ESCORPION BLANCO

Cuando caminas por esa senda que se asemeja a los linderos de los nichos en un cementerio pueblerino con lapidas partidas y flores marchitas, de igual forma sientes esos pasos en tu corazón y oídos cuando los oyes clamar en el camino, piden algo que ellos usaran para matarse de a pocos para consumirse a segundos, y se te presiona el corazón al saber que una vez fueron realmente personas comunes.
Muchos traen el escorpión maldito desde la calle, otros recién conocieron el mas profundo de los males cuando quisieron escapar de una depresión de una tristeza de un problema, pero murieron para siempre cuando lo probaron.
Venían con la culpa con la conciencia intranquila, con pesadillas de la calle y cuando le s pusieron el veneno no les quedo otra mas que absorberlo.
Que clase de reforma desean estas autoridades si nos introducen en el único lugar donde encontrar droga es lo mas fácil y común.
Nos convierten en guiñapos humanos porque no les interesa donde nos meterán, en el cementerio de vivos ingresan kilos y kilos de todas las clases de drogas, para una persona adicta no hay mejor cielo, para una persona que no lo es….es la perdición segura.
En esta prisión no existe la alegría, no existen las razones para decirle no al veneno al escorpión que tarde o temprano te inyectara su veneno.
Que vida tan espantosa es la que llevan estos seres porque humillados a cada instante, hacen lo que sea por unas monedas que salven su noche que les permitan estar endurecidos en sus cuerpos y mentes para así olvidar por unos instantes que son ya deshechos andantes.
Camino y tropiezo con ojos desorbitados que pelean por un encendedor mientras con un clavo oxidado raspan un tubo de metal que hace las veces de pipa, intentan sacar los pedacitos quemados de droga retrocedida, el concolon de la base de la droga que fumaron hace minutos, que los convierte en casi zombis por la noche entera, la droga mas barata del mundo y la mas adictiva y perjudicial, capaz de hacer que estas personas maten roben humillen por unas simples monedas para su veneno.
Muchos venden su propio cuerpo ya no les importa nada, solo esperan pasar unos minutos atontados por las mas desconocidas drogas, que espantosos olores despiden esas hierbas parecen malezas podridas que se queman igual que los corazones sin esperanzas de los que moran en este cementerio de droga.
El olor putrefacto que despiden ciertas drogas hace que uno imagine que están quemando deshechos del inodoro pero son hierbas, sustancias, drogas en todas sus clases mezcladas de maneras increíbles.
Si los ves en la noche agrupados todos pegados unos con otros todos fumando, inhalando, absorbiendo lo mas destructivo que un ser humano pudiera encontrar para hacerse daño a si mismo, se te asemejan a gallinazos moribundos con ojos en llamas, con mirada perdidaAl fin acabaron de raspar ya se puede ver los restos carbonizados de droga y algo mas, mezclados con pedacitos de clavo podrido y partículas brillantes del metal arañado, con ansiedad le aplican la llama del encendedor que se torna azul como el cielo que se ensombrece con nubes de humo que se elevan al lado de almas incandescentes perdidas y recluidas en el mundo perdido donde la droga reina donde las almas no conocen la rehabilitación.
Casi todos son personas en la flor de la vida, jóvenes que no han conocido un matrimonio, que no saben lo que es tener un hijo por quien luchar, otros han olvidado a su familia y solo la recuerdan para exigirles – que no pedirles- dinero comida ropa, cosas todo con tal revenderlo por un poco de veneno para destruir sus almas.
Los ves que muchas veces quieren escapar huir del veneno pero los han sentenciado a tanto tiempo, los han asesinado recluyéndolos en el peor lugar del mundo donde el vicio el veneno los ha atrapado destruyéndolos para siempre.
Sigues escuchándolos te ruegan por una moneda te ofrecen lo inofrecible, algunos se esfuerzan tanto que pueden conseguir el dinero que les permitiría dormir sobre un colchón, echarse un buen bocado al estomago y al alma, pero lo consumen en su vicio en apenas minutos, jamás se levantaran, no hay nada ni nadie que les tienda la mano y borre esas cicatrices en sus cuerpos y almas que causan día a día el veneno que suelen fumar.
La noche se ensombrece en Lurigancho, el cielo se opaca por el humo que se eleva curtido de almas desangrantes y maltrechas de cuerpos y sentimientos muertos de esperanzas destrozadas, los cuerpos contaminados de droga morirán pero jamás dejaran de humear esta maldita piedra de (coca retocedida) crack ,en estos los pálidos nichos del penal de Lima.
























































































