
El diablo los cría y ellos se juntan


En las últimas semanas varios miembros del equipo de campaña de McCain tuvieron que renunciar bajo la presión de las continuas denuncias, reportó AFP.
Tom Loeffler, copresidente del grupo de financiamiento del senador por Arizona y quien contaba con clientes en varios países abandonó la plaza. Con anterioridad, otros dos de sus prominentes consejeros, Doug Goodyear y Doug Davenport, hicieron mutis del escenario de campaña después que la prensa revelara que habían cabildeado en favor de la junta militar de Myanmar (Birmania).
Goodyear -esto me suena a caucho- tenía a su cargo la organización de la Convención que, a inicios de septiembre en Minneapolis, Minnesota, debe nominar oficialmente a McCain como candidato republicano a las presidenciales del 4 de noviembre. Por su parte, el ingenioso Davenport dirigía la contienda electoral republicana en cinco estados de la costa atlántica.
Sin embargo, la lista no se detiene, más bien se “enriquece”. Según la organización de izquierda MoveOn.org, Charlie Black, el principal asesor político de McCain, tenía como clientes a “los peores tiranos del mundo”.
En efecto, Black representaba al asesino del líder congolés Patricio Lumumba, el siniestro presidente de Zaire, Mobutu Sese Seko, y a Jonas Savimbi, connotado agente de la CIA y jefe de las bandas mercenarias que lucharon durante muchos años contra el gobierno angolano.
Randy Scheunemann, el principal consejero de política exterior se dedicaba a prácticas de cabildeo con los respectivos gobiernos de Albania, Croacia y Macedonia, entre otros. Y, nada menos que Rick Davis, director de la campaña del candidato republicano, codirige una empresa que realizaba gestiones a favor de un partido ucraniano.
Se trata de inescrupulosos personajes que, como aves de rapiña, trabajan en muchas ocasiones para lucrar con el dolor y el luto de millones de seres condenados por la naturaleza y el hombre a vivir a la sombra de la dimensión trágica de la vida.
En un intento por disminuir los perjuicios, McCain dispuso que los cabilderos que trabajan para su campaña abandonen sus actividades profesionales y todo vínculo con otros países; aunque declaró que no pensaba prescindir de los servicios de Charlie Black o de Rick Davis.
Es significativo destacar que mientras desde su escaño como senador McCain ha sido uno de los legisladores más activos para inculpar a Jack Abramoff, un cabildero cercano a los republicanos y que se encuentra en prisión desde noviembre del año 2006, la organización independiente Campaign Money Wath calcula que unos 112 cabilderos trabajan en el “dream team” o equipo de sueños del controvertido candidato.
El senador por Illinois, Barack Obama, cuenta con cabilderos entre sus consejeros, pero afirma que ninguno recibe salarios y prometió que cambiaría la forma de hacer política en Washington y no gobernaría bajo la presión de grupos de influencia, según un despacho de AFP.
Se estima que en la actualidad más de 20,000 cabilderos están registrados en la capital norteamericana.
La ex primera dama, Hillary Clinton, tampoco escapa a la fiebre “cabildera” y a principios de abril debió sacrificar a Mark Penn, su principal estratega, por tener un contrato con Colombia con el fin de lograr un Tratado de Libre Comercio con la nación sudamericana y que la senadora ha criticado.
Uno de los principales socios de andanzas del presidente norteamericano, George W. Bush y de su clon, John McCain, el corrupto Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, está cuestionado tras la “ingenua” declaración de un empresario estadounidense de que entregó al gobernante sionista 150,000 dólares en efectivo, cheques y préstamos para financiar viajes al extranjero, habitaciones en hoteles neoyorquinos de lujo y campañas políticas, según AP.
En un testimonio calificado como poco común, el cándido hombre de negocios de Nueva York, Morris Talansky, afirmó ante los magistrados israelíes que experimentaba “una gran desazón” por las grandes cantidades de efectivo que entregó a Olmert durante años, sin esperar nada a cambio. Se considera que Talansky es una figura clave en la investigación de corrupción política sobre si Olmert aceptó sobornos antes de llegar al cargo de Primer Ministro en el 2006.
En realidad, Talansky hizo una importante operación comercial. Una inversión a cambio del tráfico de influencias una vez que Olmert asumiera el pemierato y que ahora se le enreda en un complejo proceso judicial.
Ningún capitalista regala su dinero, a veces ni aunque se lo descuenten de los impuestos.
Pero, tarde o temprano las orejitas asoman por debajo del gorrito.
Después de entregar dinero a Olmert durante años, el líder israelí abogó con dos prominentes hombres de negocios de Estados Unidos en beneficio de un negocio de mini-bares de Talansky. Mas ahí no quedó la cosa.
Los fiscales presentaron una carta que Olmert escribió al multimillonario estadounidense Sheldon Adelson, propietario de casinos, a favor de Talansky, apenas veinte días después de que éste cubriera una cuenta de hotel de 4,000 dólares de Olmert en 2005.
Por esa misma época, el gobernante del país hebreo escribió una carta al entonces ministro de Defensa de Chile en relación con otra inversión en que el inocente Talansky, participaba en la venta de espacios para satélites.
Es una verdadera pena que Ehud Olmert no pueda acompañar a McCain en la fórmula mágica presidencial por los republicanos.
Son ejemplares de una misma especie: a quien el Diablo cría y su naturaleza “humana” los une.
Pedro Díaz Arcia

























































































