De fronteras y vallas metalicas


La vida está llena de fronteras; el paso de un país a otro es el ejemplo más claro. También está la frontera de un año a otro, de una relación a otra, la frontera entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre mi alma y la tuya.
Generalmente esas líneas divisorias son casi imperceptibles, a veces confundiéndose un lado con el otro. En su mayoría son subjetivas o se basan en la orografía; De la montaña para acá los "capistranos", o del río para acá los "montenegrinos" y para allá los "paroramix", etc.
Las fronteras servían para fines organizacionales y de referencia. Pero el humano en su inconsciencia y brutalidad comenzó a desear expandir sus fronteras robando terreno a los demás pueblos. Para ejemplos claros, los imperios colonialistas como los gringos que inventan nombres como Comunismo, terrorismo o libertinos para tener pretextos de invadir. Preceptos que dicen amenazar su "seguridad" nacional, como libreto de película de acción de Hollywood.
Por eso los gringos quieren levantar un muro para que los separe del tercermundismo latinoamericano que podría filtrar terroristas con morrales que sólo buscan quitarle el trabajo que no quieren hacer los blancos, a los blancos.
Los mexicanos son discriminados por la "supuesta" supremacía blanca que sólo es superior en consumo de hamburguesas de dudosa procedencia, ignorancia y algunos records mundiales como el de permanencia sin parpadear frente a la TV o el mayor número de fraudes per cápita. En fin, quieren construir una barrera que proteja la pesadilla del sueño americano, una bola de cristal en donde la mitad son pobres de todas maneras, sueños usamericanos rotos. Sueños mancillados por lo que uno de sus "intelectuales" de la derecha llamó la "Reconquista".
Las fronteras entre un año y otro sirven para plantearnos comienzos y nuevos proyectos que generalmente nunca llevamos a cabo, (a menos que tengamos mayoría en el congreso) porque también eso está inherente en la naturaleza humana. Tal vez deberíamos remontarnos a cruzar fronteras previas, cuando hacíamos actividades que nos fortalecían o nos hacían felices como nadar o jugar.
El secreto para mantener la lucha contra nuestras propias trampas, como el tiempo y los códigos morales, es mantener el cerebro trabajando, ilusionado, activo, funcionando para que nunca se degenere. La clave es mantener curiosidades, empeños, tener pasiones... Vivir en el presente, explotar el presente para que el futuro siempre se convierta en un presente satisfactorio.
Cuando se nos acabe el presente y crucemos esa aduana que sabemos es inevitable ¿De qué nos habrá servido tanta destrucción? Tanto dinero acumulado mediante matanzas y explotaciones? Tanto sufrimiento. Al final lo que se queda de este lado terrestre es el recuerdo del pasado de una persona. De la vida de infortunios y fortunas, de la fama de asesino hijoputa o de alma caritativa.
En fin, por ahí es que deben de ir enfocados los buenos, nuevos propósitos de año nuevo, a destruir las fronteras represivas que nos separan de una verdadera civilización. A tirar a las pandillas que nos gobiernan por obra y santo del fraude electoral, a eliminar el sufrimiento eliminable como la pobreza, el hambre y las enfermedades.
Apoyar a nuestros hermanos latinoamericanos que se quieren liberar del yugo. Vamos a nadar más, a jugar más y hacer el amor más seguido. Ya tenemos muchas vallas, muchos muros, muchos alambres de púas, demasiadas barreras, distanciamientos y sobretodo fronteras sobre-congestionadas.
Oswaldo Perez Cabrera
























































































