Un artículo de Gotzon Ybarra

Imagen de Carlos Tena

La afirmación del Ministro español de Interior, de Tortura y Pandereta como suele escribirse en la ONU, asegurando que se ha descabezado a la organización llamada SEGI, servía como nidal a la organización armada ETA, no deja de ser uno de los chistes más banales que se han contado en los últimos años.

Habida cuenta de que el pueblo vasco no va a abandonar jamás su exigencia de independencia y soberanía (que son lostemas más importantes a la hora de hablar de las propuestas de la izquierda abertzale), por la detención arbitraria de más de treinta jóvenes de aquella nacionalidad.

Los titulares del citado ministerio, a lo largo de la dictadura de Franco y su régimen posterior, se han pronunciado en este mismo sentido, sometiendo a la sociedad vasca a un un drama que ya dura más de medio siglo.

Que no se detiene ante el encarcelamiento de miles de ciudadanos, a quienes se les aplicaron, indefectiblemente, malos tratos, violencia e incluso desaparición forzosa, sin que el noble ideal independentista haya sufrido menoscabo, excepto en las filas del PNV, auténtico culpable de la situación actual en Euskal Herría, gobernada por dos partidos españolistas, manipuladores, racistas, clasistas y neoliberales.

El doctorado Humoris Causae cae sobre el descabezado Rubalcaba como una corona de heces, pero es no obstante el prólogo de una victoria final para el mundo abertzale, cuando comience a ponerse en marcha su última y más reciente propuesta política, territorio en el que el galardonado no sabe moverse, por la sencilla razón de que su concepto de la democracia nace de la violencia, de la imposición, del porrazo y de la represión en sesión continua.

Goztón Ybarra Larramendi

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