Y ahora ¿qué?...señor Bush

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Como castillo de naipes, la falsa posición antiterrorista de la administración de George W. Bush se ha derrumbado ante las pruebas ineludibles presentadas por Cuba y que demuestran de manera clara los vínculos entre terroristas radicados en Miami, la llamada disidencia en Cuba y diplomáticos que laboran en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Aplicando el viejo refrán popular de que "vista hace fe", millones de televidentes han visto documentos, correos electrónicos y videos, y han escuchado llamadas telefónicas y declaraciones que prueban la manera abierta y descarada en que los llamados paladines de la libertad y la lucha antiterrorista sufragan, alientan y apadrinan las acciones subversivas contra la Revolución y el pueblo de Cuba, desembolsando miles de dólares para pagar a un grupo de traidores que tienen en el dinero su principal meta de vida.

Y TU ABUELA, ¿DÓNDE ESTÁ?

Con esa clásica y jocosa pregunta muchas personas interpelan a otra cuyo pasado no aparece claro a la luz pública. Esa misma interrogante bien puede hacerse ahora a la denominada disidencia, desnuda ante los ojos del mundo en su verdadera esencia con las sólidas pruebas hechas publicas por las autoridades de Cuba.

Con probados vínculos con la Fundación Rescate Jurídico, que dirige el terrorista confeso y procesado Santiago Álvarez Fernández-Magriñat, la cabecilla contrarrevolucionaria Martha Beatriz Roque Cabello y otros de sus acólitos que operan dentro de la Isla, han quedado expuestos ante todos como los mercenarios que son.

Cipayos por convicción y amarrados al dinero, aunque para ello tengan que compartir trinchera con lo más sórdido de la jauría que desde su cuartel general en Miami trata de derrumbar a la Revolución, los miembros de la llamada "disidencia" están sin argumentos. El cuento se les acabó: dime con quién andas y te diré quién eres.

ATRAPADOS Y SIN SALIDA

No por evidente deja de ser pertinente indicar que la actitud servil y dependiente de estos "demócratas luchadores por la libertad", vinculados además con un peligroso terrorista y con el jefe de la representación diplomática de un gobierno declaradamente enemigo, los convierte en mercenarios a favor de una potencia extranjera, en este caso, de Estados Unidos.

Atrapados como peces en la red, las marionetas y sus conductores están ahora en apuros ante las pruebas de su indigna actitud aportadas por Cuba. Unos y otros tratan de tapar sus partes pudendas con la minúscula hoja de parra, sin percatarse que a los ojos de todos están desnudos.

Sorprendidos con las manos en la masa, los yanquis ahora tratan de desentenderse, dando explicaciones simplistas, mientras sus mercenarios en la Isla han quedado mudos o responden con evasivas, como la cabecilla contrarrevolucionaria Martha Beatriz Roque Cabello, quien afirmó ante la prensa extranjera que por ahora nada tiene que decir y, tiene razón, no es necesario, pues los hechos han hablado por sí solos, demostrando el carácter mercenario de todos esos grupúsculos que con sabio y fino olfato el pueblo de Cuba identifica como "la gusanera".

Noel Martinez Martinez

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