blog de Sandra Urbana

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Qué cambió entre la Argentina y Chile

La solidaridad argentina con Chile es contundente. Al principio hubo algunos estúpidos que se escandalizaron por la imagen de tres pibes robando cerveza en un supermercado, como si el alcohol y el dolor nunca hubieran sido pareja.

Pero incluso el increíble panorama de la tierra revuelta, con botes en el lugar de los autos y casas en lugar de los muelles, y piedras, montañas de piedras, fue reflejado con muy poco morbo en la tele. Y los artistas, que siempre en estos casos importan porque son los conocidos aquí y allí, reaccionaron con nobleza y rapidez, desde León Gieco y Ricardo Darín convocando al festival de mañana, hasta Juan José Campanella cuando dio ánimo a los chilenos al recibir el Oscar.

Ya hubo otro momento de fraternidad popular. Fue el 11 de septiembre de 1973, cuando las fuerzas armadas derrocaron a Salvador Allende y la Argentina protagonizó las mayores manifestaciones del mundo. Algunos de quienes convocan hoy a los festivales o simplemente hablan del terremoto tienen edad como para contar con aquellas manifestaciones en su recuerdo vital. Otros no. Es su primer gesto de solidaridad con Chile.

Lo que cualquiera puede constatar estos días en la Argentina es la falta de prejuicios. Puede ser que la mayoría de los argentinos, ante una tragedia tan palpable en la casa de al lado, simplemente haya reaccionado con lo mejor de su corazón. Pero también es muy posible que el corazón tenga encima 25 años de caricias.

El gobierno de Raúl Alfonsín tiene dos méritos. Por un lado impulsó la consulta popular por el canal de Beagle en 1984, y la mayoría votó por el fin de los conflictos. Por otro fue decisivo en el apoyo a los chilenos que organizaron el comando del no en el plebiscito contra Augusto Pinochet. Ganaron y eso permitió la transición de la dictadura a la democracia y, luego, los 20 años de Concertación que lamentablemente terminaron ayer con la asunción de un presidente de derecha.

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Sufrir lo menos posible

La prensa chilena destaca que la Argentina pasó de enviar 300 mil metros cúbicos diarios de gas en febrero a un millón el 1º de marzo. El envío mayor, según el diario La Tercera, permitiría ahorrar diesel para las centrales, un elemento clave porque la refinería de Bío Bío quedó dañada.

Siempre es clave la respuesta ante un amigo en la mala, y los chilenos son amigos queridos, sobre todo tras veinticinco años de desmilitarización de las relaciones, pero el desafío mayor está dentro de Chile. Sebastián Piñera asume la presidencia el 11 de marzo con la reconstrucción como gran tarea pendiente.

¿Cuál reconstrucción? Una primera mirada –la tele, los blogs, los enviados, los diarios por Internet– permite observar el grueso de los daños. Si esa mirada es exacta, los más pobres sufrieron más. Sus casas son más débiles y también es más débil su conexión a los sistemas de alerta y su vulnerabilidad ante los tsunamis.

Perdieron vidas, viviendas y trabajos. En menor medida sufrieron daños serios algunas propiedades relativamente nuevas en el propio Santiago. La especulación inmobiliaria nunca perdona, pero en un país sísmicamente vulnerable la especulación es delictiva. Y sufrió la infraestructura de rutas y puentes.

El diario El Mercurio informa sobre dos millones de afectados. ¿Transitorios, permanentes? El diagnóstico es parte de la reconstrucción.

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El invento de otra guerra en Malvinas

El intríngulis de Malvinas tiene una trama difícil de desmontar. En 1982 la dictadura no sólo ordenó una guerra con el Reino Unido: la perdió. Además del costo en vidas, la guerra y la derrota consiguieron aplazar cualquier intención verdadera, hipotética o remota de Londres de discutir soberanía.

Por eso es sensato que la Argentina no responda con bravuconadas militares al anuncio británico de que comienzan las perforaciones para buscar petróleo al norte de las Malvinas. Primero, reavivaría el fantasma de la dictadura.

Y luego, sólo les haría el juego a los halcones británicos: ellos saben, como cualquiera, que la Argentina no tiene el poder para convertir la bravata en un hecho militar. Pero usarían la amenaza como si fuera seria. De ese modo la Argentina terminaría demonizada y, como suele ocurrir, el demonio made in England luego sería importado por los conservadores made in Argentina. Una bola de nieve imparable.

Es peligroso azuzar a los halcones. Suelen alimentar a la poderosa prensa amarilla del Reino Unido, que a su vez convierte en temas de agenda pública asuntos que de otro modo quedan limitados a círculos pequeños.

