Lo que deben sacrificar Israel y Siria para concertar la paz

Imagen de Ricardo Abud

Israel y Siria reanudarán conversaciones de paz bajo la mediación de Turquía, reveló recientemente la oficina del primer ministro de Israel, Ehud Olmert, y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria. Las negociaciones se llevarán a cabo en Estambul con la mediación del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan.

Evidentemente que es una buena noticia. Ahora, Oriente Medio y el resto del mundo están a la espera del momento cuando Israel y Siria firmarán la paz. Pero para conseguirla, tanto Tel Aviv como Damasco deberán hacer concesiones que pueden alterar de forma muy sensible la correlación de fuerzas en la región.

¿Qué es lo Israel y Siria se exigirán mutuamente? ¿Cuál será el aporte que le corresponderá a Estados Unidos y a otras potencias? ¿Qué están dispuestos a sacrificar Israel y Siria en aras de la paz? Todos estos interrogantes carecen de respuestas concretas.

Para que Israel y Siria puedan firmar la paz es necesario resolver un paquete de problemas bilaterales y regionales muy complejo. Entre esos problemas cabe destacar:

Territorio. "Paz a cambio de tierra" esa condición fue y sigue siendo la exigencia primordial de los sirios, inicialmente planteada en la Conferencia de Paz sobre Oriente Medio de Madrid en 1991.

Como resultado de la guerra árabe-israelí en 1967, Israel ocupó los Altos de Golán, y Damasco exige su devolución hace más de 40 años. Durante ese tiempo, en varias ocasiones, Israel y Siria sostuvieron negociaciones secretas sin resultados concretos. En principio, Israel está de acuerdo en abandonar Golán, pero a cambio, exige compensaciones para financiar el traslado de sus colonos a parte central del territorio israelí. ¿Y, quién puede pagar ese dinero? La única esperanza que tiene Israel son los EEUU.

Hace 12 años, el extinto ex primer ministro israelí Itzjak Rabin y su inmediato sucesor, el actual presidente israelí, Shimon Peres, hablaron de que esa compensación equivalía a 17.000 millones de dólares y la Administración del presidente Clinton dijo estar dispuesta a pagarla.

¿Pero quién y cuánto se deberá pagar ahora cuando el mediador no es Washington sino Ankara?

Agua. La riqueza principal de los Altos de Golán no es la tierra sino el agua, más exactamente, las aguas del Mar de Galilea, Lago de Tiberíades, o Lago Kineret para los israelíes. Además del territorio, consecuencia de la guerra de 1967, Damasco también perdió el acceso a los recursos hídricos en los Altos de Golán.

Teniendo en cuenta su territorio, para Israel el agua es un asunto más importante que para Siria. El Gobierno israelí no oculta que Kineret es una reserva estratégica de agua dulce. Por el momento, no está clara la fórmula que adoptarán los dos países para compartir el agua. Cuánto y a quién pedirá compensaciones Israel por el agua que estuvo aprovechando sin impedimento los últimos cuarenta años.

Frontera. Si Israel acepta firmar la paz con Siria, obligatoriamente exigirá garantías de seguridad en sus fronteras del norte, es decir, pedirá tranquilidad y estabilidad en el sur de Líbano.

Pero es muy difícil pedir a Siria esas garantías, porque la tranquilidad y estabilidad en el sur del Líbano también dependen de Irán que generosa y abiertamente apoya al movimiento Hezbollah y también a las mismas autoridades sirias.

En teoría, Siria puede romper con Irán, pero en este caso, deberá buscar un nuevo patrocinador que apoye al actual régimen sirio. Damasco sueña que este patrocinador sea Washington. Pero EEUU no se apresura en ofrecer su amistad porque no está seguro si Damasco está dispuesto a acatar sin titubeos la política de la Casa Blanca en Oriente Medio.

La lealtad incondicional es uno de los requisitos que exige EEUU a sus aliados en cualquier parte del mundo.

Seguridad nuclear. Israel es la única potencia nuclear en Oriente Medio. Al respecto, Tel Aviv nunca ha admitido y tampoco ha refutado oficialmente este hecho. Irán aspira a desarrollar armas nucleares y por todos los medios afirma que su programa nuclear tiene únicamente aplicación civil.

Existen argumentos de peso que permiten suponer que Siria también desarrolla un programa nuclear secreto. Según muchos expertos, el objetivo que hace poco bombardeó la fuerza aérea israelí no fue otra cosa que un reactor nuclear sirio construido bajo tierra. Es más que probable que tanto Damasco como Tel Aviv exigirán garantías mutuas de seguridad nuclear. Ese tipo de garantías también se pedirán a otros países mediadores no tanto a Turquía, como a EEUU, y posiblemente a Rusia.

La influencia de Irán en la región. Irán es un obstáculo muy serio en el proceso de paz entre Israel y Siria, particularmente bajo la dirección del actual presidente sirio, Bashar Asad. A consecuencia de la guerra en Irak, Irán se ha convertido en la potencia más fuerte en Medio Oriente. Considerado así mismo "mesías" del mundo musulmán, el Estado teocrático chiíta de Irán intenta extender su influencia en todos los países árabes, lo que causa gran malestar entre los musulmanes sunitas, especialmente en Arabia Saudita y Egipto.

El presidente sirio, Bashar Asad pertenece a un clan chiíta de la secta alauita, mientras que la mayor parte de la población de Siria son musulmanes sunitas. La agrupación Hezbollah en Líbano son chiítas, y la mayoría de los presidentes de los países árabes son musulmanes sunitas. Hasta la retirada de las tropas sirias de Líbano, Damasco y Teherán desempeñaban un papel muy influyente en la política libanesa. Tras el asesinato del primer ministro libanés Rafik Hariri y el retiro de las tropas sirias de Líbano, la influencia de Damasco sobre Beirut disminuyó notablemente, pero no ha desaparecido del todo. El conductor de esa influencia es la organización proiraní Hezbollah. ¿Podrá Bashar renunciar a la protección de Teherán? Por el momento, parece que el presidente sirio no tiene esa disposición.

¿Cuánto dinero tiene el mediador? Este asunto ya se mencioná al comienzo. Es relevante que en las negociaciones de paz entre Israel y Siria en calidad de mediador ahora figure Turquía y no EEUU. Aunque es posible que sea para desviar la atención. La paz en Oriente Medio siempre ha costado mucho dinero. ¿Tendrá el medidor el dinero suficiente? La historia ha conocido apenas un ejemplo sólido y real de paz árabe-israelí. Fue el acuerdo de campo David suscrito entre Egipto e Israel hace 30 años bajo la mediación de EEUU.

Esa paz cada año cuesta a los contribuyentes estadounidenses 5.500 millones de dólares en forma de donaciones, 3.500 millones para Israel y 2.200 para Egipto.

El extinto presidente sirio Hafez Asad y el desaparecido líder palestino Yasser Arafat intentaron obtener una paz similar pero no resultó. El mundo ha cambiado mucho, y actualmente, EEUU ha impuesto al mundo árabe otras reglas de juego.

De lo anteriormente descrito, puedo suponer que la paz entre Siria e Israel es un asunto del futuro. Damasco todavía no está preparado para romper con Teherán, y mientras Irán y Siria sigan juntos no será posible conversar con Israel.

Andrei Murtazin

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