
Nuestro pedazo en la cancha


Hay que partir, desde luego, de nuestro pedazo en la cancha. Darle vueltas al balón entre nosotros para interiorizar el espacio que nos corresponde y precisar cómo hemos de defenderlo para ser más útiles política y socialmente al país. Me parece, como periodista que ya envejece en el ejercicio de su vocación, que hemos de admitir la seriedad y la preparación como requisitos inexcusables.
Nuestras redacciones están organizadas sobre una concepción cuantitativa. Lo hemos olvidado: nuestra función es intrínsecamente cualitativa y no nos definen el número de espacios por colmar, ni la cantidad de profesionales por completar, sino la calidad con que tributemos la obra de nuestro intelecto, de modo que tratemos de poner en nuestros medios lo que significativamente, y según lo razonable, interesa en forma y contenido a los receptores.
Si todos a la vez asumiéramos el ejercicio periodístico como un acto de servicio, que parte de la cultura y se imbrica con la política y el discurrir social sin dejar de ser una manifestación cultural, creo que empezaríamos a renunciar al cómodo oficio de «ser repetidores» defectuosos.
Más bien somos «constructores». Es decir, construimos un reflejo de lo que es y lo que debe ser la sociedad. Un reflejo, porque el objeto de la prensa es la realidad, la «realidad real». Y esta compone su punto de partida para cumplir papeles básicos: informar, interpretar, opinar. Nadie se atrevería a negar cuán dañina resultaría una prensa que no se parezca a su sociedad, como se ha dicho en los últimos tiempos.
Esa diferencia entre la copia y el original genera y explica la peor de las enfermedades políticas: la falta de credibilidad. Una consigna y un estereotipo propagandístico no sustituyen a una información veraz, ligada a la vida, ni a un comentario equilibrado entre los signos del más y del menos, para ayudar a entender o a solucionar un problema.
No pretendo sentar una cátedra de normativa periodística. En cualquier caso, hablo desde la ética. No somos los periodistas seres incontaminados, privilegiados con una patente de corso para arbitrar lo bueno o lo malo.
Nuestra ética profesional implica también, al menos en Cuba, numerosos compromisos, una variedad de lealtades. Una vez dije: los periodistas más que un juicio despectivo, merecemos compasión. Al menos, la solidaria comprensión de cuán delicado es el ejercicio de nuestra labor.
Hemos de ser leales a la causa fundamental del pueblo: la justicia social y la independencia; hemos de ser leales al Partido de la Revolución, a su programa; leales al silencio cuando el silencio es la palabra de orden... Y hemos de ser leales a quienes nos leen, nos ven o nos oyen.
Un congreso, ya lo sabemos, no cambia las circunstancias. La práctica recomienda que lo usemos como un pivote, un trampolín para empezar el salto. Nosotros los periodistas —y lo puedo decir en nombre de tantos colegas que no han sucumbido a las tentaciones de un trabajo materialmente más compensador—.
Nosotros los periodistas, su mayoría, hemos asimilado durante estas décadas las incomprensiones, hemos salvado los obstáculos, hemos intentado superar nuestras insuficiencias sin renunciar a lo que ha sido teóricamente nuestra tarea en la construcción del socialismo: ejercer una mirada específica —subordinada, pero distinta— de la conciencia crítica de la sociedad.
Somos un sector que formamos parte de la estrategia nacional. Pero no todo depende de nosotros. De nosotros depende que nos respetemos, que nos autorespetemos como si fuéramos un retazo de la tela de la bandera o una molécula de las ideas más justas o una fecha inexcusable en la historia de la nación.
Hemos, pues, de respetarnos a nosotros mismos como expresión de respeto a nuestra misión. Y así, ante las evidencias, merezcamos el respeto de esa especie de mentalidad que disminuye la función de la prensa al pretender uncirla a conveniencias burocráticas más que a genuinas estrategias políticas.
La política informativa, la necesaria búsqueda de más vías expeditas para la superación y actualización de los trabajadores de la prensa, así como la presencia de Cuba en Internet estarán entre los temas que se pondrán a debate en las sesiones finales del VIII Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).
Desde hoy y hasta el sábado, en el Palacio de las Convenciones, los 181 delegados electos en la base, en representación de los 3 680 afiliados de la organización, llevarán a las discusiones temáticas que inciden en la búsqueda de las informaciones, y se debatirá sobre cómo ofrecer con mayor calidad a la población y al mundo el cotidiano acontecer de un pueblo colmado de luchas y desafíos.
Las sesiones finales del Congreso comenzarán con encuentros de actualización informativa relacionados con la economía cubana e internacional y el desarrollo de las telecomunicaciones. También se realizará la presentación y aprobación de los estatutos de la UPEC y del Código de Ética del periodista.
Momento trascendental de la primera jornada será la presentación del libro Fidel periodista, el cual forma parte de la colección Grandes Periodistas, preparado como iniciativa de la Cátedra Juan Gualberto Gómez, del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
Además de recoger textos de la autoría del líder de la Revolución en distintos momentos de su larga lucha revolucionaria, el volumen incluye relatos, testimonios e impresiones de colegas que trabajaron a su lado, y sin dudas será un regalo del Congreso a nuestro pueblo y parte del empeño por rescatar nuestra memoria histórica.
Otros libros de esta colección están dedicados a las obras periodísticas de José Martí, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Miguel Ángel Asturias, Rodolfo Walsh y Pablo de la Torrien-te Brau.
El viernes tendrá como «plato fuerte» la presentación y debate del informe central, el cual se extenderá también al sábado, día en que ocurrirá una intervención especial de Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, y se abordará la batalla por el regreso de los Cinco.
En la sesión final la UPEC presentará su plan de acción para el período 2008-2013.
Luis Sexto























































