El diario The Guardian editorializó contra su colega amarillo The Sun y dijo que la dureza de ambos lados, el británico y el argentino, obstruyó un proceso de cesión mutua de soberanía (pooling sovereignty en el original) “que permitiría a los isleños desarrollar relaciones normales con su vecino más cercano”. Recordó que eso mismo pudo haber pasado en 1980, cuando el subsecretario del Foreign Office, Nicholas Ridley, propuso un plan de flexibilización.

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Marciano Durán: Desechando lo desechable

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

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Clarín se va aponer mas nervioso...

Un fallo de la Cámara en la causa por estafa de un ex directivo de J.P. Morgan Federal permite que la oficina fiscal pueda investigar al multimedios por presunta evasión impositiva y lavado de dinero.

El fallo pudo haber pasado inadvertido para la inmensa mayoría de los mortales, como muchos de los que se producen todos los días en Tribunales.

La información, en pocas palabras, dice que el viernes, poco antes del mediodía, los jueces Martín Irurzun y Horacio Cattani –integrantes de la Sala II de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional Federal– declararon nula una resolución del juez federal Sergio Torres que impedía que la Administración Federal de Ingresos Públicos accediera al expediente donde se investiga una presunta estafa cometida por un ciudadano argentino que hasta hace poco trabajaba para una compañía financiera internacional.

Sin embargo, no se trata de un caso más, porque cuando los sabuesos de la Afip acerquen finalmente sus narices a una lista de “inversores” que el acusado le entregó al juez puede desatarse una reacción en cadena que podría derivar en el procesamiento de muy conocidos particulares y empresas por los delitos de elusión, evasión impositiva y lavado de dinero.

El imputado es Hernán Esteban Arbizu, ex vicepresidente encargado de Relaciones del Cono Sur del J. P. Morgan en Buenos Aires, y sus revelaciones –a las que ahora accederá la oficina fiscal argentina– complican al Grupo Clarín, a su directora y a sus principales accionistas, así como a otros 200 titulares de cuentas de J. P. Morgan, entre ellos, el Grupo Bulgheroni (que, con depósitos por más de 1.500 millones de dólares, encabeza el ranking), Jorge Priu (ex propietario de la petrolera San Jorge), Carlos Pedro Blaquier (Ingenio Ledesma), Eduardo Costantini (Nordelta), Claudia Caraballo de Quentin (fondos de inversión agrícola) y Rodolfo Constantini (Frigorífico Rioplatense).

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Argentina: Un feminicidio cada 36 horas

Cada día y medio, una mujer es asesinada en la Argentina, a manos de un conocido directo de la víctima. En 93 de cada 100 casos, el crimen lo cometió la pareja o ex pareja. El 46 por ciento de las mujeres asesinadas tenía entre 15 y 34 años.

Cada 36 horas se cometió en el país un feminicidio en los primeros diez meses del año. El dato surge de un relevamiento realizado por el Instituto de Estudios Jurídicos Sociales de la Mujer (Indeso), a partir de los casos publicados en diarios y portales de noticias de todas las provincias.

El estudio será presentado hoy en la sede rosarina de la Gobernación de Santa Fe, en el marco de las actividades por la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, que se celebra el miércoles en todo el mundo.

En total se registraron 204 feminicidios. En el 93 por ciento de los casos resultó imputado un conocido de la víctima: casi en la mitad de los hechos fue acusado y detenido su pareja o ex pareja. El 46 por ciento de las mujeres asesinadas tenía entre 15 y 34 años.

“Los feminicidios son crímenes de odio contra las mujeres, crímenes misóginos acuñados en una enorme tolerancia social y estatal ante la violencia de género”, definió la mexicana Marcela Lagarde, profesora de Antropología de la Universidad Nacional de México, autora de varios libros sobre el tema y asesora de la ONU en cuestiones de género.

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Argentina: Sobre culos, profecías y espionaje cheto

Mientras medio país debate en profundidad el término "culo", por haber sido mencionado por Francisco De Narváez y Carlos Reutemann y la conjugación del verbo "chupar" que realizó Diego Maradona, como si en realidad se tratara de tres mentes selectas del Iluminismo y no de tres referentes primitivos de la sociedad, cuyos méritos "intelectuales" son: tener plata y un tatuaje en el cuello, haber salido siempre segundo en su oficio y patear la pelota como los dioses, respectivamente, un embrión realmente peligroso crece desde las páginas y voces de cierta prensa que no logró digerir la aprobación de la Ley de Servicios Audiovisuales.

La autoproclamada "líder de la oposición" Elisa Carrió profetiza desde su parnaso apocalíptico, que "Kirchner prepara algo para Diciembre", "el gobierno tiene armas", "le pido a la gente que no concurra a movilizaciones masivas" e incongruencias por el estilo, para terminar con un maternal "no quiero que la gente se preocupe".

