Gracias, Silvio, por esa magnífica Expedición

Imagen de La Raulito

Aunque su comienzo en enero último por centros penitenciarios de la región oriental provocó gran repercusión nacional e internacional, muchos quizás pensaron que terminaría sin más; pero el concierto de este domingo en el Teatro Karl Marx ratificó que el proyecto cultural Expedición llegó para quedarse.

El cantautor Silvio Rodríguez fue el promotor que convocó a músicos, pintores, cineastas y escritores para que llevaran arte y cultura a más de 40 mil reclusos, familiares y combatientes del Ministerior del Interior, en 16 penales de toda Cuba.

Es ese noble gesto, su feliz consecución y el deseo de continuidad, lo que reiteró el agradecimiento unánime, pues posibilitó conocer que existen más de 300 internos y una treintena de combatientes del MININT aficionados al arte que compartieron esa travesía cultural.

Que en Matanzas una agrupación de guaguancó con el nombre de Okantomi, integrada por reclusos, ha hecho una muy válida interpretación de la canción El necio.

Que el declamador Julio Zamora emociona con verdades profundas, y que soneros siempre hay -y buenos- en Santiago de Cuba, esta vez con un tributo a Fidel Castro y su programa de reeducación los reclusos.

Fueron los "expedicionarios " los primeros sorprendidos por ese gran movimiento artístico al interior de las prisiones, en ese recorrido que cuenta con imágenes e instantáneas testimoniales, incluso de la docencia general que se imparte y las bibliotecas enriquecidas con una colección de 300 libros donados por el Instituto Cubano del Libro.

Guitarras en madera y cerámica, un Quijota en carey, pianos y hasta un unicornio azul figuran entre las obras obsequiadas por los internos a Silvio.

Cuando el cantautor, en su condición de Diputado, propuso al Parlamento retomar los recorridos por centros penitenciarios, iniciados en los años 90 y truncados por limitaciones económicas del país, fueron varios los artistas que quisieron participar en la iniciativa.

La respuesta fue magnífica, el proyecto devino acontecimiento cultural, espiritual, solidario.

Ahora, esperan nuevas expediciones por el mejoramiento humano. Por eso, me uno al sentir de ellos y repito, gracias, Silvio, gracias.

AIN