Elecciones en Cuba: Elegir el merito

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Ese suceso participativo, que tiene una magnitud no vista en otras fronteras, hace que las elecciones sean aquí una verdadera muestra de democracia, entendida en el mas amplio concepto de "gobierno del pueblo y para el pueblo

Más de 37 000 personas fueron nominadas como delegados de base en las más de 50 000 asambleas vecinales realizadas en todo el país y en las que participaron unos siete millones de cubanos.

En estas elecciones se avizora una gran renovación de los parlamentos municipales, pues solo menos de la cuarta parte de los propuestos son actuales delegados, una señal de los vientos transformadores que baten en la Isla.

Para garantizar el éxito de los comicios, desde el lunes último se exponen en sitios públicos las biografías y fotos de los candidatos, que de acuerdo con la Ley Electoral, son al menos dos por cada una de las 15 236 circunscripciones en que está dividido el país.

La exposición pública de las biografías, además de ofrecer transparencia a un proceso en el que es el pueblo el que propone, nomina y elige, permite que los electores tengan una idea más exacta de la trayectoria y capacidad de candidatos para "escoger por el mérito", un novedoso concepto, que es piedra angular de la sui géneris democracia cubana.

Y es que uno de los elementos más importantes del sistema electoral cubano es precisamente la diáfana y abierta relación que se establece entre el delegado y sus electores.

Por eso es que recientemente el presidente de la Asamblea Nacional (parlamento), Ricardo Alarcón decía que "al delegado de la circunscripción debemos verlo como un dirigente político, capaz de organizar a la comunidad y de discutir ante las administraciones".

Para Alarcón ningún burócrata tiene derecho a ignorar el papel del delegado, pues "detrás de él está el pueblo, están millones de ciudadanos que proponen a miles de candidatos.

"El delegado desempeña un papel crucial en la resistencia y debe contar con el respaldo de todos", aseveró Alarcón, quien insistió en que todas las gestiones debe hacerlas el delegado o la delegada con ese respaldo popular.

En el proceso electoral cubano intervienen desde los mayores de 16 años de edad, que aportan la experiencia acumulada en otros comicios, hasta los niños, que custodian las urnas en cada sufragio.

Ese suceso participativo, que tiene una magnitud no vista en otras fronteras, hace que las elecciones sean aquí una verdadera muestra de democracia, entendida en el mas amplio concepto de "gobierno del pueblo y para el pueblo".

Este nuevo modelo democrático, que muchos satanizan sin ni siquiera conocer, ha tenido ya tres décadas de prueba y hasta ahora ha salido ileso en el empeño de escoger a los mejores para representar al poder estatal en la base y en toda la Nación.

Raul Menchaca

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