Clamando por la vida del Río Higuamo


Y es que el deterioro creciente de sus aguas, la contaminación de su existir. La arrabalización social, el asesinato de sus peces, fauna, flora y entorno ambiental nos obliga a ello. El Río Higuamo siempre será motivo de reflexión y de lucha por su supervivencia.
Sobre su pasado, presente y futuro se han escrito miles de cuartillas. En su nombre se han lanzado centenares de manifiesto y proclamas. Este río tan manoseado en la referencia intelectual y literaria de la historia de nuestra comunidad oriental muere. Si, esta muriendo paulatinamente. Sus pulmones ya han sido tomados por empresas y particulares que le lanzan sus desperdicios y desechos industriales tóxicos. Cruelmente, con asechanza y alevosía lo están eliminando lentamente.
Tras aquel decreto 112-5 emitido por el entonces presidente de la República doctor Joaquín Balaguer se pensó en ese momento que amparado en las disposiciones del Decreto-Ley se emprendería alguna acción punitiva contra sus agresores; ingenuamente llegamos a considerar como realmente serias ciertas actitudes y pronunciamientos de algunas autoridades y de algunos empresarios en la ocasión. Desde esa fecha hasta el presente todo has sido bla, bla, bla, bla y nada más.
Las plantas de tratamiento se han quedado en los papeles. Los compromisos de saneamiento solo fue allante y aguaje de los principales de la situación. La descontaminación de sus aguas y desarrabalización de su contorno y entorno ha sido un montaje de prensa con fines politiqueros.
El río Higuamo, al igual que el Maguá de Hato Mayor, y otros tantos del país; ha sido convertido en kilométrica cloaca común. Quienes a despecho de la contaminación de sus aguas se han ganado millones para dejarlo en los grandes casinos, sus amantes y corridas licenciosas tratarán siempre de entorpecer cualquier iniciativa sincera a favor del río Higuamo; solo atinarán a hablar sandeces para entretener y nada mas, asumiendo poses teatrales, cínicas y demagógicas. Jamás levantarán una posición clara y responsable para salvar el río Higuamo.
Petróleo, aceite, materia fecal y toda clase de basuras, inmundicias y desperdicios dañinos van a parar al Ríos Higuamo. A ello se suma el saqueo de sus propiedades naturales.
Algún día vendrá una generación que se sublevará contra los cumplidos convencionales y sociales para sustentar la magna tarea de rescatar a la República Dominicana de la vorágine del desorden y la corruptela dominante. Solo así podremos de verdad salvar todos los ríos nuestros entre ellos nuestro ancestral Río Higuamo de San Pedro de Macorís.
Sepultemos la barbarie gobernante, luchemos todos y triunfaremos... ¡Vida permanente para el Río Higuamo!
























































































