EEUU habia ofrecido una recompensa de 5 millones de dolares por la cabeza de Reyes

Imagen de Temis Campos

EEUU había ofrecido una recompensa de 5 millones de dólares por la cabeza de Reyes y 2,5 millones por el ideólogo de las FARC Julián Conrado. Desde hacía semanas la Inteligencia electrónica de la CIA seguía la señal de un teléfono satelital que era utilizado periódicamente por Reyes, lo que permite establecer su latitud y longitud geográfica con un error del orden del metro. La operación de captura ya estaba lista, en espera del momento oportuno.

La dirigencia estadounidense tiene en claro su objetivo autoproclamado de liderazgo mundial y que para sobrevivir en esa escala, requerirá disponer del Sur. América del Sur posee todos los recursos naturales y estratégicos que le faltarán a la humanidad en el siglo XXI y XXII. Pero para lograr esos fines, EEUU debe romper con el potencial de integración Latinoamericana.

La dinámica del proceso de desarrollo de la guerrilla en una población, se puede representar por modelos matemáticos de propagación epidémica de enfermedades. A su vez las ecuaciones de estos últimos, tienen relación con aquellas de los modelos que describen el crecimiento del narcotráfico y la delincuencia en una sociedad.

Es decir, las estrategias y tácticas de lucha contra el narcotráfico son conexas y compatibles para el combate militar contra la insurgencia.

En 1999 el plan Colombia fue lanzado públicamente como de lucha contra el narcotráfico, en un acuerdo entre los presidentes Bill Clinton y Andrés Pastrana de Colombia.

Hacia principios de 2002, Pastrana decretó la guerra total contra las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), mientras el secretario de Estado de EEUU, Colin Powell dio el apoyo total en la lucha contra la guerrilla que redefinió como 'terrorismo', incrementando el envío de asesores militares, armamentos, ayuda logística e Inteligencia. La mayor parte de los fondos que enviaba Washington por el plan Colombia ya eran desviados para fines puramente militares, y no para la erradicación manual de los cultivos de droga, ni para fines sociales.

En los últimos seis años, el gobierno de Alvaro Uribe mediante la continuación del plan Colombia/Patriot, recibió al menos 5.000 millones de dólares que se destinaron a contrainsurgencia, derivados de los fondos públicos de EEUU por George W. Bush.

También en 2002, el gobierno de Pastrana con la aprobación de EEUU, ya había quebrado un acuerdo de paz gestado durante 3 años, con voluntad negociadora de las FARC y la intervención de 10 representantes de países enviados por la ONU.

Cualquier misión, en cualquier lugar, a cualquier hora, en la mejor forma, listos para ganar

En los últimos meses, las Fuerzas de Colombia venían realizando intensivas operaciones de Inteligencia en distintos sitios del país, que le permitieron capturar a varias personas clave en relación a las FARC, como en la localidad de Saboyá (Departamento Boyacá, en el norte), o en la inspección de Piñuña Negro (Puerto Leguízamo en el sur), penetrando así la red de seguridad del negociador y comandante de la FARC, Raúl Reyes.

EEUU había ofrecido una recompensa de 5 millones de dólares por la cabeza de Reyes y 2,5 millones por el ideólogo de las FARC Julián Conrado.

Desde hacía semanas la Inteligencia electrónica de la CIA seguía la señal de un teléfono satelital que era utilizado periódicamente por Reyes, lo que permite establecer su latitud y longitud geográfica con un error del orden del metro. La operación de captura ya estaba lista, en espera del momento oportuno.

En la noche del 29 de febrero mediante una llamada de Reyes a la senadora Pilar Córdova, la CIA confirmó las coordenadas del celular, que correspondían a una zona selvática inhóspita, y la Inteligencia electrónica registró la ausencia de fuerza militar ecuatoriana.

La operación relámpago lanzada hacia la medianoche, tiene similitudes con las tácticas invasivas que emplea Israel en Oriente Medio y las operaciones de contrainsurgencia con intenso ataque aéreo y bombardeo previo de ablandamiento que utiliza EEUU en Irak, Afganistán y Somalia.

En Colombia hay varias bases militares bajo control de EEUU. La base de hacienda Larandia en la zona central del país, próxima a la ciudad de Villavicencio. Otras tres al sur del país, una cercana a la localidad de Florencia, otra en Puerto Leguizamo, cerca del río Putumayo, y la mayor montada por los estadounidenses, la de Tres Esquinas, que se encuentra en proximidades de la 'triple frontera' con Ecuador y Perú.

Los aviones de combate a reacción que atacaron el campamento de Reyes, salieron al menos de esta última base. Participaron además aeronaves suministradas por EEUU para el plan Colombia, como helicópteros Black Hawk.

