Mas victimas. Torturas

Esta claro que la democracia funciona, aquí y ahora como te dijo el juez, así. Uno es culpable hasta que no demuestre su inocencia y si ha nacido vasco será culpable solo por el hecho de ser vasco, joven y desdiente

Llevaba apenas unas horas en la cama, aquel día se había acostado cansada y nerviosa lo que motivo que tardases un poco mas en quedar dormida, casi podríamos decir que habías cogido el primer sueño y este era tan profundo que no oíste sus golpes en la puerta, en la noche, tampoco oíste a tu ama cuando trato de oponer su cuerpo a su avance hacia ti y solo el zarandear de sus grandes manos logro despertar tus sueños.

La rápida respuesta de vecinos y demás miembros de la familia, tu amoña y tu hermano, les hizo retroceder un poco en sus maneras. Te dejaron vestir en presencia de una pikola y esposaron sus pequeñas muñecas blancas con unas esposas que amenazaban escaparse de ellas de puro grandes y pesadas que eran.

Te obligaron a mirar hacia la pared mientras registraban tus secretos, tiraban de tus ropas y se reían de tus recuerdos. Les oías hurgar entre todos ellos, ropas, secretos y recuerdos y hablar quedo cuando algo les llamaba la atencion. Tú continuabas aplastada contra esa pared que nunca pensaste pudiese estar tan fría, ni ser tan dura.

Te llevaron a la fuerza, podrían haberte invitado a seguirles pero prefirieron hacerlo a la fuerza. Era parte de la escenificación que les habían enseñado y de la que eran maestros.

Oíste a tu ama y a tu amoña gritarles y llamarles cobardes, temiste por ellas y por tu hermano al que no oías y pensante que se lo habían llevado también, igual que a ti a la fuerza y esposado.

Al bajar las escaleras te precedieron y fueron cerrando y golpeando las puertas de quienes quisieron verte y sonreírte, oíste como amenazaban y incluso creíste percibir un golpe al que siguió un grito y unas lagrimas detrás de la puerta cerrada que tapaba un verde armario cubierto de negro casco, negras armas y negras botas. La noche era negra en aquella escalera que tantas veces habías recorrido.

En la calle se habían reunido, alejados por un sinfín de verdes todoterrenos y guardias civiles armados hasta los dientes, vecinos y conocidos que rompieron aplaudir y gritar tu nombre cuando te vieron entre aquellos que te llevaban encapuchada y a volandas. Una mueca que quiso ser una sonrisa se dibujo en tu rostro asustado y oculto.

Hasta aquí la crónica es tan sencilla como repetida, es tan habitual como cobarde. Siempre al anochecer, siempre armados, siempre a la fuerza, siempre amenazantes y casi siempre sin mostrar o justificar las detenciones y/o los registros.

Si quiere ver la orden de detención o la orden de registro pídanla mañana en el juzgado o en el cartelillo mas próximo. Si quieren llamar a su abogado o a los testigos que quieran háganlo pero aquí no va a entrar ni dios.

Te desnudaron, te golpearon, te hicieron la bolsa, te manosearon, te gritaron, te volvieron hacer la bolsa, te aseguraron que eran de tu hermano los gritos que te llegaban, te obligaron a beber aguas nauseabundas, te obligaron hacer miles de flexiones, te fueron recorriendo con descargas y electrodos, pusieron sus pistolas en tu sien y su sexo cerca de ti entre risas y amenazas de violación, te manosearon, te golpearon, te gritaron y se reían, se reían, se reían. Los gritos de tu hermano eran lo único que rompía y acallaba el sonido de esas risas que taladraban tus sienes.

Al final firmaste una declaración con todo lo que ellos quisieron poner, la firmaste y hubieses añadido cuanto te hubiesen dictado si con ello hubieses podido terminar antes con tus gritos y los gritos de tu hermano.

El tiempo restante, entre la firma y tu paso por la Audiencia, lo pasaste agazapada en un rincón de la celda de la que nadie quiso limpiar tus propias miserias.

Tu paso por la Audiencia Nacional fue dantesco, siempre acompañada de guardias civiles que tu creías podían ser los que te habían torturado y que te recordaban que podían volver a llevarte con ellos si te desdecías, sin una sola sonrisa que te hiciese sentirte humana, frente a un juez que te amenazaba cada vez que intentabas denunciar que habías sido objeto de torturas y que esa declaración que tenia entre sus manos había sido forzada por ellas, que te la habían dictado y arrancado desde la incomunicación, con la bolsa y los electrodos, con los gritos de tu hermano y sus amenazas de violación.

Algo debió ver en tus ojos rojos cuando considero que una fianza era mas que suficiente para tenerte controlada, que los hechos denunciados y firmados no eran suficientes para decretar prisión, que tal y como estaban enunciados iban a ser muy difíciles de probar y justificar. Algo debió ver en tu maltrecho cuerpo cuando volvió amenazarte con llevarte ante los tribunales si volvías a denunciar que habías sido objeto de torturas y malos tratos, que aquí y ahora, en democracia, nadie tortura a nadie, que la tortura esta prohibida.

Pasaron muchas noches y fueron necesarias otras muchas pastillas para que volvieses a recuperar el sueño, tu habitación nunca volvió a recuperar ese espacio intimo que antaño tuvo, todavía no has recuperado parte de los pequeños recuerdos que antes la amueblaban y desapareció con ellos. Pasaron muchas noches y muchos días antes de recuperar tu sonrisa.

Aquella noche se llevaron a otros amigos que no tuvieron la consideración del juez en cuanto a la libertad provisional, el trato según sus propias denuncias fue el mismo o parecido, y hoy siguen en prisión esperando un juicio en el que no sabes que pintas tú, de que se te acusa, porque te detuvieron, porque te torturaron y porque tuviste que pagar esa fianza.

Esta claro que la democracia funciona, aquí y ahora como te dijo el juez, así. Uno es culpable hasta que no demuestre su inocencia y si ha nacido vasco será culpable solo por el hecho de ser vasco, joven y desdiente.

La ley 32/1999 en la que se va apoyar la Ponencia sobre las Victimas del ejecutivo vasco y según su presidente Iñigo Urkullu define victima como aquellas que han sido objeto de actos de terrorismo y estos son hechos perpetrados por persona o personas integradas en bandas o grupos armados o que actuaran con la finalidad de alterar gravemente la paz y la seguridad ciudadana.

La ley esta firmada por Aznar y lo único que hace es fijar cuantías económicas para un tipo de victimas, un tipo de victimas del terrorismo tal y como ellos lo definen y limitan. Las bandas armadas o los actos de terrorismo fueron la mejor de sus razones a la hora de aplastar los Derechos Humanos, Fundamentales o Individuales del pueblo y de sus ciudadanos.

Iñigo Urkullu también quiere delimitar quien tiene label de victima o quien, como en el caso de las torturas, puede verse frente a la justicia si continua reclamando para si el respeto a los Derechos Humanos y el castigo de aquellos que, desde sus puestos privilegiados del poder, continúan aportando la sin razón a este conflicto político que alargan por intereses personales o partidistas.

No es de extrañar que el final de la polémica zanjada a la forma y manera del PNV haya recibido los aplausos y parabienes de quienes tanto tienen que ocultar en la denuncia de todas las victimas.

2005.11.23 Intxaurrondo (Euskal Herria)

Viejoblues, un espacio libre