Melisa Patiño si es terrorista

Imagen de Cristina Castello


“Ya va a venir el día…” César Vallejo

No, amigos míos, qué craso error: esa muchacha de 20 años, poeta o poetisa, comunicadora social, persona honrada, sana y buena, alumna de nuestro entrañable San Marcos (¡qué horror¡) en una sociedad y para un Gobierno espurios es, “sin dudas ni murmuraciones”, una terrorista.

¿Recién se enteran, queridos camaradas, que la poesía da terror a los sátrapas, a los cipayos, a los vendepatrias, a los genocidas?. ¿No conocen la lista de todos los alarifes del verbo, de los amantes de la paz de las metáforas, de los sortilegios del canto que han sido confinados en las sentinas de regímenes como el que padecemos, y que han muerto sin morir porque por ellos vivimos?

¿No han oído hablar de Jristo Botev, de Nikola Vaptzárov, de César Vallejo, de Marcos Ana, de Nazim Hikmet, de Melgar, de José Martí, de Carlos Oquendo de Amat, de Javier Heraud, de Edgardo Tello, de Leonel Rugama, de Roque Dalton, de Rodolfo Walsh, Gustavo Valcárcel, Juan Gonzalo Rose, entre tantos otros?

Existe una incompatibilidad fundamental entre gobiernos títeres, vampiros de sus pueblos, proxenetas de la dignidad nacional, y esa aura impoluta que los poetas tienen para honra y blasón de la especie humana.

El sátrapa siente que su poder deleznable es más deleznable aún para el ojo zahorí del poeta, porque sabe que éste, como el niño del inmortal cuento clásico, es el único que podrá ver la carquienta desnudez que se esconde detrás del manto de armiño de su demagogia y su estulticia a toda prueba.

El Gobierno de Perú, que lo sepa el mundo entero, con su vesánica y descarada y desvergonzada sumisión al “Norte revuelto y brutal que nos desprecia” (Martí dixit), ha comenzado la depredación –mejor dicho continúa con ella- de sus valores culturales más esclarecidos (antier fue el ominoso “convenio” con la Universidad de Yale, denunciado por el gran arqueólogo nacional Luis Lumbreras).

La reserva moral y espiritual, de este modo, son incompatibles con la subsistencia de un Régimen que tiene la iniquidad por enseña, la impudicia por logotipo y el crimen contra el pueblo por gonfalón.

¡Cómo él, pues, no va a considerar “terrorista” a Melisa y a todos los que creen en la verdad, el bien y la belleza!

Un Gobierno que dice ¡vade retro! al ALBA es porque es plenamente consecuente con sus siniestras oscuridades patibularias.

WINSTON ORRILLO, LIMA PERÚ, marzo, 2008

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