Chávez: nueva prueba en las urnas a cuatro años del referendo

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A cuatro años del referendo que ratificó el mandato presidencial de Hugo Chávez, la sociedad venezolana se alista hoy a otra prueba en las urnas con una importancia clave para el futuro del país.

En las elecciones regionales del próximo 23 de noviembre, los seguidores de Chávez pretenden repetir aquel triunfo del 15 de agosto de 2004, cuando el 60 por ciento de la población votó contra la intención opositora de revocar al mandatario.

La posibilidad del revocatorio quedó establecida en la Constitución de 1999, la cual posibilita la convocatoria con ese fin luego de cumplido la mitad del mandato de un funcionario de elección pública.

Tras el fracaso del golpe de Estado de 2002 y un paro empresarial 2002-2003, la oposición intentó sacar del poder a Chávez en 2004 con la utilización de la posibilidad constitucional, pero recibió una nueva derrota.

La efervescencia política y la participación popular en respaldo de Chávez es recordada hoy por algunos de los votantes como Edgar Contreras, quien entonces votó en el colegio José Martí del barrio capitalino Sarría.

Interrogado cuatro años después en horas tempranas en la Plaza Bolívar, Contreras afirma que fue “un orgullo” haber votado en el referendo y recuerda la gran afluencia de votantes “chavistas” motivados por la maniobra opositora.

Me levanté a las cinco, salí para el colegio electoral a las siete y sólo pude votar a las 11:15 pero estaba satisfecho porque lo hice “para revivir a mi presidente”.

Igualmente Julio Calderas, quien recuerda que se levantó ese día a las 06:00 horas con la diana, votó en el colegio Diego Lozada, en el barrio El Valle “para ratificar al comandante, por su patriotismo y por sus sentido bolivariano (de Simón Bolívar)”.

En las elecciones de noviembre se elegirán ahora 22 gobernadores, más de 300 alcaldes y miembros de los concejos legislativos regionales, en medio de una similar polarización de fuerzas políticas.

Como en 2004 las dos partes han planteado los comicios en términos claros: con Chávez o contra Chávez, pues aunque la votación no pone en juego el mandato presidencial si puede modificar el equilibrio político en término de autoridades.

En el referendo revocatorio el 59,09 por ciento de votantes sufragó por el “no” ante la opción de sacar del poder al presidente, y la oposición quedó con apenas el 40,63 por ciento, una proporción que no ha podido incrementar desde entonces.

Cuatro años después, el mandatario venezolano llamó a “pulverizar” a la oposición y ganar la mayoría de las gobernaciones y alcaldías para iniciar un nuevo período de profundización de los cambios.

Inspirados en su triunfo del pasado diciembre en un referendo que rechazó una reforma constitucional propuesta por Chávez, la oposición aspira a obtener regiones claves del país.

El presidente venezolano advirtió la importancia de evitar que se cumplan esas aspiraciones que buscan crear cabezas de playa para en 2009 iniciar una ofensiva y sacarlo del poder por cualquier medio antes del término de su mandato en 2013.

Los seguidores de Chávez, agrupados en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y partidos aliados, afirman que la derrota de diciembre pasado se debió a errores tácticos y no a la caída de popularidad del Chávez, lo cual demostrarán los próximos comicios.

Hoy, como cuatro años atrás, sin descartar preferencias personales por candidatos, el ejercicio sigue planteado en los mismos términos: seguir adelante con el proceso de cambios de proyección socialista o regresar a los esquemas neoliberales.

Las fuerzas políticas, de uno y otro lado, así lo reconocen y plantean cada vez con mayor claridad en la medida que se acerca el 23 de noviembre, fecha en la cual se pondrá a prueba una vez más el poder de convocatoria de Chávez y su propuesta socialista.

Miguel Lozano

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