
Ecuador: La burguesía apela a todo


En estos días tomó la posta la cúpula de la iglesia y reprodujo un discurso conocido: que la Constitución es “abortista”, que se instituye el matrimonio gay, que se afecta a la educación privada (es decir a sus negocios). Arregui, Ruiz Navas y su clan invocan al sentimiento religioso del pueblo para defender el status quo. No es raro aquello, siempre han estado al servicio de las clases dominantes, aunque se rasguen las vestiduras (es un decir nomás) aparentando defender a los más pobres.
Nebot echó al ruedo a su peón Joffre Campaña para pedir una inspección judicial de toda la documentación producida durante el trabajo de la Asamblea. Quieren comprobar que se ha metido contrabando en el texto final. Vil mañosería. Desde un inicio se opusieron a la Constituyente y, por lógica, estarían en contra de cualquier Constitución que rompa el esquema neoliberal, del que los socialcristianos son responsables directos.
Los que procuran no ser identificados como defensores del pasado neoliberal, bajan la bandera del No para ondear la del voto nulo. El efecto político es el mismo: restar apoyo al Sí. Saben que el pueblo votó contra ese pasado de corrupción y hambre, y saben que el No carece de respaldo suficiente para ganar. Son defensores vergonzantes del No, como acostumbran calificarlos algunos “analistas políticos”.
En una ocasión anterior dijimos que el torpedeo de la burguesía y el imperialismo apenas ha comenzado. Vendrá más a medida que entre en calor la campaña y se acerque la fecha del referéndum. La magnitud de tergiversaciones, mentiras y provocaciones crecerá y debemos estar advertidos y preparados.
La burguesía confía que una intensa campaña en los medios incidirá en una población que aún tiene poco conocimiento del real contenido de la nueva Constitución. La discusión paciente, el debate con los distintos sectores populares puede frenar la ofensiva burguesa y afirmar un movimiento que, desde la defensa de la nueva Constitución se convierta en fuerza de lucha directa en contra de las clases dominantes y el imperialismo, que en esta batalla arrincone a los enemigos del pueblo como parte del combate estratégico por la liberación social y nacional.
Vamos con el Sí, mas, como revolucionarios, sobre todo vamos a ganar la conciencia de nuestro pueblo para construir un ejército de luchadores por la revolución y el socialismo.

























































































