Declaracion sobre el dia internacional de la mujer trabajadora

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El 8 de marzo viene a recordar la situación en que se encuentra la inmensa mayoría de la humanidad, aquella que nace con la condición femenina, cuyas condiciones de vida y trabajo se agravan día a día bajo un sistema basado en la explotación de unos seres humanos por otros y en la opresión de las mujeres.

A medida que el capitalismo global enseña su cara más agresiva, se pone en evidencia que las principales víctimas de las guerras, el saqueo de los países pobres y las políticas del capitalismo son las mujeres trabajadoras, que ven como el paro se ceba en ellas, se deterioran sus salarios, si los tienen, y empeoran sus condiciones laborales.

En pleno siglo XXI tenemos que soportar aún una mayor incidencia del desempleo, salarios más bajos por el mismo trabajo, una precariedad mucho mayor que la de los varones, acoso laboral si nos quedamos embarazadas y situaciones de abuso, incluido el acoso sexual, difícilmente denunciables cuando hacerlo supone perder los medios de vida.

La sobreexplotación de la mano de obra femenina hace que la conciliación de la vida laboral y familiar sea una simple declaración bienintencionada. La doble jornada sigue siendo una realidad, al igual que la pervivencia de los valores machistas en todos los ámbitos de la sociedad y de la escuela.

La reducción de la jornada laboral, tanto para varones como para mujeres, medida que realmente posibilitaría avanzar en este terreno, ha sido descartada no sólo por la derecha, sino también por las fuerzas socialdemócratas.

El agravamiento de la crisis económica capitalista tiene repercusiones especialmente graves sobre un modelo económico trasnochado y dependiente como el canario. También son las mujeres canarias las principales víctimas de la quiebra del sistema económico colonial, cuyas graves repercusiones soportan en primera línea.

La ley de paridad ha quedado reducida al ámbito de las listas electorales, porque no existe ni el propósito ni la voluntad para llevarla a los consejos de administración de las empresas, ni a la administración pública, ni a ningún otro ámbito.

Por su parte, la ley de dependencia, que se presenta como una medida que favorece a las mujeres, parte del presupuesto de que tenemos que ser las que soportemos el cuidado de familiares ancianos y enfermos. La reducción de los gastos sociales y la privatización de servicios públicos agrava esta situación.

Por si fuera poco, la violencia machista campa a sus anchas sin que los poderes públicos pongan remedios efectivos. O incluso, con posicionamientos claramente “comprensivos” e intolerables hacia los maltratadotes y asesinos por parte de la Administración de Justicia. La protección de las víctimas es, en la práctica, inexistente. Sin recursos y sin protección efectiva, denunciar los malos tratos se convierte en una auténtica ruleta rusa.

UNIDAD DEL PUEBLO no se resigna a esta situación. Siendo conscientes de que sólo con la lucha y la movilización de las propias mujeres son posibles cambios de largo alcance, llamamos a las trabajadoras canarias a encabezar la lucha de todo el pueblo canario por acabar con un sistema que genera desigualdad, sobreexplotación y agresiones a las mujeres.

¡Viva el 8 de marzo!

¡Viva la lucha de la Mujer Trabajadora!

¡Por una Canarias Libre y Socialista!

Consejo Nacional de UNIDAD DEL PUEBLO
Canarias, 8 de marzo de 2008

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