
El bloqueo de EE.UU obstaculiza la construcción de viviendas en Cuba


Es tradicional, desde la entrada en vigencia del asedio norteamericano hace casi medio siglo, que el sector de la construcción resulte uno de los objetivos golpeados por la medida punitiva impuesta por Washington.
Sin embargo, las dificultades provocadas durante el último año por las disposiciones norteamericanas se unen a los graves problemas causados por los recientes meteoros, ejemplificados en 444 mil casas parcial o totalmente destruidas.
Sólo entre mayo de 2007 y abril del presente año las afectaciones causadas por el bloqueo a los planes cubanos de incremento del fondo habitacional están en el orden de los 27 millones de dólares.
Resulta ilustrativo señalar que, con esos recursos, la nación antillana hubiera podido construir tres mil 646 viviendas adicionales o rehabilitar alrededor de siete mil 600, de acuerdo con el informe presentado por Cuba ante la Organización de las Naciones Unidas.
Hay ejemplos que parecen mostrar el empeño de la Casa Blanca en evitar el desarrollo constructivo del área a pesar de la incidencia de esas acciones negativas en la calidad de vida de la población.
El Grupo Industrial Gimac, encargado de producir y comercializar equipos, productos y servicios para la vivienda, debió comprar 58 contenedores de resina PVC en mercados lejanos con una diferencia en los costos de flete de 79 mil 344 dólares.
Esa cifra hubiera permitido producir 270 kilómetros de tuberías eléctricas para su utilización en la construcción de 10 mil viviendas mientras que la Empresa Comercializadora Imeco, por las mismas razones, pagó 15,3 millones de dólares adicionales en importaciones.
La empresa austriaca Huyck Wagner se vio impedida de vender paños tecnológicos para la producción de tejas de asbesto-cemento para la sustitución de las dañadas por eventos meteorológicos por ser subsidiaria del Grupo norteamericano Xenium, quien se lo prohibió.
Algo similar ocurrió a la firma Komatsu, de Brasil, al no poder suministrar equipos para obras de construcción mientras una operación para comprar compactadores a un proveedor europeo corrió la misma suerte ante la intransigencia de la matriz estadounidense.
Todo lo sucedido viene, además, a respaldar las acusaciones cubanas de la ausencia de real interés de la administración del presidente George W. Bush en prestar cualquier ayuda desinteresada a los damnificados por los devastadores huracanes.
Javier Rodriguez Roque

























































































