Uribe se enreda a sí mismo y también a Colombia

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En los últimos días se ha enredado aún más la situación política de Colombia a consecuencia de las políticas pronorteamericanas del Presidente Alvaro Uribe Vélez, quien, con la mano ajena de un antiguo parlamentario, empuja la firma de un plebiscito para su segunda reelección presidencial que sería su tercer período por que ya fue elegido una vez más.

Es un manejo ridículo y vergonzoso del leguaje político para tratar de esconder que Uribe Vélez ya ha sido elegido dos veces continuas en Colombia y que se prepara para su tercera elección. En estos precisos momentos, han surgido voces de los amigos gobiernistas de Uribe Vélez que hablan de una “tercera reelección” para cumplir cuatro elecciones continuas como Presidente.

Además de lo ridículo de este lenguaje, los adeptos del Presidente Uribe y él mismo tratan de que los colombianos no se den cuenta de que en Colombia con el Presidente Uribe Vélez ha llegado la nueva ola de los Somosas, los Trujillos y los payasos presidenciales y dictadores de Centro América y El Caribe y de varias republicas dictatoriales de la América del Sur.

La tercera candidatura presidencial clandestina de Uribe Vélez sería apoyada por los distintos grupos políticos de militantes del actual presidente colombiano, que es el personaje mayormente comprometido con las políticas guerreristas, económicas y sociales del actual gobierno Bush de Estados Unidos. Uribe Vélez es el principal agente en América Latina del gobierno Bush.

Pero las cosas en la realidad política no son tan fáciles para el presidente Alvaro Uribe Vélez, ya que en estos momentos están presos decenas de congresistas que lo apoyaron políticamente en la primera y segunda elección al tiempo que promueven la tercera.

Es la primera vez en la historia de Colombia que los integrantes de un movimiento político en el Congreso de la República, están en buena parte en las cárceles o sujetos a nuevas detenciones decretadas por la Corte Suprema de Justicia en estos momentos.

Como van las cosas, no sería de extrañar que como consecuencia del proceso reeleccionista del Presidente Alvaro Uribe Vélez, la mayoría del Congreso de la República integrada por sus adeptos, pasen a las cárceles. La cuestión sería de una magnitud política tal que abriría las puertas a la corrupción política descarada, como expresión del Congreso de la República.

Este hecho ya es percibido por varios de los más importantes gremios económicos colombianos del poder como una fatalidad al sentirse obligados a apoyar clandestinamente a Uribe Vélez en sus procesos electorales reeleccionistas.

Ya la gente del común comienza a preguntarse: ¿Cuantas reelecciones de Uribe Vélez serán necesarias en Colombia para poner término a su ambición de poder y sus empeños de permanente reelección?, y adicional a esto los colombianos también preguntan: ¿Hasta cuando Uribe Vélez recibirá el apoyo político de dirigentes ya presos o a punto de estarlo, por sus actividades delictivas?

Aún cuando sería una acción política asquerosa y detestable, como van las cosas en Colombia, este país marcha aceleradamente a un nuevo somosismo y sistema electoral reeleccionista del tipo de las dictaduras tropicales que cayeron en el pasado sobre Centroamérica, El Caribe y algunos países suramericanos.

Los signos de resistencia y lucha del pueblo colombiano contra esas perspectivas son cada vez más evidentes y manifiestas, particularmente en los sectores agrarios, en los que la represión y agresión contra el campesinado y sus actividades económicas y políticas han sido más implacables e inhumanas. La población urbana y de las universidades públicas es cada vez más activa y corajuda, pese a la brutalidad de la represión estatal.

Se puede decir, con certeza, que las acciones dictatoriales y pronorteamericanas del Presidente Uribe Vélez comienzan a recibir la oposición activa de amplias fuerzas políticas tradicionales y democráticas, que en el pasado actuaron con toda valentía para defender e imponer la democracia social y política en Colombia.

La realidad de la violencia y crímenes en la Colombia actual se puede ver y leer, por ejemplo, en la página 11A del 24 de julio pasado del diario El Heraldo de Barranquilla: “A las 12:10 de la madrugada de ayer, tres jóvenes fueron acribillados en una tropa del municipio de Galapa”. “Eduardo Hurtado, de 20 años, fue asesinado ayer a las 3:15 de la tarde en el barrio Bajo Valle”.

“En otros hechos murió Jhonny Trujillo Campo de 53 años, tras recibir 6 balazos a las 7:00 de la noche”. “Se ha establecido que el aporte recibido por las ARS (Administradoras de los Regímenes Subsidiados de Salud) en Cesar, Magdalena y La Guajira, zona de influencia del Bloque Norte, superan los $130.000.000 trimestrales en el 2004”.

“Espeluznante resultó la audiencia de legalización de captura e imputación de cargos, ayer, en el Palacio de Justicia de Valledupar, contra Luis Mercado Polo, quien junto a su hermana Rosa Luisa y un pastor evangélico cometieron un hecho que puso los “pelos de punta”a las autoridades. Los tres sujetos… creyéndose poseídos de la voluntad divina para liberar supuestamente de una legión de espíritus malignos a Clara Luz Mercado, le sacaron los ojos y la lengua y finalmente la estrangularon”.

Todo esto me recuerda cuando el gran poeta colombiano Eduardo Carranza, en Bogotá, en un acto democrático en homenaje a Pablo Neruda, le dijo, entre otras cosas: “Esta es Colombia, Pablo”.

Apolinar Díaz

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