en Cuba. Antecedentes históricos y estado actual”. Rev. Cub. Psicol. 2003; Supl. 1: pp. 50-3.<br />
3. Dueñas J, J Pardillo. “El resurgir del Rorschach en Cuba”. Rev. Cub. Psicol. 2001; 18 (1): pp. 85-8.<br />
4. Pardillo J, P Fernández. Psicodiagnóstico de Rorschach. Un manual para la práctica. Camagüey: Editorial Ácana (Ciencia y Técnica), 2001.<br />
5. Portuondo J.A. “Resumen de los principales significados de algunos símbolos del Test de Rorschach”. Rev. Hosp. Psiquiat. Hab. 1963 4 (3): pp. 527-42.<br />
6. Portuondo J.A. “El Síndrome Rorschach del autismo. Algunas consideraciones psicoanalíticas”. Rev. Hosp. Psiquiat. Hab. 1963; 4 (3): pp. 659-70.<br />
7. Portuondo J.A. “El diagnóstico a través del Test de Rorschach. Algunas consideraciones sobre los tests”. Rev. Hosp. Psiquiat. Hab. 1965; 6 (4): pp. 656-75.<br />
8. Portuondo J.A. “El diagnóstico psicodinámico de esquizofrenia a través del Test de Rorschach”. Rev. Hosp. Psiquiat. Hab. 1965; 6 (2): pp. 293-312.<br />
9. Goicochea C. Diccionario de citas. Barcelona: Editorial Labor, S.A., 1952: p. 261.<br />
</font></font></i><br />
<i><font color="#000066"><font size="1">Dr. Jesús Dueñas Becerra, Profesor-asesor y periodista del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Socio Honorario Scuola Romana Rorschach</p>
<p>Foto del Dr. Portuondo [derecha], junto a Jordi Jordana, Director del CENTRO DE HIPNOSIS Y PSICOTERAPIA</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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