Erróneamente, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández descalifica y exculpa a la dirigente del ARI diciendo que "está pirucha y no tiene los patitos en fila".

Y decimos que la respuesta oficial es errónea, justamente porque exculpa por sospecha de inimputabilidad a la blonda referente de la oposición, quien en realidad ya debería haber sido citada por un fiscal para responder por sus gravísimas acusaciones y pronósticos, que generan el caldo de cultivo propicio para la pérdida de la paz social.

Paralelamente, aparece por el Gobierno de la Ciudad un espía cuyo nombre jamás pasaría desapercibido: Ciro James. Este hombre realizó escuchas telefónicas a dirigentes sociales y políticos, mientras cobraba un contrato autorizado por Mauricio Macri.

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Tenía un cable... y vino Clarín

Luis Cesareo es uno de los miles de cableros del interior del país que conocen lo que es ser víctima del monopolio. Su historia ilustra de modo enfático lo que sucede cuando la ausencia de regulación por parte del Estado somete a la sociedad a vivir en la lógica de la selva, donde el pez grande se come al chico.

En las próximas líneas se cuenta, en primera persona, la historia que Casareo compartió con Miradas al Sur.

“Fue en 1985, comencé a entusiasmarse con la idea. En aquellos años, trabajaba como vendedor de una importante firma de equipamiento para producción televisiva.

Me empecé a relacionar con clientes que estaban haciendo videocables en la provincia de Buenos Aires y en el interior. En el año ’86 hago contacto con un cliente, un amigo que luego fue mi socio. Estaba muy interesado en el tema porque era asesor técnico de un cable de Neuquén y le propuse que hagamos uno en el Gran Buenos Aires, en el Barrio Don Orione, localidad de Claypole, partido de Almirante Brown.

“Invertimos 15.000 dólares en el uno a uno. Alquilamos una pequeña casa frente al barrio y conseguimos proveedores conocidos para iniciar el tendido de cables, elemento básico del negocio. Así comenzó nuestro VVC-Video Visión Claypole. El Comfer nos exigía, para darnos la licencia, contar con el permiso municipal.

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Eduardo Galeano: Palabras para las vísperas

Falta muy poquito para que el pueblo uruguayo elija nuevo gobierno. Al mismo tiempo, en las mismas urnas, se somete a plebiscito la posibilidad de liberarnos de dos palos metidos en la rueda de la democracia.

Uno de esos palos es el que impide el voto por correo de los uruguayos que viven en el extranjero. La ley electoral, ciega de ceguera burocrática, confunde la identidad con el domicilio. Dime dónde vives y te diré quién eres.

Los uruguayos de la patria peregrina, en su mayoría jóvenes, no tienen derecho de voto si no pueden pagarse el pasaje. Nuestro país, país de viejos, no sólo castiga a los jóvenes negándoles trabajo y obligándolos al exilio, sino que además les niega el ejercicio del más elemental de los derechos democráticos.

Nadie se va porque quiere. Los que se han ido, ¿son traidores? ¿Es traidor uno de cada cinco uruguayos? ¿Traidor o traicionado? Ojalá los uruguayos acabemos de una vez con esta discriminación que nos mutila.

Y ojalá acabemos también con otra discriminación todavía peor, la ley de impunidad, Ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado, bautizada con ese nombre rocambolesco por los especialistas en el arte de no llamar a las cosas por su nombre.

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Las narco-telenovelas colombianas

La televisión colombiana antes de permitirse las concesiones del espectro a canales privados en 1997, originó en su dinámica un talento nacional para la producción, espacios para guionistas formados y algunos de ellos bien remunerados, la posibilidad de personajes atractivos cuidadosamente seleccionados sin importar su belleza física, lo que se tradujo en corto tiempo en una capacidad para crear productos de televisión atractivos, con audiencia y calidad para exportar.

Con la nueva ley de televisión, se entregaron dos concesiones para canales privados a los dos grupos económicos más poderosos de Colombia. Pregunté entonces, si la producción audiovisual no desmejoraría por el nuevo escenario económico donde prevalecería la ganancia sobre la calidad; y me respondieron que no, por cuanto habían aprendido hacer novelas a su estilo.

Una cosa es cierta, la producción audiovisual colombiana se disparó en el genero de las telenovelas, donde Venezuela y México hace rato dejaron de dominar el mercado.

Lo curioso es que últimamente los grandes éxitos de audiencia en las telenovelas colombianas están relacionados con el tema del narcotráfico.

“Sin tetas no hay paraíso”; “El cartel de los sapos”; “El capo”; “Las muñecas de la mafia”; son algunos de los culebrones más vistos y vendidos en Colombia.

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