Entrevista a Sandra Alvarez Ramirez: ¿Psicóloga o periodista?

Imagen de Jesus Dueñas Becerra


“El que escribe ama”.José Martí.

“Si bien me desempeño básicamente como editora de Cubaliteraria, yo no he dejado de ser psicóloga (me parece que a usted le ocurre algo parecido, ¿no es así, colega?)”, fue la respuesta rápida y concisa que me dio la licenciada Sandra Álvarez Ramírez, cuando le propuse entrevistarla para mi blog en Viejo Blues.

La también profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana accedió de inmediato a conversar con las lectoras y los lectores de nuestra página, para revelarles cómo desenvuelve sus actividades habituales en el campo del periodismo digital y en el de la martiana ciencia del espíritu; disciplinas a las que se ha entregado en cuerpo, mente y alma, y percibe como fuentes inagotables de ética, humanismo y espiritualidad.

Sin más preámbulo, los dejo en la grata compañía de la profesora Sandra Álvarez Ramírez…

¿En qué momento nació su vocación por el periodismo digital… y si el ejercicio de esa nueva profesión mermó, en alguna medida, el amor a la Psicología y a la enseñanza de la martiana ciencia del espíritu?

Cuando llegué al periodismo digital no fue por él en sí mismo, sino por mi deseo de aportar un “granito de arena” a la causa feminista. De esa manera, comencé colaborando en Les Penélopes (http://www.lespenelopes.org), un sitio francés periodístico con perspectiva de género, que en aquel momento, hace 4 años atrás, tenía varias secciones en español.

Allí empecé haciendo breves y llegué a escribir una reseña sobre Habana-Babilonia, el libro que sobre el comercio sexual escribió Amir Valle.

Más adelante fundaría mi propia “publicación” digital, mi bloga, la que -como yo- es negra y feminista. Escribir, diseñar y producir Negra cubana tenía que ser se convirtió entonces en un nuevo estímulo, creo que a partir de aquí es que surgió mi interés por el periodismo, o mejor, por aventurarme a escribir en un medio mucho más formal como puede ser el portal de Cubaliteraria, publicación electrónica cubana, la única dedicada por entero al libro y la literatura y sitio oficial del Instituto Cubano del Libro (ICL).

Mi directora actual, Diana Fernández, confió en mi capacidad de aprendizaje, de manera que, en febrero de este año, me estrené en el equipo de prensa de mi editorial durante la XVII Feria Internacional del Libro de La Habana; anteriormente trabajaba como editora […], en este momento, alterno los dos oficios.

Mi entrada a esta labor ni siquiera coincidió temporalmente con mi salida de la psicología, porque tengo que aclarar que ahora mismo me vinculo solo por dos vías con la profesión que estudié: primero soy profesora de la universalización de la enseñanza superior, la reconocida municipalización, y segundo, como miembro de la Junta de Gobierno de la Sociedad Cubana de Psicología, donde llevo la página web de nuestra asociación (una bloga también).

Ahora regreso a mi entrada al mundo del periodismo digital y a la salida de la psicología como profesión […], lo cual podría ser contradictorio, pero mi salida fue totalmente consciente, y como le decía, nada tuvo que ver con la labor que desempeño ahora, y mucho menos con razones intrínsecas a mi actividad como psicóloga.

Con anterioridad, era neurocientífica […], de manera que también estaba en los límites de la profesión, ya que requería de conocimientos de otros saberes: la neurofisiología, la estadística y la psicofisiología, por ejemplo.

Ahora bien, mi amor a la “ciencia del espíritu” nunca ha estado relacionado con el estereotipo que tenemos sobre esa profesión, más bien viene por la posibilidad de que, independientemente del lugar en que me encuentre, pueda asirme a sus principios básicos, a los valores éticos adquiridos durante su estudio, y los 6 o 7 años que trabajé como psicóloga.

De igual modo, la posibilidad de orientar a las nuevas generaciones de profesionales de la psicología me sitúa en un lugar privilegiado y hoy es lo que, de alguna manera, opera más en relación con mi identidad como psicóloga, pues sin llegar a “psicologizar” mi labor docente-educativa, les “echo garra” a los múltiples conocimientos que esa disciplina me aporta para influir mucho mejor en mi alumnado.

Desde los puntos de vista profesional, humano y espiritual, ¿qué ganó y qué perdió con el “salto” de psicóloga a periodista?

Permítanme otra aclaración, en estos momentos me es difícil reconocerme como periodista, al menos dentro de su “definición conservadora”, la que aún es válida y se enfrenta cada día al “periodismo ciudadano”, que es lo que yo vengo haciendo, sobre todo en mi bitácora.

Ese periodismo ciudadano, estimulado entre otras cuestiones por la necesidad de intentar soluciones alternativas ante los fuertes monopolios de la comunicación, concibe que los hechos y eventos pueden ser inteligentemente reportados, escritos, revelados por quienes participan en ellos; ese principio es lo que hace que personas sin formación académica como comunicadores o periodistas se inicien en dicha labor […], casi de manera intuitiva, pero que llevan adelante, sobre todo por la voluntad de tratar temas soslayados frecuentemente por la prensa tradicional. Ese ha sido mi caso; por ende, no obstante trabajar formalmente para un medio de comunicación, mi identidad todavía no fragüe.

