Cuba: Huracanes y economía

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"Estamos gastando lo que tenemos y lo que no tenemos", había dicho hace unos días Raúl, en un encuentro con evacuados de la localidad camagüeyana de Santa Cruz del Sur, al comentar el devastador impacto sobre Cuba de tres huracanes en apenas dos meses.

El propio presidente cubano aseguraba que las pérdidas totales rondan los 10 mil millones de dólares, cifra que está muy cerca del 19 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Ya Gustav y Ike, que azotaron la isla entre el 30 de agosto y el nueve de septiembre, habían dejado más de ocho mil 600 millones en pérdidas, pero llegó Paloma ocho semanas después para batir varios municipios costeros del sur de las provincias de Camagüey y Las Tunas.

Gustav y Ike habían dejado su negativa huella en 35 municipios, a los que se suman otros 12 que, víctimas de meteoros anteriores, aún no han podido resolver sus problemas de viviendas destruidas o seriamente dañadas.

Los dos ciclones de un par de meses atrás destruyeron la tercera parte de los cultivos agrícolas del país y casi medio millón de viviendas, daños que tensaron aún más la ya precaria situación de la economía nacional.

En el caso de la engañosa Paloma, y para que se tenga una idea del gasto generado, basta saber que se evacuaron un millón 200 mil personas, las que se ubicaron en más de mil 400 albergues.

En esa operación de traslado, que funcionó con precisión de reloj suizo, se emplearon cerca de cuatro mil medios de transporte automotor y 13 trenes, así como casi medio millar de máquinas ingenieras y de comunicaciones.

Esa movilización, que permitió no perder ni una sola vida, significó una gran erogación en combustible, alimentos y sobre todo paralización productiva, pues algunas empresas del territorio amenazado tuvieron que cerrar y detener el trabajo.

Ciertamente es muy difícil cuantificar al detalle todas las pérdidas pero sin dudas las cifras dadas a conocer ofrecen una visión más o menos exacta de cuan duro ha sido el golpe recibido por el país en tan poco tiempo.

La vivienda ha sido el renglón más golpeado y el que, por supuesto, demorará más en recuperarse. No obstante, Raúl ya reveló que se hacen compras millonarias en equipamiento para reactivar la industria nacional de materiales de la construcción.

Para nadie es un secreto que las cosas no se resolverán de hoy para mañana, sino que tomará varios años volver a levantar todo lo que se ha perdido. Por suerte, hay voluntad política para la recuperación del país.

La economía nacional es la expresión máxima del esfuerzo productivo de los cubanos, por eso, tras el paso demoledor de estos huracanes y de los que de seguro vendrán, la única fórmula de crecimiento es trabajar, trabajar y trabajar. Sólo así se podrá romper el tenebroso lazo que ata a nuestra economía con los huracanes.

Raul Menchaca

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