
¡Está bueno ya de tanto abuso! ¡Abajo el bloqueo!


Es la instauración de un bloqueo económico, financiero y comercial para destruir la dignidad y la soberanía de un pueblo.
El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba es el más prolongado y cruel que haya conocido la historia de la humanidad, y forma parte esencial de su política de hostilidad y agresiones contra el pueblo cubano.
Su objetivo, definido desde el 6 de abril de 1960, ha sido la destrucción de la Revolución Cubana: a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas, en negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno.
Constituye, asimismo, un componente fundamental de la política de Terrorismo de Estado que, de forma silenciosa, sistemática, acumulativa, inhumana y despiadada, afecta a la población sin distinción de edad, sexo, raza, credo religioso o posición social.
Esta política, aplicada y recrudecida por once administraciones norteamericanas, califica además como un acto de genocidio, en virtud del inciso (c) del artículo II de la Convención de Ginebra para la Prevención y la Sanción del delito de Genocidio, del 9 de diciembre de 1948 y constituye, por tanto, un delito de Derecho Internacional.
Dicha Convención define como tal a «(...) los actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso», y en esos casos contempla «el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial».
El bloqueo contra Cuba es un acto de guerra económica. No existe norma alguna del Derecho Internacional que justifique el bloqueo en tiempos de paz. Desde 1909, en la Conferencia Naval de Londres, quedó definido como principio del Derecho Internacional que el «bloqueo es un acto de guerra» y sobre esta base, su empleo es posible únicamente entre los beligerantes.
Los EEUU no perdonaron, ni perdonan, a la Revolución, su reforma agraria, el fin de la malversación de las riquezas públicas, la conversión de cuarteles y centros de torturas en escuelas y hospitales, la nacionalización de las empresas extranjeras, y menos aún una naciente política interior y exterior independiente, de solidaridad e internacionalismo sin el permiso del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Siete de cada 10 cubanos, de una población de poco más de 11 millones de habitantes, nacieron y crecieron bajo los efectos del bloqueo norteamericano, que se aplica unilateralmente desde febrero de 1962 , por su decisión soberana de defender su derecho a la libre determinación y no claudicar en su determinación de independencia, justicia social y equidad.
Un criminal bloqueo que “cariñosamente”, como para quitarle su verdadero significado llaman embargo. Solo digamos que en Cuba mueren niños por la ausencia de determinados medicamentos que solo se comercializan desde los Estados Unidos o sus filiales en el mundo, o se dejan de recibir tecnología de punta para el sector de la salud o sus piezas de repuesto que también provocan la muerte o el sufrimiento de no pocos cubanos.
Niños con cáncer en los ojos carecen del radioisòtope I-125, también los infantes necesitados de prótesis para el reemplazo a una amputación, de la Asparaginase, medicamento imprescindible para tratar la leucemia infantil, ausencia de hormonas tiroides para niños que nacen con glándulas tiroides enfermas, o de Prostanglandina, para el tratamiento de una cardiopatía congénita. O qué decir de las materias primas que se impiden su llegada a Cuba para la confección de importantes medicamentos, como los relacionados con el SIDA.
El daño económico directo causado al pueblo cubano por la aplicación del bloqueo, a partir de cálculos conservadores preliminares, supera los 82 mil millones de dólares, con un promedio de 1 782 millones de dólares anuales. Esa cifra total no incluye los más de 54 mil millones de dólares imputables a daños directos ocasionados a objetivos económicos y sociales del país por los sabotajes y acciones terroristas estimuladas, organizadas y financiadas desde los Estados Unidos, ni el valor de los productos dejados de producir o los daños derivados de las onerosas condiciones crediticias que se le imponen a Cuba.
En 2009 el embargo sigue en pie y es el más duradero de la historia. Ha sido condenado quince veces por las Naciones Unidas (ONU), que reconoció el daño que éste causa a la economía cubana.
Por eso hoy desde Viejoblues, gritamos junto con todos los hombres y mujeres libres de todos los paises del mundo ¡Basta ya¡ ¡Está bueno ya de tanto abuso! ¡Abajo el bloqueo!

























































































