
Argentina. ¿Justicia, para quien?


Durante casi cien días los empresarios agrícolas probaron fuerza. Cortes de ruta, protestas de camioneros, en fin todo un escándalo que los medios han impulsado por el mundo para desacreditar el gobierno. Valiosas cargas de alimentos “secuestradas”, se perdieron en las carreteras, mientras el desabastecimiento llegaba a las zonas urbanas, cebando una crisis más que económica y social, política.
Los ataques mediáticos a la presidenta Cristina Fernández de Kichtner, solicitaban respeto por las leyes, la Constitución y la institucionalización del país. Pedían, además, democracia.
Luego de destacar los principales logros de su gestión, el Presidente del partido justicialista y ex jefe del gobierno argentino Néstor Kirchner sostuvo que detrás de la movilización del campo se esconden sectores golpistas vinculados a la última dictadura militar.
“Yo me pregunto entonces por qué esta reacción de algunos sectores con procedimientos autoritarios, anti-democráticos, por qué los medios que tan coordinadamente apoyan esto, por qué cuando salen amigos que apoyan al Gobierno los tilda de patoteros y cuando salen estos señores son ciudadanos de la República, por qué este discurso maniqueísta y falso, por qué es tan importante”.
Dijo Néstor Kichtner, y agregó. Sé que en los medios hay algunos dueños de campo, algunos que se preocuparon por la Ley de Radiodifusión. ¿Por qué algunos pueden cortar las calles, cortar rutas, pegar a otra persona, insultar? ¿Porque por ahí lo hacen señores que son más blancos que otros, y hay otros que no se pueden expresar en un acto?”
Las hostilidades entre el Gobierno y el campo estaban fundamentadas en la protesta de los productores porque el Gobierno le exige un alza de un 10% a los impuestos a los productos exportados. El miércoles la Presidenta anunció que el tema pasará a ser examinado por el Parlamento, con el fin de revisar los textos jurídicos que regulan exportaciones e importaciones.
Tres meses de discrepancias fueron subiendo la parada a un conflicto en el que estuvieron involucrados todos los argentinos. No solo soportaron la ausencia de algunos productos y el alza de los precios de los alimentos, sino también sufren los embates de una situación nacional que prescribe el Apocalipsis y compromete la estabilidad de sus vidas.
La presidenta Cristina Fernández se dirigió al pueblo el miércoles en Plaza de Mayo, en Buenos Aires, en la culminación de una marcha que ella misma había convocado ayer. La imagen de cientos de porteños agitando carteles y banderas, ante la mandataria argentina, semejaba los actos organizados por Evita Perón.
“Si bien millones de argentinos han vuelto a recuperar el trabajo, los productores y empresarios han recuperado su rentabilidad, comerciantes han reabierto sus negocios, - dijo Cristina Fernández esa tarde. Todavía falta mucho y siempre va a faltar, por eso cuando tome decisiones para redistribuir ingresos no lo hice para perjudicar a nadie,…fue para que todos los argentinos pudieran vivir un poco mejor.”
“Hace 100 años, dijo, este país era el principal productor de carne y trigo y exportaba todo, sin embargo los argentinos se morían de hambre y los obreros eran apaleados y fusilados.
“Yo sueño con las industrias produciendo, con un campo que cada vez produzca más materia prima, pero que le agregue valor a nuestro país para que haya mas puestos de trabajo todavía.”, dijo la mandataria.
La propuesta de la Kichtner es bien clara: suben los impuestos de exportaciones para los productos argentinos, en primer lugar para obligar a que se quede la mayor parte de productos y materias primas en el país, en segundo lugar para crear más puestos de trabajo, y en tercer lugar para utilizar el dinero de esos impuestos en programas sociales de salud y educación para beneficiar a los más pobres.
Sin embargo, la cadena televisiva de noticias CNN dio la siguiente lectura al discurso de la Presidenta: “Cristina critica a quienes se han unido a la marcha en contra de su gobierno, dijo que todos los sectores deben unir esfuerzos para ayudar, llamó al dialogo a la vez que refutaba a los del campo. El llamado líder de la información mundial opina que “el discurso de Cristina Fernández fue considerado por analistas como confuso”.
La campaña mediática que busca apoyo en una fracción importante de la ciudadanía, no apunta solo contra el gobierno de la Kichtner, sino contra cualquier intervención estatal en sus negocios
La pampa argentina, formada por las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa, Córdoba y Entre Ríos, ocupa casi el 40 por ciento de los 175 millones de hectáreas de superficie utilizada en el país. Pero en esa superficie se concentra el 70 por ciento de las reservas ganaderas de la Argentina y más del 80 por ciento de la superficie agrícola cultivada. Más del 81,5 por ciento de la producción agrícola proviene de esas cinco provincias, cuna de la tradicional oligarquía argentina.
Los productores agropecuarios reclaman la eliminación de un aumento de las retenciones (impuestos) a las ventas externas de granos, en particular de la soja, el principal producto de exportación del país, al considerarlo confiscatorio.
Lo que ocurre en Argentina es una trama tan vieja como la humanidad: los que tienen millones se quejan de aportar una pequeña parte de sus rentas, establecen demandas judiciales en aras de la Constitución, las leyes y la democracia. Insultan al gobierno por defender los derechos humanos de sus compatriotas a los productos y recursos que son producidos por su país.
“Es hora de que todos los argentinos advirtamos los instrumentos que los grandes países desarrollados utilizan para defenderse y muchas veces utilizaron para perjudicar a los países emergentes… es necesario recuperar los instrumentos de decisión nacional para construir un país mas justo. Estamos ante una oportunidad. Ellos necesitan más de nosotros que nosotros de ellos”. Alertó la Presidenta Cristina Fernández.
El tema esta en el parlamento, los oligarcas y terratenientes siguen aupando la huelga, en aras de una justicia, tan ciega, que no puede ver a millones de argentinos que aun no tienen ni pan, ni seguridad, ni trabajo, mientras en las mesas de otros oligarcas como ellos, en cualquier lugar del mundo haya cada día jugosos churrascos que tengan como indiscutible sello de calidad una frase: Made in Argentina.
Susana Tesoro























































































