La Nueva Izquierda latinoamericana: La esperanza y sus retos.


En los últimos años, los movimientos y partidos de izquierda han emergido en América Latina con un impulso sin precedentes en la historia reciente de la región. Han surgido porque han cambiado los viejos esquemas comunistas para mutar a movimientos socialistas modernos, aunque diferentes entre si, son un indicador de la situación actual.
La señal más visible de esta transformación política social son las victorias electorales de candidatos presidenciales de izquierda o centro-izquierda en cinco países: Hugo Chávez en Venezuela (1998) quien es el principal crítico de los Estados Unidos, su imperialismo y afán por intervenir política, económica y socialmente en la zona; Ricardo Lagos en Chile (1999); Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil (2002); Néstor Kichner en Argentina (2003) y Tabaré Vázquez, en Uruguay (2004).
Victorias que podrían repetirse en las próximas presidenciales de países como México en donde Manuel López Obrador lleva una ventaja clara, según nuevas encuestas, a los candidatos de los otros partidos políticos el PRI y el PAN quienes cometieron un error al tratar de incriminar a AMLO, como se le conoce en los círculos capitalinos, y que en lugar de perjudicarlo le dieron mayor impulso al poner en peligro la naciente democracia mexicana.
También Perú amenaza con girar a la izquierda después de los tragos amargos que han tenido que pasar. La izquierda se ha expresado también de forma decisiva en las calles, a través de nuevos movimientos sociales, capaces, en algunos casos, de tirar a los gobiernos como en Ecuador, Argentina y Bolivia.
La gente está cansada de las promesas de progreso de sus antiguos gobernantes quienes pedían sacrificio mientras pactaban con el diablo para sacar de la pobreza a sus habitantes. Poco cambió. Por ejemplo el caso de Bolivia que se acaba de ver sumido en una crisis nacional que peligrosamente revolvió a la población, en parte comandados por el líder cocalero Evo Morales, bastión indígena de izquierda.
A la mayoría de la población indígena se le prometió que el país saldría adelante llevado de la mano de los tres partidos políticos existentes, uno de ellos de izquierda.
Pero las promesas nunca se han capitalizado lo que provocó el decontento que perfila hacia la elección de una izquierda que nacionalice los recursos naturales para que los dividendos se queden en el pueblo, como en el caso venezolano de Hugo Chavéz, quien por cierto ha negado tener algo que ver con el conflicto boliviano como lo acusan los USA.
Chavez ha procurado destinar parte de las ganancias del petroleo a los sectores marginados, mientras ha limitado a las clases sociales acomodadas quienes piden su dimisión a gritos.
Chavez sería el más extremista de la región acercándose demasiado a China, pero por otro lado dejando grandes inversiones de países extranjeros llegar a su país. Eso es parte de la nueva izquierda latinoamericana, una izquierda más moderada que le ha permitido subir al poder a través de la elección popular. Una izquierda que gusta de negociar.
Es lo que el presidente uruguayo Tabaré Vázquez ha calificado como una "revolución cautelosa", por la vía del "consenso". Por supuesto, Cuba sigue siendo el punto de partida y la referencia principal de la izquierda, pero, en general, se halla cada vez más extendida la convicción de que el modelo cubano ya no funciona y que es una rémora del pasado y que ahora sólo funciona como piedra en el zapato de los Estados Unidos.
Como a algunos analistas políticos les gusta repetir "la izquierda latinoamericana ya no es lo que era". Así los partidos comunistas ya no tienen liderazgo en los nuevos sistemas políticos, ahora se escucha más a la gente y se ha hecho menos radical.
Desde la caida del muro de Berlín, la izquierda latinoamericana ha tenido que autorevisarse y cambiar con los tiempos, siendo más accesible al pueblo que ya está harto de las propuestas económicas que se dieron en los ochentas y que dejaron sumida en la pobreza a la gente del campo, se calcula que el 40% de los latinoamericanos son afectados por la pobreza.
La izquierda latina se encamina cada más hacia una social democracia al estilo europeo y alejándose de la retórica convenenciera de Washington y sus bancos internacionales que exigían políticas de disciplina presupuestaria, privatizaciones, desregularizaciones, etcéteras que castigaban a la población. Vender la patria a cambio de mijagas.
Tal vez ahora la preocupación que enfrenta la nueva izquierda latinoamericana es el consenso y la afinidad entre los diferentes líderes y movimientos, ya que los hay bastante diversos. El otro contratiempo es la lucha contra la corrupción que siempre ha minado el progreso de nuestros países.
Sin embargo, podemos reconocer algunos puntos en común de los nuevos mandatarios de nuestro continente.
1.- un compromiso con políticas que promuevan la justicia social, una repartición más equitativa de los bienes y la riqueza (una de las iniciativas más conocidas es el programa Hambre Cero del Gobierno Lula)
2.- una preocupación por la soberanía nacional, que incluye un interés por controlar la explotación de los recursos naturales del país sobretodo petróleo y gas. La nacionalización sería lo idoneo al estilo Lázaro Cárdenas en México.
3.- Un interés en impulsar iniciativas de cooperación y acción exterior conjuntas, tanto de índole política, social, económica e incluso militar. Por ejemplo, el fortalecimiento de Mercosur o estrategias comunes para negociaciones con los organismos financieros internacionales, el sueño bolivariano que tanto promueve Chavez.
4.- El crecimiento de un sentimiento anti estadounidense imperialista que es alimentado a través de la educación y las críticas de los líderes como Chavez y Lula a las políticas gringas y las críticas a las políticas chupa sangre de las trasnacionales de Kirchner y Vasquez, que además de apuntar que vacían los países de recursos los envenenan y los contaminan tanto con sustancias tóxicas como con ideas de necesidades mercadológicas falsas. Otro ejemplo es el revés sufrido en la presidencia de la OEA en donde el cadidato gringo tuvo que dejar su anhelo por el chileno de tendencias contrarias.
El desafío que enfrenta la izquierda contemporánea es la consolidación, la unión y la resistencia de los embates neoliberales y comerciales. La independencia de los pueblos está en juego, veamos si la nueva izquierda latinaomericana responde a las exigencias.
























































