De ese modo, prefiero recurrir al término “bloguera” en lugar de “periodista”; a lo sumo “comunicadora”, porque, en cierto sentido, también me des-compromete con la formalidad esperada para un profesional de la prensa.

Sobre las ganancias y pérdidas a partir del salto; yo aún no las he reflexionado […]; entre otras cuestiones, porque me es difícil deshacerme de ciertas habilidades y actitudes propiciadas por la psicología. Además, simbólicamente continúo trabajando con la psique humana […] solo que desde otro posicionamiento.

Sin embargo, la función que ahora desempeño me ha puesto de frente a la posibilidad de ser menos “científica”, elemento este que me encanta. Recuerdo que dentro de la formación como psicóloga uno de los requerimientos (y aspiraciones) es la mencionada “objetividad” de la información, del dato obtenido.

Por suerte, en el contexto de varias teorías de la comunicación social se reconoce la condición subjetiva y la intencionalidad extrema de los mensajes […], de manera que me place mucho la posibilidad de ser más flexible, de interesarme por aquello que aunque no tenga validez estadística […], por el hecho de ser un evento humano, vale la pena relatarlo, describirlo o contarlo.

De los géneros periodísticos en los que ha incursionado hasta ahora, ¿cuáles son los que más atraen su atención e interés y por qué?

La crónica, pues me permite tratar temas de actualidad, mi bitácora está llena de artículos de ese tipo. Sin embargo, para mi trabajo formal hago más bien notas sobre las diferentes actividades que se planifican y tienen como objetivo central la promoción del libro y la literatura. Así que Negra cubana tenía que ser me permite recurrir una y otra vez a ese género, de hecho hay una temática que me encanta en particular y es devolver en forma de crónica lo que sucede en los eventos académicos o talleres en los que participo, y a los que siempre anexo mis consideraciones, sentimientos y valoraciones objetivo-subjetivas.

De acuerdo con su criterio, ¿es posible estructurar la labor periodística con base en las leyes, categorías y principios sobre los cuales se sustenta la Psicología como ciencia que estudia la vida psíquica y espiritual del ser humano?

Sí, claro, desde los principios éticos hasta las formas de obtener la información tienen en su base los conocimientos psicológicos; de hecho, en la carrera de psicología se estudian varias asignaturas vinculadas al quehacer periodístico.

Cuando hablo de la ética, es en clara alusión a nuestra responsabilidad sobre la información que será consumida por el público, y que sin dejar de ser intencionada y subjetiva (como expliqué más arriba), tiene que partir del respeto a las personas receptoras y considerar que cada una de ellas vivenciará la información de manera particular, es decir, de manera mediatizada. Esos mismos valores me hacen celosa de guardar la confidencialidad de los datos suministrados, velar por ofrecer una imagen digna de los seres humanos, y en última instancia, contribuir al conocimiento o a la reflexión sobre ciertas realidades, que quizás no sean numéricamente importantes, pero si humanamente posibles.

En virtud de lo anterior, hay algo que intento no hacer: tomar fotos a las personas que caminan por la calle, sin previo consentimiento. Para mí es muy importante, pues hago foto-reportajes (olvidé mencionarlo en la pregunta anterior), para mi bitácora, y en ocasiones, pierdo reveladoras instantáneas, porque cuando lo pensé ya pasó el evento que quería registrar, o porque sé que, si me acerco a mi “sujeto fotográfico”, la conducta que me interesa se extinguirá; en consecuencia, de tomar la foto, esta sería un simulacro de […].

Mi conflicto en esa área es análogo a ¿cómo se ve una flor más bella: en la planta que le dio la vida o en las manos de alguien? Sin embargo, me encanta tomar fotos, es algo que siempre amé, pero ahora que tengo mi bloga y trabajo como periodista para Cubaliteraria, me divierto aún más, porque la gente disfruta las imágenes que logro.

Si pudieras escoger a tus maestros de periodismo, ¿cuáles seleccionarías como paradigmas éticos y por qué?

Francamente no sé si maestr@s [...], pero sí hay periodistas que prefiero y en quienes confió sobremanera, sobre todo por las temáticas que trabajan, las cuales concentran parte de los debates más álgidos de la sociedad cubana actual. Por otra parte, varias feministas comunicadoras, cubanas y extranjeras, han dejado honda huella en mí. Para ellas, todo mi respeto, en especial para Mirta Rodríguez Calderón, Lidia Cacho e Isabel Moya Richard, cada una ha trabajado con la mayor ética y responsabilidad […]. Simplemente, yo me declaro en deuda con esas mujeres.

¿Algún consejo o recomendación a los jóvenes que se inician en una u otra profesión?

Más bien una sugerencia: estudiar mucho, porque como dice el doctor Mitchell Valdés Sosa, una de las personas más inteligentes que he conocido: “cada día que aprendo algo nuevo me doy cuenta de todo lo que no sé”.

Jesús Dueñas Becerra, Crítico y periodista
Foto: cortesía de la entrevistada

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