
Alakrana: el secuestro de la verdad

Dicen que quieren agotar las vías diplomáticas, pero no dicen con quién se está negociando. ¿Vía diplomática con secuestradores? No será con diplomáticos somalíes, que nada tienen que ver con los piratas, digo yo, a no ser que el gobierno español nos revele lo contrario. Por lo tanto, deducimos que el gobierno miente. La cuestión es ¿por qué miente? ¿Le da vergüenza que se sepa la verdad?
Otros países, como EEUU o Francia, han optado por la intervención armada con un éxito más o menos aceptable. España es el único país europeo que ha optado por doblegarse a los delincuentes y pagar por una liberación, que se sepa. La Vicepresidenta en su día, no se atrevió a admitirlo públicamente, pero fue así. ¿Cuánto pagaron? Nunca se supo. La retórica cubría una vez más la huída de la vergüenza. Tampoco quisieron decir la verdad.
Como bien dice mi colega Nadia: las que están secuestradas son las palabras. Es la verdad.
Pero ese pago realizado con dinero público fue sin duda la razón por la que los secuestradores han vuelto a atacar barcos españoles. Reacción básica en este tipo de situaciones. Los americanos tienen un refrán: “dale leche a un ratón y después te pedirá galletas” ¿Es esa la vía diplomática que se está negociando hoy? ¿Buscan a quién pagar? ¿Están regateando la cantidad?
El rostro de la Ministra en la rueda de prensa, expresaba miedo. Si era una falsa preocupación ensayada ante un espejo para convencer al gran público, nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es que el asunto tiene un impacto social y político considerable, y resulta un plato suculento para los estrategas, de ahí que la oposición esté ya afilándose las uñas y saboreando la polémica que se avecina.
Los familiares, las esposas de los secuestrados, con toda la razón del mundo, piden a gritos que los políticos se pongan de acuerdo y dejen de jugar a la rentabilidad electoral con la vida de sus maridos, hasta ahí es lógico y moralmente indiscutible, pero otra de las cosas que solicitan es legalmente inviable; devolver a Somalia a los dos piratas detenidos en España.
De todos los conflictos similares de los últimos tiempos, éste es el más vergonzoso. Muestra la inutilidad del gobierno, la falta de un pan de choque, la incapacidad para resolver situaciones límite. Será que el gabinete de crisis está en crisis.
¿Volverán a pagar, con tal de no tener una mancha negra en el expediente? Con tal de no darle a la oposición un arma arrojadiza en elecciones generales. Será que no hay dinero con qué pagar, eso sí sería creíble.
El gobierno está más asustado por la reacción de la gente, por la opinión pública que por la vida de los secuestrados, al menos esa es la sensación general que dan los políticos. Por mi parte, veo con buenos ojos el dejar la fuerza bruta como último recurso, pero reconozco que ya no sé a qué hora debería aceptarse que el asunto ha sobrepasado la línea del último recurso.
La falta de acción, de reacción, solo está aumentando de forma exponencial el peligro de muerte de los secuestrados, contrariando las supuestas intenciones del gobierno. Por eso, la frase con la que la Vicepresidenta quiere jugar, me parece de una retórica insultante. Insultante aún más, para los familiares que denuncian flagrantes mentiras distribuidas en todos los medios de comunicación.
Como siempre, todo lo que se pone delante de la pantalla, es solo hipocresía, demagogia, falsedad. El clásico juego del escondite para con la prensa y los ciudadanos.
Todos deseamos que el conflicto acabe bien, pero si ocurriera cualquier desgracia, a estas alturas, tendríamos que señalar a la incompetencia como única culpable.
Ojalá pudiéramos encarcelar a la incompetencia.
Pablo Jato /WIP
























































































