Entrevista con Jose Luis Guerin

Para mí una mirada, es más importante que la guerra en Irak

El mundo se deshace y yo hago este tipo de películas, si me lo planteé en el rodaje. No es eso, sino solo hablar de que una mirada de un chico en un café de Estrasburgo es todavía importante.

Entrevista con Jose Luis Guerin, director del filme En la Ciudad de Sylvia e invitado especial del Festival Internacional de Cine de Vancouver.

¿Paseaste por Vancouver?, es la primera pregunta que le hago a José Luis Guerin, “me pase toda la tarde haciendo una película de un viejo en silla de ruedas, adicto a heroína, grabe sus gestos por horas, era espectacular”. Esa fue su cita turística con Vancouver, en la calle Hastings. Pero este hombre tan complejo ha hecho un trabajo cinematográfico tan sencillo que resulta difícil de entender, En la Ciudad de Sylvia, muestra a un joven buscando a una chica que conoció hace seis años en esta ciudad que pudiera ser cualquier en Europa, pero siendo Estrasburgo se habla en francé,s la única línea de cinco minutos que tiene cinta, todo lo demás son escenas de miradas, de bicicletas, de tranvías, de gente.

La entrevista la hicimos un día antes de que Guerin partiera a Nueva York para mostrar su cinta en el festival de esa ciudad, un mes antes ya había participado en la emblemática muestra de Venecia siendo el único representante español en el certamen. Por cuestiones de logística la entrevista se realizó en francés (Guerin no habla ingles y por el corto tiempo tuve que compartir la entrevista con un colega que no hablaba español), el francés tan bueno de Guerin después lo entendí, en la época de Franco viajar a Paris era la única forma de ver películas prohibidas en el franquismo.

En tu película hay un personaje que me llama mucho la atención, el africano, obviamente sin papeles, que vende encendedores y sombreros por la calle. Esta imagen es posiblemente la más común en la Europa contemporánea, pero este que tu muestras específicamente usa una sombrilla que está en venta, con el símbolo de la Unión Europea.

¿Usaste esta imagen con tinte político?, sabiendo que la UE no permite a estos africanos vivir legalmente en el territorio, pero este personaje vende el producto que le niega un lugar.

Yo lo primero que hago cuando filmo es salir a la calle y abrirme a lo que me da el lugar. Si el lugar me da un africano como este, pues allí esta, la interacción con la calle para mí es muy importante. Yo creo que ante todo el símbolo de la Unión Europea que utiliza el africano representa una ironía, más que una imagen política, la ironía de que Europa no lo acepta y el utiliza de todas maneras ese símbolo sin ser europeo. Para mí la percepción social y política no tiene que ser explicita sino implícita, no hay que filmar la política, hay que filmar políticamente.

¿Entonces tú te dejas llevar por lo que la calle te da?

Sí, claro y, en gran medida. Si yo tengo escrito un guion diciendo que la escena es en un día asoleado y el día de la filmación hay nubes, yo filmo de todos modos y veo como puedo aprovechar eso, otro director no lo haría, y así es en el espacio público, hoy el espacio público europeo, que es muy diferente al de aquí, es muy homogéneo, los africanos vendiendo encendedores y discos, los rumanos tocando el acordeón y los pakistaníes vendiendo rosas es una imagen de la calle hoy en Europa y yo utilizo eso, para mí la calle es muy importante.

Hay directores que dicen “yo nunca filmaría con perros o niños, porque no se pueden controlar”, para mi es diferente, el cine en gran parte es azar, y esa confrontación es muy interesante, entre el control que tienes de tu trabajo y el azar que también influye y esta allí.

Después de que termino su película usted hablo con el público, pero mucha gente dejó la sala antes de que usted hablara y usted mismo mencionó que con lastima vio que esa gente no se dio la oportunidad de escuchar al director para entender el trabajo. ¿Considera usted que su cine no es apto para el espectador medio sino para otro grupo más elevado?

Soy incapaz de pensar eso, para mí el espectador es tan inteligente e importante como yo. Pero cuando yo he hablado con gente que trabaja en la televisión me dicen que les gusta mucho mi trabajo y que ellos son tan inteligentes como yo pero que el público es el idiota.

Para mí la única opción políticamente correcta en el cine es de pensar a la inversa, igualarme con el espectador, es lo único que puedo pensar, que el espectador es tan inteligente como yo, pero luego hay que hacer la diferencia entre el espectador y el consumidor.

El consumidor esta invocado y obligado a consumir, en la televisión hay manipulación del publico sin participación, para mí el cine moderno es la unión y el camino lateral con el espectador y su responsabilidad es mayor por el espacio de opinión y de mirar que es muy importante. El cine es sin duda un medio de comunicación, donde el espectador puede pasar a ser un corealizador de la cinta.

Este festival tiene por primera vez una sección dedicada al cambio climático. La cinta de Bryan de Palma, Redacted, que como la suya se presento en la muestra de Venecia, entra en el conflicto iraquí al dejar al descubierto la violación de una niña de catorce años por tropas estadounidenses.

Pero su trabajo solo nos muestra una mirada de un joven en busca de una chica. En un mundo donde hoy mismo un genocidio se está cuajando es Sudan y con conflictos como el de medio oriente, ¿todavía vale la pena mostrar una mirada?

El mundo se deshace y yo hago este tipo de películas, si me lo planteé en el rodaje. No es eso, sino solo hablar de que una mirada de un chico en un café de Estrasburgo es todavía importante.

No es importante si es en Estrasburgo, sino si somos capaces de ver a un chico que mira a una chica es importante, mas importante que la guerra en Irak, porque es el inicio del mundo, cuando alguien mira a alguien se enamora, allí empieza una historia de amor. Es un problema grande pensar en lo que la gente cree que es importante o no, pero para mí es importante.

Cuando yo tenía catorce años en España vivía con Franco y era una mierda, todas las películas que se prohibían en mi país las tenía que ir a ver a Paris, pero eso no era tan importante, para mí era aun mas importante ver a las chicas y sus gestos, es así como empecé a filmar con una pequeña cámara de ocho milímetros grabando los gestos de las chicas. Para mí eso es lo importante.

¿Por qué hacer una película tan sencilla?

La sencillez la hace compleja, no sabemos nada de nadie, de donde se está, en que ciudad, que hace el actor principal, si vive allí, si ha vivido allí, si trabaja, estudia, no sabemos nada, y de eso que es tan sencillo, viene lo que es extremadamente complejo, no hay trama, no hay nada de donde tomar antecedentes. Eso lo hace tan complejo.

Christian Sida

Viejoblues, un espacio libre ∆