El pueblo apoya a Chávez en las nacionalizaciones


Miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) iniciaron desde este domingo una vigilia activa en las puertas de la planta de Cementos Mexicanos (CEMEX), ubicada en la ciudad de Guanta, al noroeste del estado Anzoátegui.
En la movilización participan además representantes de consejos comunales, sindicatos, reserva militar, ex trabajadores de la empresa, liderados todos por el aspirante del PSUV a la alcaldía del municipio portuario, Jonathan Marín, reportaron medios de prensa.
Marín indicó que esta tarde, estos y otros grupos comunitarios, realizarán una marcha hasta la planta cementera donde el ministro de Energía y Petróleo y presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Rafael Ramírez, formulará un discurso.
El aspirante a alcalde aplaudió la decisión del gobierno venezolano y recordó que la firma exige un pago de dos mil 800 millones de dólares por una factoría en mal estado estructural, al tiempo que ex obreros reclaman la cancelación de pasivos desde hace 15 años.
Por su lado, el secretario general del Sindicato de Trabajadores del Cemento de Anzoátegui (Sintracea), Oscar Rondón, garantizó la estabilidad laboral del personal y la productividad empresarial una vez que la compañía pase a la jurisdicción estatal.
Saludamos la nacionalización de esta industria, damos la bienvenida a la resolución del presidente Chávez y confiamos en la buena fe del gobierno central, reafirmó el líder gremial, al recordar que la planta tiene una nómina de unos 740 empleados.
Sin el control de nuestras corporaciones básicas no podemos hablar de socialismo en Venezuela. El rubro del cemento es tan importante como el sector alimentario, opinó Emiliano Urbano, integrante del Frente de Trabajadores Petroleros.
El primer mandatario nacional recordó la víspera en su programa Aló Presidente que el proceso de transferencia de propiedad concluye este 18 de agosto y, por ende, urge concretar un acuerdo con las compañías del sector Cemex, Lafarge y Holcim.
Chávez explicó que antes de la medianoche se darán los pasos finales para hacer efectiva la naturalización de la planta de acuerdo con lo establecido por la ley, y con vistas a constituir empresas mixtas en las que Venezuela manejará el 60 por ciento de las acciones.
Buscamos con esta medida, entre otros objetivos, relanzar con fuerza el plan nacional de viviendas y construcciones, y seguir acelerando el desarrollo del país, subrayó el gobernante.
Los detalles de las negociaciones con la mexicana Cemex, la suiza Holcim y la francesa Lafarge no trascendieron, y se conoce que de fallar las pláticas las trasnacionales serán expropiadas bajo el amparo de un decreto publicado el pasado 19 de junio.
Desde hace alrededor de dos años, las nacionalizaciones de industrias claves en el escenario nacional han sido piezas centrales en la agenda política de Chávez, quien defiende un programa al que llama Socialismo del Siglo XXI siempre a favor de las clases populares.
La apropiación de activos por parte del Estado extendió su influencia a sectores de primera línea en Venezuela como las telecomunicaciones, electricidad, alimentación, siderúrgica, y ahora producción de cemento.
El mes pasado, el estadista anunció además la compra del Banco de Venezuela, filial del grupo español Santander, entidad que planea convertir en una institución al servicio de las comunidades y de ciudadanos con menores recursos económicos.
Otro golpe contundente a los pilares de la economía capitalista en este país lo refrendó el Presidente en mayo pasado, cuando informó la nacionalización del lucrativo negocio del acero, simbolizado aquí por el consorcio con base en Luxemburgo Ternium S.A.
En esa ocasión, el jefe de Estado corroboró la expropiación de la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), subsidiaria de Ternium y la mayor productora del metal en la región andina y caribeña. El mismo día certificó un nuevo contrato para beneficio de miles de trabajadores.
Jorge V. Jaime
























































































