Posible diálogo de sordos

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Con el entorno de fuertes medidas de seguridad, La V Cumbre de altos dignatarios de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, que comienza este viernes, en Lima, capital de Perú, tierra de indígenas y de puentes y alamedas, como dice la célebre canción de Chabuca Granda, bien puede convertirse en un diálogo de sordos, si tomamos en consideración las abismales diferencias, de tipo diverso, entre los dos grandes conjuntos continentales.

Desde que el primer europeo plantó sus pies en tierras americanas se consideró un ser superior. Quizás porque encontraron pueblos pacíficos en su gran mayoría, sin armaduras ni espadas, sin grandes ambiciones de poderío, a pesar de que poseían sólidas culturas, como los incas y mayas originarios. No.

Los indígenas eran, para aquellos que encontraron un filón de riquezas hasta hoy en estas tierras del Bravo a la Patagonia, seres inferiores. Ojo: más de 500 años después, el sentimiento de superioridad de las naciones desarrolladas europeas no ha desaparecido respecto a los latinoamericanos. Incluso, se sienten con el derecho, que nadie les ha otorgado, de brindar recetas económicas y recomendaciones políticas, mientras se apropia, a la luz de la política neoliberal (que adopta formas cambiantes, como los camaleones) y las privatizaciones, por segunda vez, de una buena parte de la economía latinoamericana.

Lo que ocurre es que ahora, en Lima, la América Latina y el Caribe que vienen a discutir con sus pares europeos sobre temas tan candentes como el cambio climático, la pobreza y la subida de los precios de los alimentos no es la misma de 1999, cuando se efectuó la primera reunión cimera en Río de Janeiro, Brasil.

En los últimos años, la región latinoamericana y sus más de 550 millones de habitantes asisten a un sistema de transformaciones, emanados de la asunción de gobiernos de corte popular y de izquierda, en la que, precisamente, los temas que se debatirán en Lima constituyen parte de sus programas socio-económicos, en el interés de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

AMÉRICA LATINA VELA POR SUS INTERESES

Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Argentina, Brasil, Uruguay, Guatemala y otros, en mayor o menor medida, velan por sus intereses nacionales frente a los planes hegemónicos y desestabilizadores de Estados Unidos, que mediante los Tratados de Libre Comercio (TLC), por ejemplo, intenta engullirse las economías centroamericanas, que ya firmaron tal alianza con el gigante norteño contra la voluntad de sus pueblos.

La UE tiene grandes intereses económicos en América Latina que se tambalean ante el proceso de nacionalizaciones dictadas por los gobiernos progresistas, que intentan recuperar sus riquezas, las cuales hasta ahora beneficiaban en gran medida a las trasnacionales.

El bloque del Viejo Continente, integrado por 27 miembros, también conoce que la Casa Blanca tiene como base de sus proyecciones el derrumbe de los regímenes progresistas para apoderarse, de lograr sus objetivos, de las grandes empresas nacionales y dejar fuera a los europeos.

De tal manera funciona esta guerra de rapiña económica imperialista, que muchos expertos se preguntan qué planes y programas de colaboración pueden traer los líderes europeos a Lima, que puedan ser aceptados por los gobiernos latinoamericanos sin que ello signifique la renuncia a la independencia económica o a sus riquezas naturales.

En la actual trágica página de la historia humana, en que comienzan a escasear los combustibles fósiles, el cambio climático y los desastres naturales que han dejado aún mas pobres a varios países latinoamericanos (en gran medida originado por los gases invernaderos que lanzan al espacio las naciones desarrolladas) y la subida de los precios de los alimentos, es lógico que Europa ponga sus codiciosos ojos, como siempre ha hecho, en América Latina, donde abundan el gas y el petróleo, las enormes riquezas naturales, entre ellas la vital agua y los enormes bosques de la Amazonia.

Tampoco los barones de la UE dejarán pasar la oportunidad de reclamar sus supuestos derechos sobre sus compañías nacionalizadas, como ya hicieron saber al presidente boliviano, Evo Morales, a quien el director general de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, Enero Landáburu, expresó "la preocupación que hay en Europa por ese proceso de nacionalización", según declaró en una conferencia de prensa.

