blog de Wilkie Delgado Correa

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LLoren los parlamentarios republicanos y los de las monarquias europeas sobre los monumentos derruidos

El Parlamento europeo, órgano representativo de la Unión Europea, ha perdido irremediablemente su rumbo al aprobar una resolución contra Cuba, tomando como pretexto la lamentable muerte de un personaje, preso común devenido preso de conciencia por obra y gracia de la disidencia mercenaria y, para más señas, proclamado su mártir por esa instancia de Europa.

Especial escarceo en torno al asunto ha levantado la gran prensa internacional, dócil instrumento de la plutocracia de todo el mundo.

En fin, cada cual tiene los héroes y mártires que merece y quiere enaltecer. La Unión Europea ya tiene el mártir reciente que escogió para elevarlo en el altar de sus elegidos. Que no se arrepienta luego, que esos actos son difíciles de echar atrás después de la “canonización”, y siempre quedará la mancha y la huella de la desvergüenza y el deshonor.

Sin embargo, mal que les pese y lo desconozcan esos 439 “ilustres” eurodiputados involucrados en la votación de dicha indigna resolución, Cuba tiene sus legítimos héroes y mártires, a los cuales no renunciará jamás, porque son sangre de su sangre, porque son su orgullo y son las raíces del sentimiento patriótico y libertario del pueblo cubano.

Para nadie es un secreto que la mirada y la voz denunciadora del Parlamento Europeo merecieron ser dirigidas en primer instancia a la situación existente en los 27 países que lo integran, a fin de pronunciarse por sus preocupaciones fundadas en torno a la superpoblación y los suicidios en cárceles europeas.

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Cuba: El nacimiento de una républica presidida por el heroismo y la virtud

Sobre la Cuba de hoy se habla en todos los confines del mundo. En la Asamblea de las Naciones Unidas todos los años se manifiesta la solidaridad con ella y se condena el bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos que pretende arrodillar a la nación rebelde.

Más de cincuenta años resistiendo las embestidas del imperio más poderoso de la historia, son un motivo para admirar la grandeza de un pequeño país que ha protagonizado una hazaña de carácter épico y homérico.

Sobre la Cuba de hoy también se habla en voz de los grandes medios de propaganda y de los ilustres personajes que reinan en el concierto de las naciones gobernadas por la plutocracia reaccionaria internacional. A ellos los acompaña, como corifeos de baja estofa, la ralea sietemesina y vendepatria de todos los confines.

Sobre la Cuba de hoy todos los reaccionarios de este mundo, difaman hasta no poder y claman al cielo por su condena al infierno más despiadado. La calumnia rueda estrepitosamente sobre alfombras de terciopelos y adornos enchapados en oro. Da nauseas tanta vocinglería de la estulticia más crasa.

Pero a pesar de todas las maquinaciones puestas en práctica con inquina y venganza atroz, no han podido con Cuba. Todos sus enemigos han sido derrotados por la fuerza moral de la Revolución Cubana.

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¡Han muerto al Presidente!


Cuba y Céspedes, su primer y último combate por la libertad de un pueblo

Al recorrer las páginas de la historia de Cuba, nos encontramos con el hombre que desatara por primera vez la guerra por la independencia de la nación, y que por los actos de su vida pasara a ser reconocido como Padre de la Patria.

Cuando profundizamos en su vida, escudriñando en los acontecimientos históricos en que estuvo inmerso y en su inmenso caudal de ideas y sentimientos extraordinarios, no puede uno menos que pensar que está frente a una novela singular que sorpresivamente emana de la existencia de un pueblo en su etapa de formación.

Carlos Manuel de Céspedes y Castillo (18 de abril de 1819-27 de febrero de 1874) es un personaje que se caracterizó, como él mismo confesara a su esposa Anita, “porque son grandes luchas las escenas de la vida de un hombre como yo y que te basta conocer que en ellas van saliendo siempre vencidas el sentimiento de tu amor…”.

“Mi situación es excepcional. No la gradúen por comparaciones históricas, porque se exponen a errores. Nada hay semejante a la guerra de Cuba. Ningún hombre público se ha visto en mi situación.

Es necesario tomar algo de todos y echarlo en un molde especial para sacar mi figura. Ninguna medida me viene: ninguna ficción se me asemeja. Tengo que estar siendo un embrión abigarrado. Y aquí está la dificultad: en la elección de la crisálida”

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José Martí en el Fiel de Ámerica

Hoy es hora de evocar, en ocasión de la fecha de su nacimiento el 28 de enero de 1953, a José Martí, el Héroe Nacional de Cuba.

Nunca el pueblo de Cuba ni los pueblos de nuestra América, han dejado de tributar el merecido homenaje de recordación al hombre que sembrara luz eterna en la conciencia de sus hijos. Y tanto en los días grises y tristes como en los esplendorosos y felices, en los días en que ha sido posible e imposible celebrar estos aniversarios, el recuerdo del Apóstol ha estado presente. En los grises y tristes, para exhortar y alentar. En los días alegres, para aconsejar con dulzura y dirigir.

