
Cuidado, que Dios puede ser español


En las cloacas diseñadas por Ares, las ratas de Patxi López, entrenadas en la nueva y patética Televisión de aquella nación, continúan tramando todo tipo de triquiñuelas, para que el nacionalismo sea desterrado por siempre del alma de la ciudadanía, en un inútil esfuerzo por anular algo tan esencial para una inmensa parte de la población, como es la defensa de la identidad, de su lengua y cultura, ante la imposición, por las armas, del españolismo más asesino e inculto que se haya asentado en aquellos pagos desde tiempos inmemoriales.
Y es que, Ares y López, hermanados en las dudosas virtudes de la mediocridad y la violencia, el desprecio y la chulería borbónica, quieren ahora que los obispos, que al fin y al cabo son mensajeros de Dios, reconduzcan ese sentimiento de respeto a la idiosincrasia, en los confesionarios y altares, repartidos a lo largo y ancho de Euskal Herria, hacia otra senda más próxima a la España de Tortura y Pandereta, que tanto agrada en el despacho de Rubalcaba.
Ante la impotencia demostrada por sus aguerridos mercenarios, y como ya hiciera George W. Bush (cuya herencia ha guardado como un tesoro Barak Obama), se hace preciso que clamen al mismo Dios, para que desde el cielo declare que Euskadi es tan española, como honesto el Papa Benedicto XVI: algo imposible desde una óptica serena y objetiva.
El Vaticano, mancillado con la presencia en la jefatura del Estado, de ese sospechoso de todo tipo de delitos (desde homicidio, estafa, tráfico de drogas, lavado de dinero, etc.), ya ha comunicado a los fieles que el nuevo obispo de la bellísima Donosti será José Ignacio Murillo, nacido en esa villa, pero educado en el españolismo más rancio, sustituyendo a Juan María Uriarte, cuya edad, al parecer, no es del agrado del Espíritu Nacional, digo del Espíritu Santo, ya que ha cumplido 76 años.
Parece que con esa carga de vida a las espaldas, Dios abandona a sus servidores, diferenciándose de la política, donde Alberto Oliart, de 82 años, es elegido Director General de RTVE, seguramente porque ya ni ve la televisión, siguiendo el mandato que yo mismo asumí cuando entré en aquel medio: “Carlos, la tele esta ahí para currar en ella, pero jamás para verla”. Impecable aserto del que no desvelaré nunca la autoría.
El nuevo representante del Altísimo en San Sebastián, ha declarado en alguna ocasión que entre sus convicciones se encuentran “la defensa a ultranza de la vida y el uso de las nuevas tecnologías al servicio de la evangelización”. O sea, que va a por los defensores del derecho al aborto, con tanta avidez como el Papa por un cheque al portador, pero, además, lo hace desde su ordenador portátil, desde donde se comunica, vía e-mail, con el mismo Dios, del que ya se sospecha que es español, aunque parece ser que Bush tiene la convicción de que podría haberse nacionalizado norteamericano.
Al respecto, señalaré que los mercenarios del ejército USA en Irak, y sus colegas españoles en Afganistán, se defecan diariamente en su memoria, lo que aprovecha Berlusconi para salvarle de las heces, prometiéndole un guateque en condiciones cuando haya hueco en la agenda del delincuente italiano.
A los creyentes vascos, mi pésame. Dios les ha abandonado. Sin embargo, los fieles españoles están de enhorabuena. Dios es del Real Madrid, monárquico, españolista, antiabortista, juega a los dados, le importa tres pitos el Big Bang y reniega de la teoría de la evolución. Nadie duda de que aún conserva su carnet de SS: Ser Supremo.
¿En qué estabas pensando, infiel?
Carlos Tena

























































