El mandatario boliviano decretó la intervención de la mayor empresa de Telecomunicaciones de su país (ENTEL), cuya más importante accionaría es la Eurotelecom Italia, así como las petroleras Chaco, de Panamerican Energy (British Petroleum); Transredes de la británica Ashmore y la anglo holandesa Shell; además de la Compañía Logística de Hidrocarburos, de accionistas alemanes y peruanos. Un trato diferenciado recibió la empresa Andina, de la española Repsol, con la que el Ejecutivo andino logró un acuerdo para la nacionalización.

Landáburu estimó que en Bolivia no hay suficiente seguridad jurídica para que las empresas ecuentren motivo para venir a este país, en tanto recordó la UE sostiene negociaciones con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), con miras a la firma de un Tratado de Libre Comercio entre los dos bloques.

Bolivia, que junto a Ecuador, Perú y Colombia integran el CAN, denunció que las negociaciones a los efectos de un TLC deben estudiarse mas a fondo, pues Colombia y Perú tienen interés en una firma rápida de la alianza, quedando retrasados los otros dos países, y con ello la organización quedará desintegrada, lo cual, evidentemente, debilitaría al bloque regional andino.

Desde principios de esta semana, los Cancilleres, viceministros y funcionarios de Relaciones Exteriores de las 57 delegaciones participantes en la V Cumbre trabajaron en la llamada Declaración de Lima, que debe ser firmada hoy por los 16 dignatarios asistentes, y representantes de las delegaciones presentes.

Para el presidente de la Comisión Organizadora de la cita, Ricardo Vega LLona, la Declaración posee propuestas concretas sobre los temas planteados, y habrá, explicó, un monitoreo de los acuerdos que se adoptarán para saber dentro de un año, qué se dejó de hacer".

El borrador del texto posee el lema "Respondiendo juntos a las prioridades de nuestros pueblos", lo cual para muchos resulta ampuloso, considerando las diferentes líneas de pensamiento político que chocarán en Lima, aunque quizás el documento se trate sólo de una formalidad, como hasta ahora. Ya lo dijo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la anterior cita: "Vamos de Cumbre en Cumbre, y no pasa nada".

Existe coincidencia en politólogos que el diálogo en Lima será difícil, pues la imposición de modelos neoliberales, a favor de los europeos, está desestimado por numerosos gobiernos de la región.

Los tecnócratas europeos tendrán que hilar muy fino esta vez para entenderse con quienes rechazan los mecanismos de expansión imperiales traídos por España a tierras americanas, y que se mantienen en pleno siglo XXI. Baste observar que en las dos décadas de política neoliberal en América Latina las empresas europeas cogieron la mejor tajada del pastel, que ahora se les va de las manos.

CUMBRE DE LOS PUEBLOS

Paralela a la V cita de los mandatarios latinoamericanos, caribeños y europeos, funciona en Lima la Cumbre Social de los Pueblos, con la asistencia de más de siete mil delegados, quienes durante varios días han expresado sus consideraciones sobre los problemas que afectan a América Latina, donde la mitad de sus habitantes son pobres.

Para los representantes de sindicatos, organizaciones indígenas y de los pueblos originarios, organizaciones no gubernamentales, entre otras, el debate iniciado el pasado martes está centrado en la denuncia de los graves daños ocasionados por las empresas europeas en las tierras de producción latinoamericanas, y el negativo impacto en la subida de los precios como resultado de la actual situación mundial.

Uno de los asuntos más interesantes tratados allí fue la relación entre las trasnacionales y los derechos de los obreros, a cargo del Programa Laboral de Desarrollo (PLADES), el cual indica que si la UE quiere de verdad luchar contra la pobreza en América Latina, tendría que obligar a sus empresas a reconocer el derecho al trabajo digno.

"En su afán de maximizar sus ganancias, las empresas transnacionales buscan escenarios complacientes y mano de obra barata y los encuentran principalmente en países en desarrollo, como Perú", afirma el análisis, que involucra a nueve transnacionales europeas, entre otras.

La Cumbre Social sesiona bajo el lema Por una integración desde y para los pueblos, y a su acto de masas de clausura, convocado para este viernes, se espera la asistencia de los presidentes Morales, Rafael Correa, de Ecuador, y Hugo Chávez, de Venezuela.

Lidice Valenzuela