Siempre se han unido y agrupado los cubanos al conjuro de la memoria y la palabra de Martí, porque su palabra está vitalizada por el corazón y la sangre, y sólo la palabra así vitalizada puede agrupar a los hombres.

Hay que señalar, sin embargo, la especie de tragedia que vino a ser para los cubanos la evocación de José Martí, para que sirva ese señalamiento de denuncia que reivindique su memoria sagrada.

Efectivamente, desde el inicio de la República se instauró el homenaje a su memoria y, desde entonces, han marchado hacia fines distintos el homenaje de los hombres honrados y el de los hombres indignos.

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EEUU aprovecha la oportunidad para invadir a la desvalida Haiti


Haití merece un trato más culto y civilizado a la hora de tenderle la mano solidaria

En las circunstancias presentes tras el sismo que ha devastado a la capital de Haití y ante la urgencia de acciones integrales para canalizar la ayuda de la comunidad internacional, a fin de afrontar la tragedia que vive el pueblo haitiano, pareciera innecesario y gratuitos los reproches y denuncias a quien, como decisor importante de la ayuda internacional, ha actuado priorizando sospechosamente una presencia militar desproporcionada e inútil, pues los recursos humanos decisivos, inminentes, deben ser los activos para salvar, curar y organizar la entrega de los recursos donados.

La presencia militar, fuertemente armada y en zafarrancho de combate, en tierra extraña, ofende siempre, y hiere más la sensibilidad propia y extraña cuando se realiza en medio de un desastre humanitario, independientemente de cuales sean los propósitos declarados de la misión y las razones que puedan esgrimirse para proceder a tal despliegue.

En tales circunstancias, las armas han de llevarse en el corazón y el control de las masas desesperadas requiere la confianza y la fuerza de la moral humanitaria y de la experiencia acumulada por las organizaciones y organismos especializados en socorro y protección de las poblaciones en situaciones de desastres naturales. ¡Vaya si la comunidad internacional ha acumulado experiencias en este campo!

¿Por qué si en Haití existen tropas de la ONU desde hace años con funciones de mantenimiento de un supuesto orden, se introdujeron unilateralmente tropas de los Estados Unidos con este propósito, cuando lo lógico era incrementar las de la ONU, si realmente hubiera sido necesario, y mantenerlas con la misma subordinación?

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Haití: “No ví jamás, en mi mucho ver, tierra más triste ni devastada”

“Haití merece y necesita soluciones reparadoras del inmenso daño acumulado por siglos de explotación despiadada. Esto no sería un acto de piedad o socorro humanitario, sería simplemente un acto elemental de justicia histórica”

Todavía es noticia lacerante de nuestra América la tragedia que vive el pueblo haitiano a consecuencia del sismo que ha devastado a su capital, Puerto Príncipe.

La frase que da título a este trabajo proviene de una carta de José Martí, desde Gonaives, de septiembre de 1892. Hoy aquella visión impactante ha quedado agigantada por la magnitud de la catástrofe natural ocurrida el martes 12 de enero.

Esta tierra, la más netamente africana por el origen, integración y desarrollo de su población, ha sufrido los embates naturales derivados de su posición y geografía, y soporta desde siglos los de carácter políticos y sociales que han dimanado de la explotación egoísta del colonialismo de antaño y del neocolonialismo e imperialismo posteriores y más contemporáneos.

El pueblo haitiano, junto a la aureola de libertadores y fundadores primeros, en 1804, de una república en nuestra América, ha debido sufrir un drama que parece no tener fin, y que lo condena injustamente a tragedias infinitas, como si fuera a permanecer eternamente “herida, atada, mísera vagando, a la que azota vil, a la que azuza sus perros fieros…” todas las calamidades de este mundo, parafraseando a Martí.

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Cuba, su rostro verdadero y la mortalidad infantil


“Que lo sepan los nacidos y los que están por nacer”

El primero de enero se cumplió el 51 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana y como acontecimiento histórico que constituye la obra más trascendente y acabada del pueblo cubano a lo largo de sus duras batallas por la felicidad, sigue viva y en marcha, contra viento y marea y a pesar de todos los avatares y del cerco y asedio hostil de los Estados Unidos y de cuantas fuerzas retrógradas existen en el mundo.

A pesar también de la hecatombe política y social que significó el derrumbe del campo socialista europeo, Cuba existe, avanza y permanece igual que siempre, asombrosa y casi milagrosamente, ahora quizás más acompañada y admirada por los pueblos y países del mundo, a consecuencia de su vocación solidaria de abrirse al mundo y su posición de principios en la defensa de su independencia y soberanía, así como las de otras naciones.

Hoy más que nunca Cuba recibe, en reciprocidad, la solidaridad, el respeto y la gratitud del mundo que se abre a ella en gesto de amistad y hermandad.

Esta es la principal noticia que debería destacarse en los titulares de todos los medios de prensa del mundo, con los matices de contenidos mencionados.