Se considera que debido a la sofisticación de las operaciones, éstas hayan sido diseñadas, realizadas y desarrolladas con intervención del Comando Sur de EEUU (USSOUTHCOM), una de las 5 regiones militares en que Washington ha dividido al mundo, y cuya 'área de responsabilidad' incluye América del Sur, el Caribe y parte de América Central, con capacidad para proveer entre otros, control de operaciones, coordinación y comunicaciones, Inteligencia en base a satélites, sensores remotos e información 3D, bombas inteligentes y control operacional para "despliegue rápido".

Tampoco se excluye la intervención de la base estadounidense de Manta en Ecuador, que realiza tareas de Inteligencia, y de vigilancia electrónica permanente mediante captación de imágenes satelitales y detección de señales radioeléctricas entre otras, con capacidad para rastrear 2000 llamadas de teléfono celular por segundo. Utiliza aviones Orión que sobrevuelan Colombia y Ecuador, con sistemas AWACS (Airborne Warning and Control System) para detectar aeronaves hostiles, dando apoyo logístico a las Fuerzas de Colombia (y Perú) para combatir la subversión.

Esta base deberá ser retirada de Ecuador en 2009, ya que el gobierno de Rafael Correa no renovará a EEUU el convenio de permanencia. El Pentágono considera trasladarla al norte de Colombia hacia la frontera con Venezuela o Panamá, ya que el gobierno de Uribe habría puesto a disposición de EEUU un extenso territorio estratégico para la instalación de nuevas bases militares.

La operación por la que el Estado colombiano violó la soberanía de otro Estado-Nación comenzó pasada la medianoche del primero de marzo, con bombardeos con munición de racimo (cluster bombs) al campamento de la FARC, por aeronaves de Colombia provenientes del interior del territorio ecuatoriano hacia la frontera, atacando el flanco desguarnecido, y tomando a los insurgentes por total sorpresa mientras pernoctaban, al punto que no llegaron a entrar en combate salvo los tres centinelas.

Las bombas racimo contienen cientos de municiones explosivas de menor tamaño que son liberadas a determinada altura encima del blanco, cuya fragmentación produce un efecto devastador sobre una concentración de tropas.

EEUU las utilizó en Laos y Kosovo, y las utiliza en Afganistán. Israel las usó en Líbano. En la invasión a Irak, se calcula que EEUU y gran Bretaña han lanzado un millón de bombas racimo.

Después del ataque, el terreno sigue siendo potencialmente peligroso especialmente para la población civil, ya que puede quedar en promedio un 5 a 10% de submunición dispersada fallada sin explotar.

El ataque a los restos del campamento, continuó con la FUDRA (Fuerza de Despliegue Rápido; Fast Deployment Force), brigada de fuerzas especiales colombianas transportadas en helicópteros (creada por EEUU en el plan Colombia). Con equipamiento militar para visión nocturna se ocuparon de perseguir a los sobrevivientes que se habían ocultado, realizando un segundo ataque hacia las 3 p.m., y la carnicería de ultimar a los ocupantes del campamento que encontraran con vida, como lo muestran los cadáveres apilados y con disparos por la espalda. Después de la matanza se retiraron los cuerpos de los líderes y objetos de los insurgentes. La operación duró unas 6 horas hasta el amanecer.

El gobierno de Uribe en Bogotá, estuvo en comunicación en tiempo real sobre el desarrollo de todo el operativo.

A las 8 p.m. Uribe llamó al presidente ecuatoriano, para informarle que había habido una confrontación armada con combatientes de las FARC cuando éstos atacaron, desde Ecuador, a las fuerzas de Colombia que se hallaban en la zona fronteriza, y que durante la persecución de los insurgentes se había producido un traspaso territorial involuntario de tropas.

Según testimonios de pobladores, una parte de las tropas colombianas permaneció en territorio ecuatoriano unas 24 horas más, y en la madrugada del día siguiente fue retirada por una nueva intrusión con helicópteros.

Ha habido más de 50 traspasos territoriales involuntarios' de tropas de Colombia a Ecuador, sin contar las fumigaciones defoliantes con glifosato para despejar la selva sobre el borde ecuatoriano, que dejó un saldo de 2000 pobladores ecuatorianos intoxicados. Procedimiento similar al que realizaba EEUU en Vietnam con el agente naranja.

Chávez en una reacción rápida en extremo, envió tropas a la frontera en prevención de una escalada de Uribe, que está introduciendo en Venezuela a sus huestes de insurgencia paramilitar colombiana.

