Los narcoespías en el Norte argentino

Imagen de Osmar Gomes da Silva

Los narcoespías de la DEA están en la provincia de Salta, en el noroeste de Argentina. El Gobierno provincial, en manos del abogado Juan Manuel Urtubey, estableció un acuerdo con el organismo de narcoespionaje norteamericano.

El Director Regional yanqui, Dirk Lamagno, celebró la posibilidad se poder operar con la venia oficial. La reunión oficial, la presidió el Secretario de Gobierno salteño, Maximiliano Troyano, cuyo apropiado apellido nos evoca al famoso caballo de madera, representado hoy por un organismo imperialista.

Del romero-menemismo al kirchnerismo

No parece casualidad que el Gobernador Urtubey haya elogiado reiteradamente al desaparecido ex gobernador de la provincia y fundador de uno de los clanes políticos, Roberto Romero, como "uno de los grandes hombres que dejó la historia". Otra cosa se dice en el libro del periodista Sergio Poma, "Salta, el Narcopoder", en el que se vincula directamente a este "prócer" con el narcotráfico y la denominada "trata de blancas".

Los servicios de inteligencia argentinos también tienen documentación sobre actividades mafiosas de Romero, y hasta la DEA desclasificó documentos en los que se dice que es "el mayor traficante de cocaína".

En Argentina, en 1998, la DEA desarrolló una campaña "educativa" en escuelas y jardines de infantes. Por esos días, con el auspicio del gobierno corrupto de Carlos Menem y su clan, los narcoespías dieron cursos de capacitación para oficiales de la Prefectura Naval de Argentina y del Uruguay. "Sagazmente", anunciaban que se produciría un incremento del tráfico y consumo de drogas en la Argentina.

En ese entonces, el Secretario de Lucha contra el Narcotráfico era un personaje acusado de vender muebles y objetos diversos que la dictadura genocida del general Jorge Videla le robaba a los desaparecidos en los años de plomo. El vicepresidente del gobierno de Menem era Juan Carlos Romero, el hijo del "narcoprócer", de quien Urtubey fue Secretario de Prensa cuando Romero gobernó Salta. Ahora, Urtubey es kirchnerista.

Salta y la estrategia

Salta tiene frontera con Bolivia, y precisamente en este país, a finales de agosto de este año, denunciaban a la DEA por espionaje y por pinchar teléfonos del Gobierno boliviano. Según la Agencia Boliviana de Noticias (ABI): "La DEA no cumplía con su tarea de contribuir al narcotráfico, con dar información de inteligencia a los organismos policiales porque sus acciones estaban destinadas al espionaje y a pinchar las llamadas telefónicas de las autoridades, en especial, del presidente Evo Morales cuando visitaba esta región, que es su bastión de lucha el trópico de Cochabamba."

Por tratarse de hechos que son públicamente concidos ¿debemos pensar que el Gobierno salteño se convierte en cómplice de las operaciones de la DEA en la región? El Gobierno salteño debería explicarle al país por qué es tan necesaria la presencia en su provincia de este organismo extranjero, sospechado de espionaje y narcotráfico y envuelto permanentemente en escándalos políticos.

"Donde hay producción y tráfico de drogas está la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA). Y donde está la DEA aumenta el tráfico y la producción de la droga. Parece casualidad, pero no lo es.", dice en un artículo el periodista de Radio Netherland Fernando Cabrera. Es vox populi que la DEA forma parte de los carteles de la droga y que realiza operaciones políticas financiadas con el dinero que el tráfico produce.

La DEA en México, a favor del corrupto gobierno de Felipe Calderón, actúa con total impunidad. A pesar de que lleva años actuando libremente, México continúa siendo el principal introductor de drogas duras a EEUU.

La DEA fue infiltrada por la CIA. Al respecto, es muy sustancioso este artículo de recomendable lectura publicado en Rebelión. Su presencia en Salta se relaciona directamente con los intereses que se juegan a futuro en Bolivia, Venezuela y la llamada Triple Frontera de Argentina, Brasil y Paraguay, un sitio estratégico, no sólo por la existencia del acuífero Guaraní.

Asimismo, con su presencia en Salta mantienen una base de operaciones muy próxima al Gobierno de Evo Morales -que los expulsara del país, tal como hizo el venezolano Hugo Chávez- y de zonas de producción y circulación de coca. Sumémosle las siete bases militares a disposición de los yanquis en Colombia y la posición dominante en Honduras, y veremos que se trata de un arco intervencionista que cruza la parte sur de nuestro continente de manera estratégica.

Puertas abiertas

A fines de abril de este año se llevó a cabo la Conferencia de Entrenamiento de la DEA en Argentina. El acto se realizó en Salta, en el lujoso hotel Alejandro I, y habló el embajador norteamericano. Se estaba estableciendo en Buenos Aires, Argentina, el Centro Regional para Información de Drogas en el Cono Sur.

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner firmó un convenio por el cual la Policía Federal va a ser el anfitrión de este "Centro" del narcoespionaje yanqui. La ubicación de los otros "centros regionales" nos puede dar una idea de lo exitosa que es la gestión de la DEA en materia de control del narcotráfico: Bogotá, Colombia; Ciudad de México, México; Santo Domingo, República Dominicana; Kabul, Afganistán; y Bangkok, Tailandia.

Es cada vez más desembozado el despliegue operativo norteamericano. La permisividad o complicidad de los gobiernos que autorizan el uso de bases militares o le abren las puertas a los narcoespías de la DEA sólo puede augurar más drogas, más violencia y más inestabilidad política a la región. Los pueblos tienen que estar alertas y movilizados para frenar la presencia imperial, porque no lo harán los gobiernos claudicantes.

Daniel C. Bilbao

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