El año que termina estuvo signado por múltiples crisis a nivel mundial, entre los cuales las principales fueron los derivados del cambio climático, la pandemia de influenza A(H1N1) y, por supuesto, la bancarrota del sistema económico y financiero del capitalismo neoliberal global.

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Señor Obama, la guerra no es algo que se gana, pues se pierde siempre


En las guerras injustas el fin es la verdadera victoria

En ocasión del año nuevo uno no puede dejar de expresar sus deseos de una vida mejor y feliz para amigos y extraños, para los semejantes cercanos o lejanos, para los seres íntimos y para todos los seres que forman la humanidad, esa patria común.

Y uno no puede dejar de pensar que la paz constituye un bien preciado para todos y es el basamento de la vida mejor y la felicidad.

Por eso, el contenido del presente artículo, va dirigido y compete a cada hombre y mujer que buscan o aspiran a un rinconcito de paz bajo el techo de sus casas, en su país o en el planeta, pues lo que suceda en estos sitios repercutirá indefectiblemente en sus vidas.

Pero este puede ser también un mensaje admonitorio para el presidente Obama, quien, a mayor abundamiento para su histórico cargo, ha sido declarado sorpresivamente Premio Nobel de la Paz.

Como es conocido la paz, ese derecho e ideal de los hombres y de los pueblos, es representada simbólicamente por una paloma blanca. Pero en estos tiempos, como en muchas épocas anteriores de la humanidad, la paloma vuela gravemente herida y con el alma triste y enlutada por tanta insania e insensatez de quienes apelan a la guerra injusta para alcanzar, por esta vía, un sueño imposible, aunque en realidad se trata de ambiciones de supremacías infinitas.

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Sobre los derechos humanos en EEUU

Los derechos humanos han sido tema socorrido durante años para atacar a Cuba de la manera más vil y calumniosa. Una verdadera jauría integrada por políticos, corifeos de los más variados matices, supuestos sacrosantos intelectuales vendidos o papanatas, etcétera, se ha encargado de la misión de estigmatización de Cuba a la luz de los derechos humanos.

Lo que Cuba ha logrado en esta materia como una aspiración de ideales a alcanzar por los seres humanos y como una política comprometida por hacerlos realidad en lo máximo posible, según las circunstancias y los marcos legales pertinentes, al igual que es aplicable a cualquier otro país, está ante los ojos de todos y, además de ser coherente en lo interno, lo es consecuente hacia el exterior, pues promueve con sus acciones solidarias e internacionalistas su cumplimiento en decenas de países.

Cuba ha sostenido que sus avances en el terreno de la felicidad humana, fin último de los derechos humanos, han de compartirse aunque ello signifique sacrificar parte de los recursos materiales que se posee y haya alcanzado.

Este año, en el marco del Consejo para los derechos humanos de la ONU, durante la rendición de cuentas que en esta materia realizó Cuba, la comunidad internacional reconoció el papel desempeñado por Cuba y lo alcanzado en la concreción de los fundamentales derechos y sus esfuerzos por continuar perfeccionando su política en tal sentido y lograr niveles más altos de realización de estos ideales.

En los Estados Unidos, que utiliza este tema como instrumento de agresión contra otros pueblos y, en especial contra Cuba, a pesar de sus inmensos recursos materiales, no se podría afirmar lo mismo, pues existen derechos básicos que les están negados o incumplidos para millones de seres humanos que viven en ese país, sean ciudadanos, residentes o personas con un status ilegal.

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Los Pueblos remontan las cumbres con sus pesadas cargas como Sísifo

Como Sísifos contemporáneos andan los países del mundo con la pesada carga a cuestas, con la rebeldía, la esperanza y el desafío de alcanzar en las cumbres su liberación definitiva, a pesar de que han visto durante demasiado tiempo que sus sueños y aspiraciones legítimas caen nuevamente en los abismos.

Millones de seres humanos, la mayor parte de la humanidad, viven agobiados por miserias y calamidades que parece que nunca habrán de acabar, y esta vez, afrontan su suerte con la certeza, de carácter científica y no especulativa, de que si no cambian las cosas, la supervivencia está amenazada en el planeta tierra, su seno natural y originario, y su único refugio hasta ahora.

La Cumbre sobre el cambio climático en Copenhague será el próximo episodio de un intento, no siempre valorado en su carácter de urgencia para la humanidad, por revertir una situación crítica que ya afecta las condiciones de existencia de millones de personas y que amenaza a mediano y largo plazo, no importan los años o siglos, con la extinción de la vida a nivel regional o global.

El gobierno de los Estados Unidos, esta vez representado por Obama, flamante Premio Nobel de la Paz, rehúsa a comprometerse seriamente, en la cuantía necesaria al llamado urgente que ha hecho la ONU, para facilitar la implementación de soluciones verdaderas al problema de fondo en relación con el cambio climático.

Más que la ceguera en torno al tema, parece predominar un egoísmo suicida, que les lleva a no compartir con el resto del mundo las riquezas enormes que acumulan, mientras las dilapidan frenéticamente para sufragar los gastos de guerras que libran obcecadamente en su afán de imponerse por la fuerza.

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