La trampa secular de los Imperios

Actualmente Colombia es uno de los países latinoamericanos con mayor presencia militar de EEUU, que no dejará de sostener el plan Colombia realimentado en el conflicto armado interno, ya que considera al país como un enclave geoestratégico en el norte de América del Sur, con acceso a los dos océanos y en el que desemboca el itsmo que la comunica con Centro América.

George W. Bush no quiere la paz y el plan Colombia no tiene fronteras, otros puntos de interés estratégico son el centro geográfico de Sudamérica, en que el Pentágono instaló la base Mariscal Estigarribia (Paraguay), y el extremo sur del continente, que cobrará mayor interés cuando la Antártida sea liberada a la explotación mercantil (para el 2048, si no se rompe mucho antes el compromiso internacional).

A pesar del nivel de conflictos bélicos funcional a sus intereses económicos que lleva adelante Washington en diversas latitudes, siempre ha estado presente y alerta en Sudamérica.

Según venían advirtiendo diversos analistas finalmente se ha producido un intento de EEUU para perturbar la estabilidad en la región, induciendo a un conflicto bélico que no amenace su seguridad nacional.

La dirigencia estadounidense tiene en claro su objetivo autoproclamado de liderazgo mundial y que para sobrevivir en esa escala, requerirá disponer del Sur.

América del Sur posee todos los recursos naturales y estratégicos que le faltarán a la humanidad en el siglo XXI y XXII.

Por sobre todo, EEUU debe romper toda potencial integración Latinoamericana, destruyendo principalmente la línea Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, que intenta cierto grado de autodeterminación en función de sus intereses nacionales y de partes significativas de sus pueblos, y que más perjudica los del Norte y de algunas élites de poder locales.

Washington necesita cambios de régimen.

Además de eliminar a un potencial competidor como Ingrid Betancourt, el objetivo detrás de la provocación del gobierno de Alvaro Uribe con la invasión y emboscada-masacre en territorio de Ecuador, es ése.

Una trampa secular de los Imperios es llevar al enemigo a su propio 'campo de juego', donde es fuerte. Debe inducirlo a una guerra con las armas y estrategias que maneja.

Pero el Imperio no solo elegirá las armas para su enemigo sino que le instigará con quién deberá pelear, esa es parte de la estrategia para vencer. Dejar que se maten entre ellos, y una vez que el enemigo se ha debilitado y desgastado, es el Imperio el que le dará la 'estocada' final. Esa es la tarea que le toca a Uribe.

Desde el punto de vista bélico, al margen del carácter tiránico, en 2003 Saddam Hussein quedó envuelto en una guerra convencional con EEUU. En pocas semanas Saddam fue derrotado.

Pero cuando Washington fue descolocado de su paradigma de guerra, al tener que pelear otra clase de conflicto (generada por las condiciones particulares intrínsecas de Irak), quedó empantanado. Recién después de 5 años parece estar reaccionando ante la nueva situación.

Para frenar al Imperio no basta con la guerra regular e irregular clásicas, deberá emplearse una nueva clase de conflicto, en que masivamente sea el pueblo que lleve adelante el proceso que saque al Imperio del contexto militar-mercantil que impone.

Aunque una guerra entre Colombia y Venezuela no sería en principio solo entre ellos sino regional, es muy probable que en los hechos, la intervención a favor de ésta de los países más poderosos de América del Sur no llegue a mucho más que declaraciones de apoyo. Así sucedió en la guerra de Malvinas, entre Argentina y Gran Bretaña.

Detrás de Colombia se halla el suministro técnico-militar de EEUU y algunos países de la Unión Europea. Así como en la guerra de Malvinas, Inglaterra contó con la ayuda militar y logística encubierta estadounidense y de sus aliados, como Chile.

Aunque Venezuela dispone del recurso petrolero y pudiera contar con apoyo y suministros de algunos países de Eurasia, éstos seguramente serán fuertemente acotados por la acción de los atlantistas.

De modo que el ganador en un potencial conflicto bélico no parece que sea Venezuela, sino en última instancia EEUU.

En el plano interno, puede que exista un cierto estancamiento de la Revolución Bolivariana, probablemente por una componente burocrática y de corrupción intrínseca, (que impide que llegue adecuadamente a la masa popular la riqueza recuperada de las élites saqueadoras) y que no fue advertida por el gobierno en tiempo y forma, y en que además, se halla imbricada la suma de las acciones desestabilizadoras de las oligarquías locales, sectores de clase media y EEUU. Sin embargo una guerra, inicialmente podría aglutinar a la población, pero si se suman las condiciones internacionales no es descartable que conduzca finalmente, a los cambios de régimen.

Gustavo Herren

Viejoblues, un espacio libre ∆