Plan Estados Unidos

 
Estados Unidos debería de empezar por  un plan en casa, pero este país de lo que menos se ocupa es de reducir su demanda interna. Estados Unidos es el país con mayor índice de consumo de estupefacientes en el mundo, pero parece que no se ha dado cuenta.

México y Colombia: ¿de qué son los culpables?; ¿de tener un vecino enfermo de poder y de ceguera?

Felipe Calderón sigue los pasos de Álvaro Uribe, y George Bush todo lo complementa.
 
Quinientos millones de dólares es la cifra que el presidente estadounidense pidió hace un par de semanas al congreso de su país para arrancar lo que sería el denominado “plan Mérida” (la diplomacia como siempre negó utilizar su verdadero nombre para usos oficiales: “plan México”). Este ambicioso plan que seguiría al ya tan famoso plan Colombia, que comenzó en este país hace diez años con 5.000 millones de dólares gastados.  

El Plan México daría al país durante tres años helicópteros, sistemas de comunicación y formación, entre otras cosas; pero claro que el éxito no va incluido.

El Plan Colombia ha tenido un fracaso que no vislumbra mejorar, y en Afganistán, tierra gobernada desde las oficinas en Washington, la recuperación de la producción de opio está en su apogeo, en este país que es uno de los mayores frentes antiterroristas de la administración Bush.

Si en  un Afganistán en plena ocupación militar el opio no para de circular, ¿no se entiende que el problema no es la producción, sino los consumidores?

Estados Unidos debería de empezar por  un plan en casa, pero este país de lo que menos se ocupa es de reducir su demanda interna. Estados Unidos es el país con mayor índice de consumo de estupefacientes en el mundo, pero parece que no se ha dado cuenta.

Volteemos los planes.

¿Por qué no George Bush le pide a su congreso equipo para atender a los drogadictos en su país que quieran rehabilitarse; o por qué no pide más dinero para clases extras en sus escuelas para alertar acerca de los problemas con la adicción a las drogas?

¿Por qué no Felipe Calderón y Álvaro Uribe piden dinero a sus congresos para mandar profesionales a los Estados Unidos y educar a la gente para luchar en contra de las adicciones; porque no en Sudamérica se estable el “Plan Estados Unidos” para dar a ese país lecciones en la materia anti droga, de cómo ayudar a sus adolescentes a no entrar en ese mundo?

¿Por qué no volteamos los planes? ¿Quienes son los malos: los que la compran o los que la venden? ¿O tan malos son los unos como los otros?

¿Cuál es el plan de los Estados Unidos?
 
A los latinoamericanos nos prometen ayuda, que juntos podremos detener el uso de drogas. Pero en casa nada pasa, las drogas ilícitas se utilizan como siempre, y a los países del sur se les tacha de narco estados.
 
¿Y ellos que son, los vulnerables de la película?

Christian Sida

Viejoblues, un espacio libre ∆