
Una experiencia personal


Hoy quiero alejarme un poco del tema político… hace años, cuando mozo recorría las montañas de mi patria… cuando el romanticismo de los veinte y tantos años me lanzó a una aventura temeraria… cuando la candidez de una juventud soñadora me hizo creer en una caterva de traidores que sólo buscaban su beneficio personal… creer en aquellos quienes cambiaron un túnel, o un cargo parlamentario, por la vida de aquellos quienes creímos e ellos… en fin cuando todo era nuevo en aquella vida que comenzaba y que hoy se nos termina… me tocó presenciar impotente como a la vera de un camino terminaba la vida de aquella combatiente campesina quien era mi camarada y amante compañera… triste experiencia, que me cambió y que me signó como hombre…
En aquel entonces estaba preparado… sabía que podía pasar… quienes vivíamos con la violencia encontrábamos una bala en el camino, había muerto el morocho Guerra de Coche, murió disparándole una foto a quien le devolvió una bala… murió el Chema con la anuencia “democrática” de su señor padre… Y tantos otros que murieron desconocidos quienes murieron en cualquier esquina de cualquier ciudad de Venezuela… a la vera de los caminos regados de vieja sangre libertaria… aquellos quienes fueron obligados a cavar su propia tumba para ser sembrados como conciencia de patria… lanzados de helicópteros como semillas de esperanza…
Era la Cuarta República los esbirros de la “bobocracia” adecopeyana no daban cuartel a la izquierda…
Sabíamos que podíamos morir… y a eso estábamos resignados… al ser yo mismo herido, luche huyendo hasta que me desvanecí… y no recuerdo el haber pensado en ningún momento con temor sobre la parca, solo en sobrevivir para seguir luchando… Si, en aquel entonces vi morir a Rosalía… y hoy, el recuerdo de esa india, es una brizna que el viento de la remembranza trae para mantener vivo su sacrificio… Han pasado los años… ocho lustros me separan de esa fecha, la bruma del recuerdo lejano hace aparecer irreal aquellos hechos…
Una nueva compañera… 38 años de matrimonio… los hijos, las nietas lejanas… los nietos por venir… una vejez para pasarla juntos que nos espera… toda una expectativa para nuestro último andar de inmediatez, tomados de la mano, con esa hermandad que da la convivencia… ella, mi mujer madre… yo su hombre padre… los hijos lejos, en su vida, los nietos en el alma… los dos solos en esa vida de lenta rapidez que vivimos los viejos… y hete acá que el destino nos tiene preparada una nueva batalla… ella la disputa… yo, de nuevo, sólo como espectador impotente de su lucha…
Un día una gripe… una gripe que era dengue o se convierte en él… que se complica… pulmones… corazón… entrañas… Enfermedad que la lleva a una fría sala de una terapia intensiva… un día… dos… otro más… ya van nueve… altas… bajas… Judith se mantiene… pelea… los médicos nos dan esperanzas… la paciencia se hace cada vez más corta… la pecunia se abate ante el frío mercantilismo de un gremio insensible…
Amigos, esta batalla no la se pelear… no tengo armas en mis manos… mi pluma (teclas) única arma que uso en estos tiempos no me sirve de nada… dependo de otros… de unos médicos fríos que creen en la vida como en el funcionabilidad de algo… médicos que aman la profesión por la posibilidad de ésta de producirles dinero… “profesionales” a quienes no le importan nuestros sueños de viejo… nuestro futuro de amantes hermanos… para ellos somos simples cifras… tensión… latidos… pips… oxígeno… y quien sabe cuantas más… cifras en función de vida que para ellos es la funcionamiento del motor de un vehículo llamado cuerpo…
Amigos, camaradas, hermanos… o simplemente a ti que ahora me lees… yo no sé rezar… no creo en hacerlo… Mi ruego es para ti… si crees… eleva, por mi, una oración para ella…
A los otros, a quienes creen lo que yo creo… su apoyo me basta… lo otro es un porsiacaso.
Gracias, en verdad gracias…
JotaDobleVe
























































































