Ciberactivismo

El Ciberactivismo podría definirse como la lucha emprendida por los internautas contra la desinformación, o información torticeramente manipulada, de la que hacen gala, a nivel mundial, los gobiernos que nos gobiernan.

Internet, para su desgracia, nunca se dejará manipular. No, mientras quede un internauta fuera del presidio, que es donde ellos quisieran que estuviésemos. ¿Seremos capaces, algún día, de formalizar un partido político que lleve por bandera la grandeza de La Red?. Si eso se consiguiera, podríamos decir, por fin, que la política se ha adecentado, porque, hoy por hoy, la verdad es que cada vez apesta más.

La política está al servicio del capital. Nos gobiernan las multinacionales, los holding, los trust empresariales. Comemos transgénicos, porque así, la comida, paga derechos de autor, ya que el agricultor deberá comprar las semillas si quiere plantar de nuevo. Se les paga a los autores, pero no a los que libremente promocionan de forma gratuita su arte en la red. De esos no se preocupa ninguna ministra. Lo importante es que cobren las entidades de gestión de derechos, aplicando cánones y más cánones a todo lo que se pueda enchufar. Si luego, ese dinero, no llega nada más que a unos pocos, ya no es problema político, ni merece la atención de los dirigentes, que deberían preocuparse de que esas recaudaciones tuvieran un justo reparto, entre TODOS los autores. Se premia y protege el software de pago, tratando, por todos los medios, de que el software libre y gratuito, desaparezca. Esos desarrolladores de programas que permiten al usuario doméstico utilizar su creación de forma gratuita, para los políticos, no son autores. No merecen su atención.

La realidad es que, al igual que el modelo de gestión de estas entidades y de las discográficas, la política está obsoleta. El ciudadano puede informarse de lo que pasa a través de la Red. Y ellos lo saben. Saben que su forma de hacer política está tocando fondo. Y por eso tratan de legislar reprimiendo cada vez más los derechos de la ciudadanía. Si algún día, esa utopía que citaba al principio, sobre la posibilidad de que nazca un partido político basado en la libertad, el respeto, la solidaridad, el altruismo y la verdad, cualidades que en la Red abundan por doquier, podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que gobernaría con mayoría absoluta. Y me da la impresión de que los políticos ya han caído en ello y están aprovechándose del tiempo que les queda. En nuestras manos está el que ese tiempo no sea mucho.

Si este mundo tiene arreglo, la solución, pasa por Internet.

Juan J. García (Vampirillo)

Abril, 2005